jueves, 19 de septiembre de 2013

Siniestra Oscuridad (Hammer Fest, 14/09/2013, Sala Ágora, Aldaia, Valencia)

Repasando el material fotográfico que traje conmigo y recordando grandes momentos y buenos colegas, hoy día llego a la misma conclusión que tuve cuando cogí el coche para volver a casa: fue una noche espectacular. La primera edición del Hammer Fest que se celebró en Valencia tuvo muchas estrellas y algunos aspectos a pulir, pero en general cumplió y con nota. Un festival dedicado enteramente a las distintas ramas del metal extremo en el que actuaron bandas de variados estilos dentro del estilo: Tuvimos Black metal, Death clásico, Grindcore, y algunas mezclas que sorprendieron por su fuerza como Grind/brutal o Black/ambiental… pero por encima de todo, mucha calidad por parte de las bandas, si bien algunas pudieron quedarse a medias (al menos respecto a lo que esperaba de ellas) otras me sorprendieron con creces, dando bolos muy por encima de mis expectativas. La asistencia… pues hombre, tampoco fue para tirar cohetes, pero era más o menos lo esperado para un evento de estas características, en el que, al centrarse en sonidos tan extremos, se arriesgaron a quedarse justitos en cuanto a recaudación. Aun así, espero que el apoyo de los relativamente pocos asistentes fuese suficiente como para que ya se esté fraguando una nueva edición de este potente festival. Varios tirones de orejas, a quien corresponda (sala o organización): Bebida abusivamente cara, 1,5 euros por un bote de Amstel y encima caliente y 6 eurazos el cubata, precios que muy pocos nos podemos permitir cuando acabamos de pagar una entrada por 30 euros anticipada (pica pica). Esta claro que es Valencia y es una sala / discoteca, pero podrían levantar un poco la mano en estas ocasiones… Por último, y remarco bien, fue un auténtico TIMO que para tener que salir fuera tuvieses que pagar 2 euros… esto ya es el colmo. Como digo, sabor agridulce respecto a la sala, pero excelente si nos centramos en los conciertos.

Y es que precisamente no estoy para tirar cohetes económicamente. Mis pocos ahorros restantes de ahora en adelante van en exclusiva para conciertos (y aun así tengo que ser muy selectivo) y elegí este precisamente porque es un rollo distinto a lo que estoy acostumbrado a ir últimamente, potente y cañero, muy apto para desahogar kilos y kilos de rabia, y aparte de que sabía que musicalmente no iba a encontrar más que calidad, dos buenos colegas se unían a la fiesta. Uno de ellos, mi ya habitual compañero de conciertos en Valencia, Lobo, con quien siempre es un placer compartir sus años de experiencia y sabiduría,  y por otra parte Biel, que no podía faltar a la cita de ninguna forma, y a quien hacía siglos que no veía, por lo que había muchas ganas acumuladas. Un abrazo a los dos, esta crónica va para vosotros.

El trayecto Banyeres-Aldaia fue francamente aburrido y tedioso, y más teniendo en cuenta que llegué con bastante retraso a la sala, el justo para perderme a Demiurgeo Morte, primera banda de la tarde (serían sobre las 7 de la tarde cuando apalanqué el coche frente a las puertas de la Ágora Live). Lástima, de verdad, porque me apetecía un montón empezar la tarde con su Black Metal de vieja escuela, rudo y sin tontadas. En cualquier caso, quedaba aun nada menos que 9 bandas por salir al escenario y darlo todo hasta la médula. Al final tuve que asistir solo por temas económicos de quien iba a ser mi acompañante, de todas formas es algo que no me echa para atrás en absoluto, aunque seguro que hubiese sido un viaje más ameno y un festival más vibrante todavía. Me tuve que conformar con la única compañía de mi inseparable GPS otra vez jejeje.

