miércoles, 17 de octubre de 2012

Nacidos para GANAR. (Manowar, 13 de Octubre de 2012, Sant Jordi Club, Barcelona)

La fecha llevaba marcada a fuego en mi calendario desde que se anunció que, un año más, y después de años de conciertos que se cuentan entre los mejores que he visto nunca, la llegada a España de Manowar volvía a ser inminente. Aparte del propio subidón de la promesa de un nuevo concierto de mis dioses, había muchas cosas buenas programadas para aquella noche, que podía y debía ser inolvidable. Sin embargo, cuando llegó el gran día, uno de los más esperados por mí de todo el año (si no el que más) no todo fue esperar a que pasaran las horas sin más. Nada más levantarme, una ansiedad muy chunga se apoderó de mí cuando me entere de que el fantasma de la cancelación llamaba a la puerta. Pasé una verdadera angustia, hasta que poco a poco, se aclaró que finalmente el concierto se celebraría. A partir de ese momento, todo fue como la seda, como debe de ser. A mi llegada a plaza España me esperaban unos grandes colegas: Rafa, Yoli y Josele con sus colegas, listos para ir haciendo camino hacia la cola del concierto cuando todavía faltaban 3 horas y pico para que abrieran puertas, donde nos esperaba Iris que llevaba ya desde las 12 del mediodía. Gracias a toda esta gente de puta madre, aparte de la que conocimos allí, la espera se hizo muy llevadera y agradable, hasta que por fin abrieron puertas, y corrí como un poseso para situarme entre las primeras filas a disfrutar del concierto, unos Manowar que venían sin teloneros y que una vez más venían dispuestos a triturar nuestros tímpanos y aniquilar nuestro cerebro.

Una pesadísima hora y media de pie sin posibilidad de moverse pasó lentamente, llena de nervios y ansiedad, pero por fin la jodidamente épica intro que utilizan para abrir los conciertos estalló en nuestros oídos con una calidad nítida, poniéndome los putos pelos como escarpias. No se me ocurre ninguna otra intro para un concierto de auténtico metal más adecuada que la de toda la vida de la banda, que, después del subidón increíble, da paso sin tregua a Manowar, que si tengo que ser sincero, eché mucho de menos en su anterior venida a Barcelona en 2010. Brutalmente atronadora con los tambores iniciales y con las típicas posturas, movimientos, vueltas, idas y venidas de DeMaio durante la canción, se presentan ante nosotros con una puesta en escena increíble, tres pantallas gigantescas y dos a los laterales más alargadas, que fueron mostrando imágenes según la canción que sonaba en ese momento. El final de la canción arrancó miles de aplausos, venidos de las tremendas ganas que todo el mundo tenía de ver otra vez a los Reyes del Metal sobre el escenario. Pocos, muy pocos segundo tardaron en arremeter otra vez con Kill with Power, un clásico en sus conciertos desde hace ya muchos años, lleno de fuerza y potencia, y un Eric Adams que nos iba a empezar a demostrar porqué sigue siendo el mejor vocalista de Heavy Metal que existe en la actualidad. Un torbellino de dobles bombos y guitarras sónicas, con unos gritos impresionantes que sonaban con total claridad y nos llenaban de ira. Espectacular el momento en que Karl se agacha y Joey salta encima, demostrando su gran forma física. En este caso, aparecían imágenes de la portada del Hail to England por las pantallas. Casi casi empalmada con Call to Arms (y todos allí abajo casi casi empalmados jeje) cuya estruendosa batería al principio dejaba paso a Karl Logan en una de las composiciones más épicas y bien llevadas al directo que han hecho nunca, plagada de fuerza y potencia, llena de orgullo, y terminada con un grito de los más furiosos que recuerdo. No hace falta decir que el éxtasis general ante tal comienzo, con ese trío, se podía sentir claramente.

Era este el momento de empezar a presentar temas del nuevo disco, algo que, al contrario que algunos, yo esperaba con cierta ilusión, sobre todo por ver la potencia que adquirían sonando en directo, algo que con Manowar, ocurre el 99% de las veces. Hail, Kill and Die no me pareció el más adecuado, todo hay que decirlo, así como tampoco me pareció demasiado adecuada la selección de temas de su Lord Of Steel, un disco que a día de hoy me encanta tras muchísimas escuchas, pero que tiene temas mucho mejores que este. Así, dejaron fuera la potente Born in a Grave, la preciosa In Righteous Glory o la orgullosa Touch the Sky. Aun así, Hail, Kill and Die no estuvo nada mal, y lo mejor de todo es que dio mucho pie a la colaboración del público en el estribillo y, porqué no decirlo, una pequeña tregua a las cuerdas vocales de Eric. Valga decir que, según lo esperado, sonó sólida y potente, sin ser realmente un gran tema, pero mejor incluso de lo esperado.

