jueves, 25 de agosto de 2016

¡Plagado de Leyendas! (Leyendas del Rock 2016, "Día Zero" (10/Agosto/2016), Villena, Alicante)

Una de tantas desventajas de la mala idea de llegar un día antes al Leyendas (quizá la peor de todas) fue tener que dormir allí. Como para no hacerlo, después de la tajada que nos cogimos, pero claro, esto también significa un día extra de acumular cansancio, y siempre he dicho que el Leyendas, debido a su deficiente zona de acampada y al soberano calor que reina en los 4 días de festival, lo convierten probablemente en el más duro de toda la temporada, con unas temperaturas infernales que hay que combatir constantemente con bebidas y sombra (esta última inexistente en la zona de tiendas donde estábamos). A las 9 de la mañana, como mucho, ya es prácticamente imposible respirar dentro de la tienda, convertida en un horno a 30 grados (a esas horas, que luego es muchísimo peor) y uno tiene que salir a escape si no quiere cocerse como una merluza. El tema es que, por supuesto, tener el Leyendas al lado de casa tiene sus enormes ventajas, como sencillamente largarse en cuanto el estar dentro de la tienda se hace insoportable. Lo he dicho muchas veces, si es necesario puedo aguantar auténticos infiernos de festivales (los que he aguantado y los que me quedan… jeje) pero teniendo esta alternativa… ¿porque no “aburguesarse” un poco? Justo cuando salíamos de la zona, dispuestos a coger el coche para volver a casa y descansar de verdad, la tormenta comenzó a caer sobre nosotros, pero en forma de agua esta vez. Cogiéndose cada vez más, todavía nos obligó a llegar al trote al coche, y ahí sí, nos fuimos a descansar un poco y a comer dignamente. A pesar de que este era el día de entrenamiento, había que prepararse bien y ponerse fuertes.

Esta vez la partida de vuelta hacia el Leyendas fue mucho más sencilla y coordinada que la desastrosa del día anterior. Apenas hubo demoras y ya llegamos con la seguridad y satisfacción de tener todo el tinglado montado, aunque la pulserita de marras del camping todavía “picaba” un poco en la muñeca. Tras aterrizar en la fortaleza que teníamos montada y aclarar unas cuantas cosas sobre el festival para evitar malentendidos, fuimos como flechas a ver actuar a quienes tuvieron el honor de inaugurar el Leyendas del Rock 2016: [In Mute]. Las puertas abrieron demasiado justas, dejando muy poco tiempo para disfrutar los minutos anteriores al concierto, pero la escena que representa el hecho de entrar por fin, después de tantísima y angustiosa espera, por la puerta principal, ver la verde extensión en todo su esplendor, el olor a hierba (que días más tarde se transformaría en mierda), los primeros metalheads apurando la poca sombra que dan los telones a esas horas y los dos grandes escenarios al fondo… es algo casi indescriptible que llena de ansia y emoción. Antes de nada, el kalimotxito de rigor para empezar con un extra de alegría (si eso era posible)… ¡¡y al turrón!!

Llegamos ya cabeceando, aunque el concierto aun no había empezado, los valencianos [In Mute] empezarían con una fuerza descomunal. Eso sí, nada más escucharse los primeros compases… sonido horroroso, la voz no se escuchaba y la batería se lo comía todo, a parte de que el volumen era para niños de 6 años. El tema en cuestión era Unusual, de su trabajo más nuevo “One in a Million”. Creedme que, con las ganas que tenía de empezar a mover la columna ya, y el BRUTAL breakdown que te mete este tema entre ceja y ceja me dejaron atónito, y con muchas ganas de más. La calidad de [In Mute] es algo que está fuera de toda duda. No es algo objetivo que se pueda discutir. Llegaron para quedarse y no dejan de arrasar el suelo de cualquier festival por donde pasan. Muchos les conocen ya, y eso que en Leyendas todavía había alguno con cara de despistado, pero pronto probaron su violenta furia. Las geniales melodías (que poco a poco se distinguían algo mejor) contrastan con la crudeza de sus ritmos, y sobre todo, con el poder de la banda en directo, desde Cristóbal y Pito, pasando por la apisonadora Adrián (vaya dominio, ¡¡para mear y no echar gota!!). Su instrumento continuó sonando un tanto excesivo durante todo el show, pero al mal tiempo buena cara, no veáis que gustazo escucharle y verle tocar, esos blastbeats, esas repasadas de bombo en nuestra puta cara… ¡acojonantes! Por no hablar de, por supuesto, Steffi, un verdadero animal de acequia cuando de actuar se trata, aunque esta vez no estuvo excesivamente activa, se conoce que por problemas de rodilla (de ahí, supongo, su prótesis) pero con su actitud y su voz tiene de sobra. Por no hablar de su belleza y encanto, y la sutileza con la que nos llama hijos de puta sin parar mientras sonríe aviesamente, o cuando avisa de que nuestros cuellos no sobrevivirán a su concierto. Como novedad, nos presentaron un tema de su próximo disco que promete si cabe un nivel más de brutalidad. Ahí estamos, conquistando nuevos fans, cojones, ¡¡que se lo merecen!!