Devouring. Cuando entré a la sala comenzaban justo a tiempo los mallorquines Devouring, que era una de las bandas estrella de la noche para mis preferencias (y con el retraso llegué a temer perdérmelos…). Conozco muchos de sus temas, conozco su filosofía y tan solo por algún video, su directo, pero la oportunidad de oro para verles frente a frente sin tapujos era esta, y tenía muchísimas ganas. Así que nada más llegar, el plan fue posicionarse en las primeras filas y empezar a calentar el cuello. Desafortunadamente, el ambiente todavía no estaba muy caldeado, había poca gente en el interior de la sala, pero un gran detalle fue que a la banda esto no pareció importarles lo más mínimo, ya que desde el segundo 1 comenzaron con fuerza, ganas, una actitud inmejorable y mucha rabia. Realmente no esperaba una gran sorpresa en el sentido de que sé que son muy buenos y también sé que detrás de unos componentes tan jóvenes hay más experiencia de la que cabe imaginar (Devouring nace en parte de la desaparición de Thrudheim, donde militaban parte de sus miembros), pero nunca esperé un concierto tan intenso y demoledor. Para empezar por algún sitio, el sonido fue, probablemente, el mejor que hubo en la sala durante todo el festival. Ni Impaled Nazarene, ni Blaspherian… nadie consiguió sacar tanto rendimiento ni una calidad tan aprovechada del equipo. Sonaron agresivos y distorsionados, pero no sucios, muy machacantes, unas guitarras crujientes, directas a la yugular, donde la definición quedaba patente en cada punteo de Biel y cada riff de Sak (ambos con detalles musicales excelentes), bajo totalmente audible, batería aplastante… ahí es cuando uno se da cuenta de que realmente sonaban justo como ellos querían y además se les veía tranquilos y disfrutando de cada uno de sus temas. Y la voz de Joan… punto y aparte. ¡Menudo torrente de voz tan atronador! (aunque con su tamaño no es de extrañar jajaja) aparte de una presencia que imponía y un comportamiento acojonante. En su primera visita a la península, presentaron temas ya conocidos como Wall of Putrid Flesh, de las primeras en sonar, pero también dejaron sitio a tres temas de su próximo disco como Vivid Nightmares, Echoes from R’lyeh y la final Dethroned Messiah. Especialmente la segunda mencionada me pareció de lo mejorcito de todo el bolo, pero también parte del protagonismo se lo llevaron las versiones, donde pudimos comprobar que, aparte de un potencial compositivo innegable, pueden tocar lo que les salga de los huevos, como fueron una tremenda versión del You’ll Never See (Grave) y la que, en mi opinión y a raíz de lo escuchado en varios comentarios de varias personas, fue la que terminó de enamorar al público, por nivel de calidad y por inesperada, esa versionaza del Brave New Hell de Bloodbath, llena de agresividad y pasajes más complicados, donde la batería de Jose, especialmente, se salió. El que siga diciendo que el Death metal clásico está acabado, que no deje de prestarle atención a bandas como Devouring porque se puede llevar una grata sorpresa. Para muchos, entre los que me incluyo, los grandes triunfadores de la tarde / noche.