Se acercaban grandes sorpresas en el setlist, quizá unos de los momentos más intensos e inesperados del concierto. Antes, saldría Karl Logan a escena para ofrecernos un solo de guitarra rápido, espontáneo y para nada aburrido, además que fue en el momento oportuno y tuvo la duración justa para no llegar a cansar a la gente, de los cuales yo me excluyo de primeras, ya que siempre me han gustado los solos, sean de quien sean, y no suelen aburrirme nunca. Una cosa si es cierta, el guitarrista estuvo muy soso durante la interpretación y casi durante todo el concierto.

En anteriores fechas no la habían tocado, pero el repique de bajo de Joey DeMaio prácticamente aclaraba que iban a recuperar para nosotros Brothers of Metal, un tema representativo de la hermandad que formamos los fans de la banda, a la vez que un regalo para todos nosotros. Este es uno de los temas que se ralentizan un poco en directo, no se exactamente porque, pero aparte de que deja más margen a Eric para cantar, es algo que apenas influye porque la canción conserva toda su potencia y fuerza. El solo que Logan mismo compuso fue interpretado a toda pastilla sin fallar una sola nota, trayendo de nuevo un estribillo donde los coros de la peña (¡¡Brothers of Metal!!) se escuchaban altos y llenos de orgullo.
Sorpresa no fue porque ya la había visto en anteriores setlist (aunque nunca en directo) pero Mountains representaba para mí quizá el momento más esperado de toda la noche. Un tema que siempre me ha enganchado al punto de llegar a escucharla en ocasiones varias veces al día durante años. Una oda a las montañas que, a pesar de ser lenta, tiene una fuerza sobrecogedora y un mensaje que llega bien adentro. En directo, fue todo puro sentimiento, pero era normal que las miradas se centraran casi exclusivamente en el portentoso vocalista, quien le puso un sentimiento extra, increíble en tonos bajos, medios y altos, con una limpieza de voz envidiable, sin apenas fallos, mientras allá abajo mucha gente como yo la cantaba con los ojos casi cerrados y los puños apretados, mientras los truenos sonaban por los altavoces al mismo tiempo que las atmósferas de guitarra / bajo.

Tras esta suavización de ritmo que supuso Mountains (insisto que fue de lo más mágico de toda la noche) Thor (The Powerhead) supuso un verdadero puñetazo en toda la cara cuando Donnie empezó con el ritmo. Nadie la esperaba y fue la gran sorpresa de la noche, casi nos volvemos locos, la peña estaba enfervorizada. La parte final, después de un brutal grito de Eric Adams, fue rápida y feroz, la potencia del doble bombo se podía notar incluso en el suelo mismo, haciendo que todo retumbara a lo bestia, como si el mismísimo dios Thor golpeara con su martillo la sala. Pero no sería hora de relajarse de nuevo, si no de dar más caña burra, a destrozarse las vértebras con Outlaw, otra recuperada que hacía tiempo que no sonaba. De nuevo las guitarras cabalgantes y el doble bombo a toda ostia eran los factores comunes sobre el escenario, mientras bajo se formó incluso algún que otro mosh (al menos por mi zona). Hay que decir que casi todo el mundo a mi alrededor cantaba los temas al dedillo. Fue un tema que me gustó especialmente, porque suena casi idéntica al tema original del Louder than Hell y es (fue) una auténtica explosión de adrenalina, corta pero muy intensa.

Muchísimo estaba disfrutando de esta incomparable noche, y aun era pronto. Todavía estaba buscando el porqué de tanta queja y tanto quejica respecto a otros conciertos anteriores de la banda. De momento para mí esto estaba siendo perfecto. Quizá uno de los momentos menos intensos fue cuando se tocaron un par de temitas seguidos del The Lord of Steel, algo también lógico ya que no todo el mundo lo ha escuchado aun. Expendable no es uno de los mejores temas del disco, eso está claro, pero el estribillo cobró bastante gancho en directo. No se porqué, pero incluso se me quedó dando vueltas en la cabeza durante toda la noche. El Gringo tampoco terminó de convencer. Pensaba que sería lo mejor del nuevo trabajo en directo, pero en mi opinión le faltó algo de garra, no por la actuación de los músicos, que estuvieron geniales, sino por la propia canción, a pesar de que terminó como me gusta, con un solo alargado de Karl Logan. Eso sí, fue el tema más coreado del The Lord of Steel, así que tampoco hay ninguna queja en absoluto. No solo con Manowar, sino con todas las bandas, la gente tiene a querer solo clásicos del grupo, y a continuación vendría una buena hilera de estos, empezando con la todopoderosa Sign of the Hammer. Concretamente la voz en este tema, la interpretación del descomunal Eric Adams, fue sublime, de lo mejor que le he visto nunca. Manos alzadas en signo del martillo para celebrar esta obra maestra del Heavy Metal, con un grito final, desgarrador.