Ilusión al máximo, después de pasar un ratillo con mis colegas Juanma y Jose y tomar unos tragos, no había mucho tiempo para dormirse en los laureles. La suerte es que el Jueves todas las bandas (salvo Warcry) utilizaron el mismo escenario, por lo que disponíamos de unos minutos para recargar fuerzas. Pero Lords of Black eran mi máximo objetivo aquella tarde y no iba a perdérmelos por segunda vez. Si me permitís usar la expresión, Lords of Black es una superbanda a la española. Andy C. (quien fuera batería de los grandiosos Dark Moor y de Saratoga), Tony Hernando (ex Saratoga) y como no, el incomparable Ronnie Romero a la VOZ (así, con mayúsculas). La formación se completa con la reciente incorporación de Javier García al bajo que, como demostraría con creces, no esta ahí por su cara bonita. El puntapié de salida lo dio Merciless. ¿qué mejor carta de presentación? Corte potentísimo, con una creciente intensidad de Ronnie a la voz hasta llegar a niveles, ya de primeras, inalcanzables para la gran mayoría de los mortales. Andy reventaba la batería que daba gusto, Tony se posicionaba para dejarnos babeando, y pese a que al principio (para variar) la voz no se escuchó, el frontman apareció dispuesto a romper. Me sorprendió muchísimo que incluyeran en el setlist las dos primeras partes de The Art of Illusions (Smoke and Mirrors y The Man from Beyond). Tony Hernando es un auténtico jefe con la guitarra, y no en vano, para mí fue casi el protagonista del show con permiso del Sr. Romero. La misma Lords of Black y At the end of the World continuaron arrancando coros y ovaciones desde el respetable, algo bien merecido por las ganas y la ilusión con la que la banda se merendaba el escenario. Desde luego, Ronnie no es nadie nuevo para mí. Ahora mucha peña le conoce por ser EL ELEGIDO (y con todos los honores) para cantar junto a su eminencia Ritchie Blackmore en la mini-gira de Rainbow, pero a mí ya me fascinaba a saco cuando cantaba con Nova Era, el proyecto del guitarrista Jose Rubio. Quizá los álbumes de Lords of Black no me resulten tan brillantes como aquel primer disco de su anterior banda, pero lo cierto es que en directo ganan, y mucho. Y es que con tales músicos… aquello fue un exquisito manjar y muy pocas cosas podían salir mal. Me encantó ver como mucha gente se sabía los temas, pero creo que es una banda que por calidad todavía debería subir muchísimo más. Y si faltaba algún detalle para que Ronnie se quedara con toda la basca con su alucinante voz, bordó absolutamente la versión de Neon Knights de los Sabbath (en realidad, todos los músicos brillaron al máximo). Yo de momento ya me he quedado tranquilo al verles por fin, y me encantaron, ¡¡pero nunca me quedaré satisfecho!! Así que a ver cuando puede ser la próxima.