Dark Confessions. No se quedaron atrás precisamente sus compañeros de género aquella cada vez menos temprana tarde. La oscuridad iba llegando tanto fuera de la sala como al escenario. Teníamos sobre él una banda que es lo mejorcito que ha salido de Murcia si a Death Metal clásico, burro y cavernoso nos referimos. Salieron a morir todos sus componentes, gozando de un sonido casi perfecto una vez más, donde cada repaso de doble bombo nos dejaba el cerebro temblando, mucho volumen, que fue una de las razones de su triunfo, y una definición en su sonido realmente buena, creando una ambientación muy oscura y diabólica (la afinación en la que tocan también tuvo mucha culpa de ello). Los temas atronaban, uno a uno, de una fuerza impulsada todavía más por la movida que llevaba la banda sobre el escenario, sin parar un segundo, perfectamente coordinados, algo que tiene especial mérito cuando se observan tantos detalles técnicos en su música. Con esto no quiero decir que hagan una especie de Death progresivo ni nada parecido, que nadie se confunda, pero sí es verdad que dentro de su estilo son tremendamente buenos tocando, de hecho tienen un nivelón bestial, solo hay que fijarse en el dominio del doble bombo o en ciertas florituras que se marcaron tanto bajista (estilazo, por cierto, siempre mástil en alto) o ambos guitarristas. Los solos, en general, eran desgarradores, casi tanto como la voz de Enrique, oscura, hiriente y llena de odio, algo que gustó mucho a la gente, tanta potencia llegaba a ensordecer. La banda tiene dos discos y sacados a muy buen ritmo, cuya producción puede dar una idea del esmero y la pasión con la que viven su estilo. A pesar de su corta trayectoria, no son precisamente novatos, o al menos eso fue lo que dieron a entender viendo su técnica a la hora de tocar, y también escénicamente un 10, headbanging hasta la muerte, incluso algún solo de guitarra arrodillado, espectáculo sonoro y visual se mire por donde se mire. Quizá también me quedo con ellos si me obligáis a elegir las tres bandas triunfadoras de la tarde, y eso que el ambiente no acababa de arraigar todavía, ya había más gente, sí, pero todavía se respiraba algo de frialdad salvo en varios mosh que se formaron en las primerísimas filas, todavía casi vacías.

Perennial Isolation. A partir de aquí, desafortunadamente, la calidad de sonido empezó a disminuir alarmantemente, algo que no llego a comprender demasiado bien ni encuentro el porqué, ya que si no me equivoco muchas de las bandas tocaron con el equipo que proporcionó la organización con distintos resultados. En cualquier caso, no es algo de lo que se pueda culpar a estos Perennial Isolation, cuyo estilo (Black metal) viene muchas veces unido a un sonido sucio, áspero y ruidoso. Pero no hablo de Black Metal típico, no se les puede encuadrar ahí, sino de un Black mucho más denso, lento y atmosférico. Por supuesto que no faltaron los ritmos a todo trapo con batería infernalmente rápida, pero si algo otorga una personalidad tan fuerte a estos catalanes son sin duda esos pasajes melódicos que predominan en muchos de sus temas, que crean una atmósfera envolvente, de las que se te meten en los huesos y te congelan por dentro, fría y brumosa. Realmente eran momentos musicales que te dejaban en el limbo, te transportaban a otros lugares por así decirlo, llenos de encanto y personalidad. Sus tres componentes se hacen llamar simplemente A. (bajista / vocalista), V. (batería) y K. (guitarrista). Musicalmente, aparte de los pasajes más tranquilos y sedantes ya mencionados, destaca la voz de su líder, esencia 100% Black metal, incómoda, y rasgada, y siempre llena de pasión y fuerza. Sin duda fue la banda que más consiguió engancharme antes de decidirme del todo a venir al Hammer Fest. Vienen de Barcelona y por lo visto sus seguidores son legión. No les conocía de nada hasta que puse los ojos (o mejor dicho, los oídos) sobre su EP “Uncertainty”, si no me equivoco, lo único que tienen grabado, y me extraña, porque en su actuación hubo una asistencia mucho más notable que en las anteriores y éramos muchos los que conocíamos y disfrutábamos de los temas, por eso me resisto a creer que sea tan corta la historia de esta banda, porque además destilaban calidad a raudales en muchos aspectos. Espero volver a verles en otra ocasión y disfrutar un poco más de sus temas, ya que 40 minutos se me antojaron demasiado cortos para lo que estaba disfrutando.

