sábado, 16 de abril de 2016

Más IRA (Hamlet + Exekution, Sábado 02/Abril/2016, Sala Toman, Reus, Tarragona)

En uno de mis siempre reconfortantes y frecuentes viajes a Reus, hace dos sábados exactamente, la fecha no pudo ser más acertada para meterme de lleno, después de bastante tiempo sin Metal en vena, en una noche de esas que uno sale extasiado, difícil de olvidar pese a que este evento no sea algo nuevo ni mucho menos en lo que llevamos de año. El hecho de que, una vez más, fuese Hamlet la banda encargada de devolverme esa sensación de embriaguez  que tanto he añorado en estas últimas semanas de sequía no hace más que aumentar el grado de casualidad y coincidencia. Pero que bien sienta una noche con ellos, oigan, descalabrándome con cada canción, sintiendo cada acorde y moliéndome a palos cuando llegan esos grandes momentos. La sala Toman, en la misma ciudad de Reus, era la encargada de acoger el evento, una sala sin demasiado aforo que prometía un concierto bastante íntimo y guerrillero (algo que se perdió en gran parte en la última ocasión que tuve de verles, en la sala Fussion, Massanassa, por el tamaño de esta). Los precios en esta ocasión también eran bastante más amables. Me llevo un buen concepto de una sala que todavía no conocía, eso sí, inadaptable para bolos más grandes. A pesar de que fui acompañado hasta la puerta de la sala, nadie tenía ganas de pasar, así que entré solo al concierto. O más bien me quedé en la puerta, porque debido al puto fútbol de los cojones el concierto se retrasó al menos una hora. Poco después la peña fue entrando y acercándose a la barra, exactamente lo mismo que haría yo al rato y, cerveza en mano, empecé a coger calor y a desear que empezara ya el concierto de una vez.

Así que sí, otro concierto de Hamlet al canto. Y es que en lo que a esta banda respecta, me es muy difícil echarme atrás cuando veo una fecha suya, a pesar de las innumerables veces que les he visto en estos últimos 20 años. Cualquiera podría pensar que ya no me pueden ofrecer nada nuevo después de tantas y tantas noches viéndoles bajo el escenario, pero se equivocan diametralmente, ya que la potencia de sus directos, el trato con sus fans y la rabia que personalmente desahogo en cada uno de ellos, siempre valen la pena, sean 2 o 10 veces las que les vea al año.

A pesar de que en el cartel figuraban dos bandas, Exekution y Asphyxion, al final tan solo los primeros acompañaron a Hamlet, y lo hicieron en su misma ciudad de formación. Desconozco el motivo de la caída de esta banda, pero sinceramente, espero que la culpa no fuese de nuevo del jodido futbol, que ya me tocó bastante los huevos aquella noche. La casualidad nuevamente me trajo ante ellos; curiosamente les conocí unos pocos días antes (tal vez un par de semanas) sin tener ni idea de que tocaban esa noche. Y tengo que empezar diciendo que con ellos no entramos en calor poco a poco: lo hicimos casi a punta de pistola. En disco me sonaron mucho más oscuros y toscos que en directo, más del palo de los primeros Sodom, aunque esto no quiere decir que en directo no reventaran la sala entera, que lo hicieron. Y casi literalmente, ya que la banda entera, y en especial su vocalista, salieron con muchísimas ganas de guerra, tanto que en un par de temas, su cantante Gabi ya estaba entre el público metiendo cizaña (y tal vez un poco “mamao” jejeje), llegando a tirar al suelo a más de uno en incidentes sin importancia. Lo importante realmente era lo que sucedía sobre las tablas. Thrash rabioso, furioso, enérgico y lleno de mala hostia, con una voz tremendamente agresiva, casi hiriente, con algún aire incluso de Death metal, y un acompañamiento musical sorprendentemente bueno para una banda que solo tiene en su haber un par de demos y un disco de hace un par de años llamado “Depravity”, que quizá también sea una de las mejores palabras para definir a la banda. Arrinconado en una esquina del escenario, veíamos a Amadeu, que si bien en lo visual no destacó por su posición, hizo uno de los mejores trabajos de la noche. Los dos guitarristas, Alberto y David (con tremendas aptitudes ambos) flanqueaban a la torre que era su bajista Álvaro. Pudimos ver como la peña estaba incrédula ante tal dosis de bestialidad, las primeras filas fueron llenándose rápidamente ante los constantes ánimos (o amenazas, como uno lo quiera tomar jeje) del cantante, que seguía en sus trece con la actitud destructiva, resultando ser un animal de acequia también sobre el escenario, y nunca, jamás se cansó de lanzar gritos infames en temas tan “depravados” como God is a Shemale, Black Death, Zombie Bukake o Violent Insane Minds, una auténtica traca para partirse el culo de risa y al mismo tiempo mover la cabeza sin parar de desparramar. Vinieron a crear el caos y lo consiguieron con creces, con muy buenos solos, una velocidad frenética durante el… 100% de sus temas y un sonido que además es totalmente exportable, para que se vea que aquí en España también sabemos hacer un Metal cojonudo.