Quizá faltó algo de comunicación con el público, pero ya os digo, hostión de heavy metal en toda la cara. Tras este intenso concierto, sinceramente, pocas expectativas tenía con una banda como Fear Factory, que sí, que me gustaron mucho en su época, pero no era exactamente lo que me apetecía. Sin embargo, mi cerebro enseguida cambió el chip. La apertura con los primeros golpes de bombo de Demanufacture presagiaban algo bueno, muy bueno, y nada más empezar las guitarras, automáticamente, como todos los que estábamos allí, me volví completamente loco, gritando y dando cabezazos al son del fortísimo volumen con el que sonaban los estadounidenses, y sin descanso, toma otra paliza con Self bias resistor. Otra sesión de headbanging a piñón, y esto era lo mínimo, ya que en el centro de la acción ya se estaban formando unos remolinos que daban pánico bajo la atenta mirada del Sr. Dino Cazares, en vivo y en directo. Una apuesta realmente arriesgada que pensaba que guardarían para el final. Sin embargo, el setlist fue muy homogéneo pero con más temas antiguos que recientes, de ahí mi locura cuando sonaba algo del “Demanufacture” o del “Obsolete”, por ejemplo, algunos temas como Shock o Edgecrusher (especialmente esta última, brutal, ensordecedora, asesina y despiadada). Por Burton C. Bell parece que no pasen los años. Sigue actuando igual que la primera vez que le vi en directo, sigue adoptando las mismas posturas, el cuello hacia arriba para los limpios, y sobre todo mantiene toda su agresividad. En cuanto a las controvertidas partes limpias, le vi bastante afinado y seguro al cantar, la verdad es que en este sentido es la vez que más me ha gustado. Una verdadera lástima no poder contar con Raymond Herrera, aunque no se puede negar que su sustituto Mike Heller es una auténtica pasada, tanto en fuerza como en agilidad al doble bombo. Me trajo especialmente buenos recuerdos escuchar a toda hostia esa What will become?, de su “Digimortal” (única en sonar, creo). También hubo algo de material reciente, por supuesto, como Soul Hacker, convenientemente presentada, de su “Genexus”. En general, lo más movido del concierto fue el propio Burton, Tony Campos, también haciendo coros y por supuesto, la peña, que se tomó el concierto muy a pecho haciendo el salvaje. Un gran ambientazo además reinaba en el recinto. A la alegría del inicio del Leyendas, hay que añadir el hecho de poder ver a una banda el día gratis que no es precisamente común en los festivales españoles. Ahora sí, preparaos, porque no todo iba a terminar tan bien. A mitad justo de uno de los últimos temas (Archetype, si no me falla la memoria) el sonido, de raíz, se fue a la mierda, así de claro. La banda se quedó flipando, preguntándose como podía haber pasado esa catástrofe. Tras reiniciar el tema, les volvió a pasar exactamente lo mismo. Menuda chapuza de equipo… Asqueado, me retiré, pero justo entonces, comenzó el mítico riff de Replicca, ante el cual no pude resistirme a dar los últimos cabezazos. Ver a Cazares ejecutando ese gran riff con tanta pulcritud es algo que se ha de ver y vivir como si fuese lo último en la vida.

Tener la posibilidad de ver a Warcry en el Leyendas, aunque siempre es un placer, no es ninguna novedad en si misma. De hecho, es la única banda que todos los años, llueva o nieve, se presentan tarde o temprano como confirmación en el festival. La mayoría de veces les he visto, otras he pasado, ya que es una banda que he visto muchas veces ya y además con el tiempo han ido perdiendo bastante atractivo para mí. Sin embargo, esta ocasión verles sí que se convertía en algo imprescindible por lo extraordinario de su presentación, nada menos que con toda una orquesta sinfónica detrás. El día anterior ya pudimos escucharles ensayar a base de bien (hasta el punto del spoiler en el setlist jeje). Pero ahora iba la buena. La cantidad de gente que esperaba el momento es casi imposible de nombrar. Cientos, miles de personas se empotraban desde las primeras filas hasta más allá de la mitad del recinto para presenciar el momento. Un evento que sin duda costará volver a ver, pero también olvidar. Y eso que, sinceramente, al principio, a la par que sonaba Alma de conquistador, me dejaron algo frío. No tengo nada en contra del tema, pero el sonido en general era bastante apagado. Ni brillaba la orquesta ni la propia banda. Hacía falta algo más de potencia, de iluminación sonora, para cumplir las expectativas que me había creado con este concierto. Sin embargo, poco a poco el show se fue perfilando como lo que era: algo realmente fuera de lo normal, también en cuanto a setlist. Habría mucha gente para la cual esta última “parte especial” sería una decepción, pero para mí el poder ver cualquier cosa distinta en esta banda ya es un aliciente lo suficientemente atractivo. Con la caída de temas llenos de añoranza como El más triste adiós o La vida en un beso confirmaron lo que pensaba: los medios tiempos y las baladas reinarían entre el setlist de aquella noche, cosa que no tiene porque ser mala, todo lo contrario, a muchas de ellas la orquesta les quedaba como anillo al dedo, y la banda podía disfrutar de un bolo distinto, más relajados. Víctor, por supuesto, salió a escena al trote, recorriendo todo el escenario, pero su energía no fue tan poderosa aquella noche, quizá para no desentonar demasiado. Un concierto lleno de elegancia, que dio a los temas un sabor más clásico todavía. Lo cierto es que el sonido poco a poco (o a lo mejor eran nuestro oídos) se fue empastando más y más, los instrumentos orquestales ya casaban casi a la perfección, pero el sonido continuaba siendo demasiado bajo. Cobarde (de su disco más flojo para mí, el “Alfa”) dio un poco más de gasolina al ritmo de la noche, y toda una sorpresa volvió a bajarlo: Cada vez, preciosa y más con la ambientación extra.