Nibiru. Si hablaba de grandes sorpresas de la noche, momentos que esperas con ganas moderadas (aparte del cansancio) y que acaban por convertirse en lo más loco y destructivo de la noche, amén de divertido, estos Nibiru lo consiguieron. Nunca he sido un gran fan del grindcore más guarro y degenerado, me gusta y me entretiene según que momentos, pero normalmente acaba por saturarme si es demasiado extremo, y estos alicantinos prometían todo lo descrito y en no pocas dosis. Sin embargo, también existe algo llamado actitud, y con ella puedes transmitir grandes cosas al público que tienes bajo tus pies, obviamente sin una buena propuesta no ganas a nadie, pero la energía y buen rollo que logró transmitir la banda fueron prácticamente la mitad del concierto en sí. Toda la banda siguió estas pautas, pero especialmente su cantante, un tío de lo más simpático, que no paraba de hacer animaladas encima del escenario, volviéndose loco en los trozos más violentos o correteando por el escenario como si no hubiese mañana, todo siempre con una sonrisa y mucho, mucho cachondeo, la mejor forma de afrontar su malvado grindcore, con una voz totalmente distorsionada por efectos del micro, como si de un cerdo en el matadero se tratase, gritos arrasadores y graves que se te metían en la cabeza como un chirrido perpetuo de sufrimiento. La batería jugó un papel fundamental también, se escuchaba bastante bien y se aceleraba mucho en los momentos de máximo desfase. Un detalle en el que también me fijé mucho es que casi todos los temas tenían una especie de parón en el que el bajo tomaba todo el protagonismo durante unos segundos… ¡¡y vuelta a la caña más cerda!! ¿Y qué se puede esperar de un concierto así en las primeras filas? Pues desmadres varios como circle pits (o intento de ellos jejeje) y mosh a cuchillo durante los 40 minutos de actuación. Uno de los temas que conocía era el de su videoclip, Templo Putrefacto, que os puede dar una buena muestra de cómo suenan estos bestiajos alicantinos, pero que en directo acentúan muchas de sus virtudes, como la brutalidad a la voz. No es que sonaran mal, simplemente su estilo requiere esa muralla sónica tan apelotonada y distorsionada. De todas formas, las letras no se iban a entender… xD.

Altar of Sin. Poco antes, saliendo del curro a horas bastante crueles, se presentó mi colega Lobo en la sala y allí estuvimos al pie del cañón para presenciar otro bolo muy esperado para mí de aquella noche, una banda con un largo recorrido, una trayectoria mucho más extensa que la de la mayoría de bandas de todo el festival, y los tenemos en Valencia sin ir más lejos. No se en que grado de estima les tendrán sus paisanos, pero desde luego es uno de los nombres que suenan con más fuerza de la escena valenciana. Lo curioso es que, a pesar de que se prodigan bastante en conciertos por la zona, nunca les había visto (aunque juraría que he asistido a algún concierto o festival donde tocaban ellos). Aparecieron en el escenario a tope, sin preámbulos y dispuestos a romperlo todo, ataviados con unas vestimentas de lo más auténticas, bañados en negro, correas de balas, cuero y el habitual maquillaje blanco en el rostro del vocalista y guitarrista principal, así como del guitarra solista, con los ojos de negro, una imagen agresiva acorde a su música, una potente combinación de thrash y death, dependiendo de los temas sonaban a uno u otro estilo, pero sobre todo mucha furia en todos sus instrumentos y una actitud sólida. El público estaba encantado con ellos, pero su principal enemigo fue el sonido, una maraña de ruido que no permitía diferenciar ninguno de sus instrumentos, un pelotón sónico casi inaudible, insoportable en ciertos momentos, que causaba dolor de oídos. Uno se acostumbra pasado un rato, claro, pero aun así fue una pena que sus temas no lucieran tanto debido al horroroso mezclote, quizá por falta de tiempo al ecualizar, porque dudo que ellos quieran sonar así. No me cabe duda que son unas auténticas máquinas de demolición, y no es que me decepcionaran, pero es complicado disfrutar de pleno de un concierto cuando no eres capaz ni de centrarte en los distintos instrumentos. Sí, se alcanzaba a ver su gran nivel instrumental, algunos punteos bastante complejos de su bajista, por ejemplo, realmente bueno, o la potencia a la hora de chillar de Carlos Overkill (vocalista y líder). El escenario, por no ser demasiado grande, tampoco daba mucho juego a la hora de moverse por el, pero hubo bandas que lo aprovecharon mucho mejor. Un sabor un tanto agridulce con su actuación que espero que mejore en futuras oportunidades que tenga de verles.