Y es que hacer una crónica de un concierto de Manowar implica estar haciendo continuas referencias al vocalista y frontman de la banda, el majestuoso Eric Adams. Muchos dicen que en el último disco no ha puesto toda la carne en el asador, que ya no es el Eric de los primeros discos. Obviamente, el tiempo pasa para todo el mundo. Pero no vayamos a cometer el error de comparar a este vocalista con cualquier otro de su misma o parecida edad, incluso más jóvenes. Su timbre, los espeluznantes gritos, su comunión absoluta con el público, su saber estar en el escenario… es incomparable. Y seguimos sin dejar de citarle, porque Hand of Doom fue también otra interpretación magnífica, empezando por el solo de Logan. Incluso en esta ya pudimos empezar a ver esa complicidad que se mostraron el Sr. DeMaio y Eric, hablando entre ellos, riendo… en definitiva, disfrutando de poder seguir tocando juntos tras más de 30 años. Por no hablar de cómo suena este tema en directo… increíble, de verdad. Con el sonido que llevan en directo, es imposible que algo suene mal, pero concretamente Hand of Doom se sale, tanto por el bombo machacante como por lo agresiva que suena la voz de Eric. Y una vez más, los efectos especiales de este tema me dejaron flipando, como esa cuchilla sonora que parece que te vaya a rebanar el cuello en dos, es simplemente indescriptible, preciso escucharlo en directo… Aquí es donde todo el PODER de Manowar se hace patente y arrasa con todo, dejando casi sin respiración con toda su potencia.

Sons of Odin llegó tras un solo de bajo de Joey DeMaio (que podría haber sido más elaborado) como la única representación de aquel menospreciado en su día Gods of War al que el tiempo ha dado la razón de ser un buen disco. Se mostraban en las pantallas imágenes del juego al que pone la BSO, y daba gusto ver a todo el mundo cantando a puño levantado el estribillo que va creciendo en tono y en intensidad. En el pequeño solo de batería fui testigo de un acto bastante triste, como el que alguien estuviese arrojando cosas hacia Donnie e incluso una de ellas le impactara en la cabeza. Como profesional que es, siguió tocando con total normalidad, pero yo, sinceramente, espero que los de seguridad cogieran a ese maldito hijo de puta cabrón y le machacaran la cabeza contra el suelo. Esa gente que solo va a los conciertos a joder a los demás, porque les da envidia y rabia que los fans de Manowar disfrutemos tanto con ellos, solo merecen la muerte.

Dejando el anecdótico incidente, si algunos lo que querían eran clásicos, se iban a hartar (es un decir claro) porque seguía la cosa con total intensidad, con un himno como Fighting the World, un puñetazo para aquellos que aun se cuestionan si Manowar van a cambiar alguna vez. Me encantó cuando, a mita de tema, con Joey a un lado y Karl al otro, se cogieron y fueron avanzando de forma vacilona hacia el público, como hacían en sus primeros tiempos con este tema. No recuerdo exactamente si fue antes o después, pero estoy seguro de que esta vez el discurso de Joey DeMaio no dejó indiferente a nadie. Cuando dijo ¡Bona nit! Nadie esperaba que fuese a hacer el discurso entero… ¡¡en catalán!! Menudo currazo, para que después digan que sus fans no les importamos una mierda. Hay mucho comepollas por ahí suelto. Como yo, muchos casi no podíamos dar crédito a lo que escuchábamos y veíamos. Otro de los momentos mágicos fue Kings of Metal, un tema imprescindible en la historia del Metal, donde se volvería a probar la brutal potencia del sistema de sonido que se gastan estos tíos. El tema fue recibido con gran alegría, hasta Karl se veía más animado de lo normal. Y lo realmente impresionante fue ver como, cada vez que la canción daba el trueno, retumbaba absolutamente toda la jodida sala, una explosión en plan de “¿qué coño ha pasado? ¿Ha caído un puto misil en la sala?”. ¡¡¡BRUTAL!!!