Pablo a las seis cuerdas se regocijaba, a pesar de la lentitud de los temas, con sus solos y el genial acompañamiento y Rafael por su parte cambió bastante el estilo a la hora de tocar, utilizando escobillas para que su instrumento sonara más suave. Quizá fue algo precipitado, incluso pensaba que, si la tocaban, iba a ser al final, pero de repente, sin presentación de la misma, Nana irrumpió para crear una de las atmósferas más mágicas, ya no de todo el día, sino de todo el festival. El estruendo que el público armaba cantando a viva voz este dulce himno iba más allá de las fronteras del recinto. A lo mejor no fue tan mala idea adelantarla, porque el repertorio fue nutriéndose cada vez más de clásicos, ahí tuvimos Contra el viento, la lacrimógena El amor de una madre (emotiva como ella sola) a la que Víctor le pone un sentimiento especial, junto a más medios tiempos como Aire. Si tengo que elegir una canción para que se lleve la palma por su excelente combinación con la orquesta, esa es Coraje. Todo sonó a la perfección y los trozos que se podían escuchar entre las palabras de Víctor en el estribillo, joder, ponían los pelos de punta, si es que esta canción no es lo suficientemente estremecedora de por sí. Lo que me llamó especialmente la atención… ¿ese del bajo es Roberto García? Llegué a dudarlo en varias ocasiones, por su larga melena y por esa actitud tan asalvajada que tuvo durante todo el concierto, cabeceando sin parar y viviendo a tope cada tema, ¡cantidad de loco!. Otro detalle: no se si fue mi imaginación, pero Keops (única del “Inmortal” en la lista) me sonó un tanto descoordinado por parte de la banda, aunque es extraño, ya que tocan de puta madre y nunca suelen fallar. Nuevo Mundo, todavía con orquesta, sorprendió por el ritmo que llevaba todo, un tema bastante cañero para terminar… la actuación con acompañamiento, ya que, tras salir a despedirse tooooooda la peña que había sobre el escenario (un buen puñado, os lo aseguro), la banda volvió para interpretar dos temas más: Tu Mismo y Hoy Gano Yo, en las que, esta vez sí, volví a ver al Víctor de siempre, más informal, más gamberro y moviéndose más. Con este final, imposible no terminar el concierto puño en algo y gritando hasta quedar afónico. Este final sin orquesta no gozó de muy buenas críticas, pero creo que fue un poco como decir: ¡no nos podemos despedir sin demostrar que somos nosotros mismos! Bueno, teorías a parte, a mí me gusto mucho el concierto, que puso el broche de oro a la jornada.

Y digo broche como digo fin. Gracias, organización, por poner a esas dos petardadas de grupos de mentira como Mojinos Escocios y El Reno Renardo. Sabía que si me quedaba solo iba a malgastar valiosas energías y tiempo, y no me iban a hacer ni puta gracia. Digo lo de gracias porque por esto pude irme tranquilamente a la tienda, con el sentimiento del deber cumplido en el día zero y sin ningún remordimiento. De hecho, este ha sido uno de los Leyendas donde más bandas he visto el primer día. Ese día / noche suele ser obligatorio filtrarse unas cuantas copichuelas, pero por algún problemilla de salud ajeno, decidimos volver a casa y piltrar en cama blandita, descansar mejor y volver con las baterías recargadas al 100%. Casi mejor. Menos resaca para mañana.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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