Impaled Nazarene. Aterrizan de nuevo en España las bestias finlandesas después de, si no me falla la memoria, 7 añazos sin pisar nuestras tierras. Es cierto que lo que hace hoy en día la banda, musicalmente hablando, tiene muy poco que ver con sus primeros álbumes, han abandonado parte de ese regustillo Black metal que les hizo ser tan únicos y han soltado bastante el pie del acelerador, pero aun así las ganas de verles estaban al máximo. El vocalista Mika Luttinen andaba como Pedro por su casa entre los que estábamos fuera entre grupo y grupo, charlando con la peña y haciéndose fotos, muy amable y campechano, pero también con visibles signos de ebriedad. Su faceta más amable se evaporó en cuanto subió al escenario, pero no el tremendo pedal que llevaba, algo que se hizo patente en gran parte de la actuación. A falta de un cabeza de cartel realmente enorme, Impaled Nazarene ocupaban ese puesto y solo faltaba ver si realmente lo merecían. Lo cierto es que sobre el escenario no estuvieron faltos de mala leche y agresividad, aunque también un poco parados en ciertos momentos. Mika fue calentando motores a la par que su voz. Pronto llegaron esos gritos tan cortantes y característicos, desfogando toda la mala leche que llevaban dentro. El resto de la banda tampoco se quedaron cortos, aunque como digo faltó un poco más de movimiento, algo que recordaba especialmente de aquel Atarfe Vega Rock 2006 cuando les vi, además por partida doble, en dos días consecutivos. Los temas elegidos sí que fueron cañerísimos, llevando todos ellos el sello de la banda marcado a sangre, aunque más de uno se quedó con cierto sabor agridulce tras su concierto, bien por el repertorio, bien por la falta de garra escénica en algunos momentos que parecía que no estábamos viendo a una banda totalmente compenetrada, a pesar de tener una formación relativamente estable desde hace algún tiempo ya. También podría ser una causa el sonido. Realmente el volumen era atroz, pero la claridad no. Y esto emborronó en parte su presentación. Aun así, el que  buscara jaleo y desmadre sonoro iba a encontrar la horma de su zapato en este concierto, porque desde luego parones hicieron pocos y soltaron un tema tras otro, a cada cual más salvaje. También es cierto que tenían entre hora y hora y veinte minutos para tocar y acabaron tocando una hora escasa, aunque esto ya no sé si sería problema de la banda o de los horarios, que iban bastante ajustados.