Me divertí muchísimo con estos Exekution, la verdad es que a raíz de lo escuchado en disco, no me decepcionaron lo más mínimo. Tras otro paseito por la barra (y es que fuera hacía un poco de fresco) y sendos birrazos más, tocaba recuperar la posición de ataque y calentar el cuello para una nueva embestida de los Hamlet. Más o menos ya tenía claro lo que iba a ver, el setlist, la decoración, la interacción con el público en ciertos temas… pero como decía antes, no me importa volver a ver esto una y otra vez, es dinero 100% bien invertido (y siempre alivia tensiones, que es un punto a favor). Continuaron con la idea de meter el disco Highway to Hell de AC/DC entero mientras cambiaban, ecualizaban, etc. mientras la peña se entretenía y comentaba. El mismo Paco se dejó ver a la hora de revisar su instrumento cuando todavía faltaba un buen rato para comenzar. El ambiente era genial, y aunque uno vaya solo, sigue siendo posible igualmente disfrutar de este. El público no se mostró tímido a la hora de empotrarse en las primeras filas. Yo personalmente estuve gran parte del concierto allí. Y es que con Limítate abriendo un concierto de Hamlet, merece la pena vivir ese momento cuanto más cerca mejor. Delicadeza en el comienzo y estallido de furia, un clásico del grupo que siempre crea estragos aunque la gente todavía estuviese un tanto aletargada después del repaso de hostias que nos dio la anterior banda. Lo mismo se puede decir de Egoísmo, con esos cambios de intensidad, Paco currando a tope, especialmente motivado, y Molly que, como siempre, salió a muerte, con unos gritos colosales e incluso más tirando al gutural que en algunas ocasiones. Tema que va ganando con los años en directo, al igual que Muérdesela, que propicia los primeros disturbios serios entre la peña en su parte central y más trallera. Pese a que, a nivel de movimiento y desfase, la banda no estaba de momento al mismo nivel que otras noches cercanas en que les he visto, la cosa fue cogiendo el nivel habitual muy rápidamente. En su intervalo de presentación de su más reciente trabajo “La Ira”, fue donde se dieron los principales cambios de setlist. Lamento dio paso a Sin Tiempo que Perder, que sustituyó a Nadie más respecto a otros conciertos. Un cambio tan bueno o malo como cualquier otro, ya que cualquier tema de este disco resplandece por si solo. Eso sí, sentir esos gritos tan rabiosos y agudos de Molly fue algo incluso casi sorprendente. Pero lo mejor de todo fue comprobar que muchísima gente ya se conoce el disco al dedillo, y que está destinado a convertirse en otro clásico de la banda. En verdad, me motivó mucho descubrir que en la sala había muchos más fans de Hamlet de lo que en un principio esperaba. Tan oscura como suena Ser o no ser es uno de los temas que mejor puede representar lo que es este discazo. Y con todo el mundo coreándola, mucho mejor.

Como era de esperar, la banda ya estaba a tope de energía, Molly empapado en sudor, Paco machacando su batería, y Álvaro y Ken haciendo una gran pareja, y muy metidos en materia a la parte izquierda, mientras que a la derecha teníamos al siempre inagotable Tárraga haciendo de las suyas, muy sonriente y animado, interactuando constantemente con la peña y favoreciendo el hacerse fotos con todos. Y es que en este concierto hubo un rollo muy especial entre banda / público, sobre todo por algo que sucedió casi al final del bolo. Entre tanto, muy disfrutados temas como Vivo en él, del disco homónimo del grupo, y la imprescindible Antes y Después, que siempre es una invitación a la meditación por su fantástica letra, al mismo tiempo que un gustazo de ser vivida en directo y desmelenarse con ella. Molly sigue cantándola como hace 18 años. Quizá la potencia de su voz no sea milimétricamente la misma, pero sus gritos han vuelto a ganar en cuerpo (tanto en disco como en directo) y a nivel de limpios sigue saliéndose como siempre. Contrasta la melodía y relativa sutileza de Antes y Después con la cazurra y densa Deja Vu, un tema que les gusta incluir en esta última etapa. Puede que haya temas mejores de este disco para representar, pero la agresividad y contundencia de su letra y sus riffs hacen que sea muy disfrutable. De un disco un tanto olvidado en sus actuaciones, el “Pura Vida” (toda una genialidad) sonó la magnífica En mi Nombre, y se echaron de menos otras como El Diablo o Acaba con el Poder. Terminada esta primera mitad del bolo, volvieron con los últimos temas de “La Ira” que tan buen sabor de boca está dejando por doquier, las más conocidas: Imperfección (cañonazo) y Mi Religión, en la cual Tárraga se volvió loco dando saltos durante casi toda la canción, y es que el tema pide sangre tanto arriba como abajo del escenario, a parte de que uno la canta con todo el orgullo del mundo entre empujón y empujón. No se si tendría algo que ver o no, pero posiblemente Luís se contuvo bastante por el hecho de llevar rodillera por alguna razón. En cualquier caso, es un gran líder y un músico que es incapaz de estar parado, como toda la banda en general, ya que incluso Álvaro, que siempre fue el más comedido, nos acaba deleitando con una buena dosis de headbanging.