Eric sigue siendo la bestia parda de los últimos años. Quien dude de su capacidad en directo, está totalmente equivocado. Incluso cuando llevan pocos temas uno se pregunta: ¿cómo es posible que aguante todo el concierto con este ritmo? No hay respuesta sencilla, pero esto es una realidad, y el que no lo quiera ver está ciego perdido. Incluso se atrevió con un tema tan mítico y exigente como Blood of my Enemies, del que salió totalmente triunfador, con una interpretación que solo se puede calificar de salvaje, estirando la voz hasta límites inimaginables para una persona que lleva toda una vida dándole guerra a sus cuerdas vocales de forma tan agresiva como lo hace él. Las melenas del bajista / guitarrista volaban de lado a lado. Ahora sí, Hail and Kill venía para callar más bocas y encauzar el concierto hacia su triste recta final, algo ralentizada, pero sigue siendo un verdadero himno para los amantes de Manowar, demostrando Eric que todavía puede perfectamente con las partes más altas, sin omitir ningún grito ni agotarse.

Ya hace 10 años que apareció el Warriors of the World, a lo tonto. En esta gira se le está dando protagonismo (aunque yo echo de menos el Fight Until We Die) y House of Death fue una de las que sonaron. Me encanta como suena este tema en directo. A la velocidad de la batería en el estribillo y las oscuras letras, hay que añadirle el detalle de los guitarrazos limpios de fondo, mientras Donnie revienta su batería sin piedad. Ese contraste le otorga una fuerza insuperable. Última tanda de temas nuevos con Manowarriors por una parte, un tema al que se le ve carácter de fijo en directo, con un gran riff y mucha dedicación por parte de Manowar a sus fans, y por otra parte, The Lord of Steel, la que más ganas tenía de ver en vivo y también la que más me gustó de este disco, aunque si no recuerdo mal, Eric se olvidó de alguna letra que otra. A pesar de que llevaban ya dos horas de concierto, abajo y por la zona de delante se vivía todo muy intensamente.

Si hablamos de himnos ya consagrados, obligada mención a Warriors of the World United; sus 10 años y su permanencia en los setlist la han elevado hasta el punto de que ya siempre forma parte de los temas de la recta final de la banda. Y no es de extrañar, fue una auténtica locura, y realmente aquí fue donde se notó el calor de la banda con su público, Karl sin parar de animar a corear, incluso sonriendo, Joey mirando con ojos orgullosos a su público y Adams dándolo absolutamente todo, moviéndose por todo el escenario y dando puñetazos al aire. Antes de la parte lenta, DeMaio dijo unas palabras referentes al problema por el que casi cancelan (sin dar ninguna explicación, por cierto). Imágenes inolvidables… como la de Joey reapareciendo en el escenario y repicando las cuerdas de bajo a una velocidad que parecía que iba a salir humo para empezar a meter la cera final con Black Wind Fire and Steel, donde la banda jugó el cartucho final y Eric, a pesar de que y a tendría la garganta ardiendo, cantó muy dignamente, con gran energía y pasión y todo esto sin parar de moverse de aquí para allá ni interactuar con su amigo Joey, quien al terminar, junto con Karl, iniciaron el ritual de aporrear sus instrumentos y tocarlos a una velocidad loca.

Una vez rotas todas las cuerdas de su bajo, el gran Joey DeMaio presentó armas ante el público (su bajo), seguido de la afirmación habitual de la banda WE WILL RETURN. Espero, sinceramente, que sea verdad, porque puedo decir sin temor a equivocarme que es uno de los 3 mejores conciertos que les he visto (ya van siete veces) y uno de los mejores de mi vida, con ese emotivo final con The Crown and the Ring en el que la banda se va y cuesta contener las lagrimas. Increíbles. Otra vez, mi fe en Manowar se reafirma más y más, una fe que nunca he perdido pese a los bocazas e ignorantes que siempre están hablando mierda de ellos. Una vez más, todos nos rendimos ante su demoledor conciertazo.

Afortunadamente, no terminó aquí la noche. Como suele ser extrañamente habitual, después de un concierto de Manowar siempre toca fiesta, y con los colegas que tenía a mi alrededor, lo pasamos de putísima madre en nuestro paso por el Hell Awaits, donde siempre es un placer acudir, por trato y por precios.

Rafa, Josele, Yoli, Iris sois los mejores, imposible encontrar mejor gente para ir de concierto / fiesta, espero que nos reunamos muy pronto otra vez, la excusa será lo de menos. A mi novia por estar a mi lado el rato que estuvimos de fiesta post-Manowar y a todo ese ejército de chicas tan guapas que estuvisteis con nosotros en la espera y en el concierto: Gracias a TOD@S por venir y contribuir a que la noche fuese más mágica aun, os dedico esta crónica porque os lo merecéis.

Las fotos del concierto que podéis ver aquí debajo son cortesía de Iris. ¡¡Muchas gracias por cedérmelas!!

FUCK THE WORLD.
HAIL AND KILL.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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