Blaspherian. El adelanto en los horarios de Blaspherian me vino de puta madre, ya que era una de las bandas que no pensaba perderme por nada del mundo. No estoy acostumbrado a sesiones tan largas de metal extremo sin parar, y debido a las horas y al cansancio físico y mental empezaba a dudar de poder verles en condiciones pasadas las 3 de la madrugada, cuando inicialmente tenían programada su actuación. Sin embargo, nada más empezar la actuación arranqué de nuevo con todas las fuerzas para ver a estos deathmetaleros tejanos en toda su plenitud, que venían dispuestos a presentar de forma íntegra (o casi, al menos así lo recuerdo) su único trabajo “Infernal Warriors of Death”, un título que define a la perfección el estilo y competencias de la banda a la hora del directo. Una auténtica burrada de riffs asesinos, contundencia al bajo y blast beat a toda hostia a cargo de Matt Mayhem, por lo que leo, el miembro con más experiencia de toda la banda, y que lo demostró con creces ofreciendo buenas dosis de brutalidad en los mencionados blast beat, muy prolongados y rapidísimos, y con su dominio del doble pedal. Al frente, un enorme Desekrator, frontman bestiajo donde los haya, con los brazos cubiertos de pinchos de considerable tamaño, pero no era con ellos con los que nos atravesaba la cabeza, sino con su voz tenebrosa y oscura. En cada tema se dejaba la voz sin miramientos, sin pararse a pensar. Y eso que no fue él quien grabó el disco, pero suena muy similar al vocalista que lo hizo y sacó todos los temas de forma más que digna. Algunos de los trallazos de su setlist fueron: Infernal Warriors of Death, In the Shadow of His Blasphemous Glory o de las últimas, si no recuerdo mal, Exalted in Unspeakable Evil, aunque supongo que también hubo material de anteriores EP y demos de la banda. Creo que para muchos fue una de las mejores actuaciones de la noche, a mí desde luego me encantaron a pesar de que no fueron los que mejor sonaron en toda la noche, pero sí dejaron entrever toda esa esencia satánica y blasfema en cada uno de los temas. Para que os hagáis una idea, suenan a death old school pero muy orientado a sonidos rápidos y cañeros, muy rollo Immolation pero mucho más blasfemos en su ideología. Su disco es bastante recomendable para amantes del género.

Parafilia. A unas horas tan intempestivas, pero con unas cervecillas en el cuerpo, todavía me apetecía un poco más de tralla, aunque seguro que Parafilia me iban a dejar más que saciado. Conocía muy poco de la banda, algún tema suelto, ya que oficialmente tienen corta trayectoria, pero aun así tenía mucha curiosidad por ver cuan gores podían llegar a ser en directo, ya que he escuchado es una auténtica salvajada tanto en sonido como en letras, Grind/gore sin complejos, casi ofensivo y directo a la yugular. Cual fue la sorpresa de muchos al ver a su vocalista aparecer sobre el escenario cubierto de sangre y blandiendo un hacha en sus manos que no soltaba salvo en algunos momentos puntuales. Evidentemente, sus compañeros quedaron en un segundo plano a nivel escénico (y mira que el bajo estaba guapísimo), porque el tío no paraba quieto un segundo, era pura energía, desahogando toda su ira con el micro, doblegándose y arremetiendo con todo lo que encontraba en su camino, se le veía ultra motivado a pesar de las horas y el escaso público que quedaba en la sala, quizá 30 o 40 personas, no más, pero aun así continuaron dándolo todo. No se cuanta gente quedaría para ver a los madrileños Moñigo, pero seguramente se podrían contar con los dedos de dos manos. El sonido iba de mal en peor para variar y resultó ser demasiado enmarañado, aunque tampoco nos importaba demasiado, mejor era centrarse en la actuación visual en sí que era de lo más entretenida. Con este pelotazo de rabia la velada llegó a su fin para mí. Aunque he de reconocer que consiguieron ponerme las pilas en parte, tampoco era el estilo que más me apetecía escuchar en esos momentos.

Cogí el coche molido para volver a Banyeres alrededor de las 3 y pico de la madrugada, donde aun me esperaba alguna que otra sorpresa inesperada, pero hasta aquí desde luego regresé muy satisfecho. Cierto que los 30 pavacos de la entrada costó bastante soltarlos, pero recibí mucho más a cambio, viejos y recientes colegas (saludos de nuevo a Lobo, Sak, Biel, Jose, Alex y Joan que fueron mis colegas concierteros esa noche), mucha cerveza (¡¡¡gracias por echarte al rollo Biel!!), la oportunidad de descubrir nuevas bandas (sorpresón mayúsculo con las actuaciones de Dark Confessions y Nibiru) y mucha tralla para quitar tanto tensiones acumuladas como por supuesto, monazo de conciertos, que siempre se agradece.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

Javimetal666's Hammer Fest 2013 album on Photobucket

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