En cualquier caso, a ver quien es el guapo que queda impasible, tras esa introducción por parte de Paco, con Dementes Cobardes. Como disfruto con ella en directo, y como me gusta gritarla hasta sacar la traquea. Racha de clásicos imparable, con Denuncio a Dios, en la que volvió a repetirse la sentada general para luego reventar todos juntos a base de saltos y locuras varias. Me encantó la pasión con la que Tárraga toca esas sutiles notas entre frase y frase, al principio. Siguiendo con “Insomnio” (del cual, a pesar de haber hecho una gira completa de rememoración, siguen rescatando muchos temas, y es que probablemente es el disco que supuso el gran boom de la banda), Tu medicina nos sumergió en un gran momento rítmico de la noche y de intensidad creciente hasta llegar a un nuevo mosh en las primeras filas. Molly fantástico de principio a fin, como siempre, un profesional como un trasatlántico, siguió repartiendo cera con Un Mundo en Pausa y recordándonos siempre con esta canción que tenemos que patear más de un culo de más de un hijo de puta. Su despedida fue fugaz, ya que en unos minutos estuvieron allí de nuevo, frente a frente, preparados para la corta pero intensa recta final. Me parece un acierto enorme que, a estas alturas, incluyan Imaginé en su setlist, un tema que posiblemente fue infravalorado en su día por muchos, pero que destila sentimiento a raudales. Y la peña sin duda respondió a su potente riff. La voz de Molly quedó un poco por debajo de lo habitual en este tema, a lo mejor debido al sonido en sí mismo. En general, que no lo he comentado, el sonido fue excelente, y algo que me gustó, con un volumen especialmente alto y brutal ya desde los Exekution.

Pero lo que el madrileño no hubiese imaginado bajo ningún concepto es que iba a celebrar su cumpleaños, que era el lunes siguiente, por adelantado, cuando un chaval, ante la incredulidad de este, subió al escenario con una tarta llena de velas encendidas, para felicitarle (cosa que también hicimos todos) y le preguntó cuál es el secreto para mantenerse en esa forma física y con esa energía durante todos estos años. Molly, muy sorprendido, estuvo tremendamente agradecido, y toda la banda “pilló cacho” de la tarta. Tras esta sorpresa, y quizá un poco descolocado (y con razón, jeje) siguió quemando mecha con la archiconocida y furiosa Irracional que armó un revuelo del copón, aunque me pareció darme cuenta que Molly se equivocó en alguna frase (cosas del “susto”, supongo jeje). En cualquier caso, la hostia que te da en la cara este tema, sea cuando sea y donde sea, fue tan fuerte como siempre, aunque ya no la canten con el interludio. Como no, siempre aclamada, siempre solicitada, J.F., tan potente y descarada como siempre, vendría a cerrar una noche muy pero que muy movidita, en la que por suerte al final el concierto terminó quitándole protagonismo al futbol (para los que no nos gusta). Como setlist, un poco más corto que la última vez pero lleno de temazos de los que te borran la cara a hostias. Como opinión personal, ya que tocan tantos temas de “La Ira” me gustaría haber vuelto a escuchar Irreductibles o alguno de los más frenéticos, como Miseria o Salvación, y me pareció curioso / extraño que no tocasen Ciudad de Dios, un tema que yo ya creía fijo en su lista. ¿Disfrutar? Como un cerdo. ¿Volvería a verles por enésima vez? Mañana mismo. Porque Hamlet es una banda incombustible que, disco a disco, y concierto a concierto, demuestran con hechos que no se rinden y siempre buscan ir un paso más allá. Y por supuesto, siempre son tan agradecidos con los fans que es un placer, quedándose un buen rato, repartiendo púas y baquetas, haciéndose fotos… y yo tuve la suerte de pillar un setlist jeje.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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