domingo, 25 de septiembre de 2016

¡¡Alta Tensión!! (Reckless Love + Black Rain, sábado 17/09/2016, Sala Caracol, Madrid)

Sábado sabadete, pero no este, sino el anterior, fue cuando hicimos un nuevo viajecito a Madrid para, entre otras cosas, asistir al concierto que llevábamos tiempo planeando. Entre pitos y flautas, tuvimos que esperar hasta una semana antes para confirmar al 100% que iríamos, pero felizmente, al final llegó el día y, preparados para un entretenido viaje, mi chica y yo emprendimos la marcha deprisa y corriendo como siempre. Por suerte, nos ahorramos el alojamiento gracias a nuestra colega Rosa y sobamos en su casa todo el tiempo que pudimos, ya que el día siguiente iba a ser de lo más agotador. Tras una jornada entera de enormes pateos, compras eternas, visitas, cafés y cervezas, pasamos por la Sala Caracol horas antes del concierto para ver como estaba el percal. Mi primera sorpresa fue comprobar la longitud de la cola (insisto, horas antes del comienzo), algo que me chocó mucho cuando pensaba que la sala iba a estar medio vacía debido al gran número de conciertos que había ese fin de semana por la zona. Tras una última visita, y un poco acojonados, decidimos directamente pasar a la cola. Pero no todo iba a ser ilusión aquella tarde. Nada más llegar allí, nos informan de forma brusca (y traumática) que el concierto está… ¡¡en sold out!! La cara poker que se me quedó, ni os la podéis imaginar. La única forma de entrar, según nos dijo el maromo de la puerta, era esperar a que hubiese cancelaciones en la lista de invitados (gente VIP, prensa, pipas, etc.…). Con una ansiedad del copón, pasamos a la “cola de los marginados”, esperando noticias, que podían llegar en media hora, una hora, o directamente no llegar. Cada vez estaba más asqueado, nervioso y con una mala hostia que me recomía por dentro.

Por suerte, las esperanzas todavía no se habían esfumado. Éramos los segundos en la cola y tan solo hacían falta tres cancelaciones para entrar nosotros. No podía casi ni hablar de la rabia que tenía. Tan solo 20 putas entradas puestas a la venta en taquilla, a las cuales había que restar la de la lista de invitados… vergonzoso, ¿a quien coño le parece normal esto? Claro que… también tuvimos parte de culpa por ir sin las entradas compradas. Eso sí que nunca más (que no somos novatos, joder…). Además, y por encima de todo… vamos, es que ni en sueños me podría haber imaginado que esta banda hubiese ganado tanta popularidad y fuese a atraer a tantísima gente, de hecho, esto fue lo que más descolocado me dejó. Había gente que comentaba que hacía muchísimo tiempo que la Caracol se quedaba en sold out, y tenían que ser ellos.

Tras un rato que se me hizo interminable y tortuoso, viendo desfilar a algún VIP por mis narices entrando con la sonrisita, apareció de nuevo el portero y nos dijo que poco a poco fuéramos entrando, que nos iban a vender entradas. Como un puto rayo, estábamos en la taquilla y… ¡¡al fin teníamos nuestras entradas en la mano!! Directamente, pasamos dentro sin demora, después de ese tremendo susto, no pensaba salir de la sala hasta que terminara el show.

Lo primero, aclarar que lo único negativo al final (a parte del tremendo sufrimiento) fue perdernos unas cuantas canciones de Black Rain, la banda que teloneó a Reckless Love el pasado día 17. Es extraño, pero estos eran franceses y no suecos, país natal de la banda principal y cuna, desde hace ya unos años, de la nueva oleada de bandas de Hard / Glam Rock que hacen perdurar aquel espíritu del Rock ochentero dándole un lavado de cara al sonido. Voy a ser sincero: me costó unos cuantos temas volver a la normalidad y recuperarme del disgusto, aunque un buen litrito de cerveza también ayudó a la causa. Los primeros temas que vimos fueron bastante animados, pero esto no se transmitía en exceso ni desde abajo ni desde arriba del escenario. Mientras la gente estaba prácticamente quieta (salvo algún tímido cabeceo por parte de unos pocos), la banda continuaba el rodaje antes de dar de sí todo lo que podían. Les escuché tan solo unos pocos días antes del concierto, y ciertamente no me desagradaron, pero les encontré mucha más personalidad en este concierto que en los temas que tuve tiempo de oír. Algunos tienen un punto más macarra y al mismo tiempo pegadizo como Eat you Alive, una de las primeras que vimos nada más entrar. El espíritu del Hard Rock angelino también se encuentra presente en su estilo, con otras como Innocent Rosie, más cercano a los primeros Guns’n’Roses. Es sencillo encontrar influencias múltiples de otras bandas en cada uno de sus temas. Tampoco hablamos de que la banda practique solamente un Hard Rock clásico, y es que el Heavy también tiene algo de peso en algunos de sus temas. Su formación tampoco es la típica de una banda de Hard Rock, encargándose Swan de las guitarras (y de muchos de los solos), con lo que no tiene la libertad absoluta de actuar al 100%. Con Mind Control, el concierto pasó poco a poco a un nuevo nivel, la banda se empezaba a mostrar más cómoda y comunicativa con el público, preguntando quienes conocían su último disco y asegurando que vendrían más a menudo por la buena acogida.  También esperaba un look más glam y atrevido, aunque escénicamente no estuvieron mal, pese a las limitaciones del escenario. Aunque sin duda lo peor del concierto, a parte del sonido que fue muy justito (casi suspenso) fue la elección de la incómoda iluminación de fondo junto a un humo constante, lo que, literalmente, no nos dejó ver a la banda durante casi toda la actuación (solamente sombras). Uno de los temas que más me gustó fue Blast Me Up, pegadiza y muy de directo, ideal para levantar un poco los ánimos. Se notaba en algunas ocasiones que la banda llevaba coros pregrabados, algo un tanto deshonesto en depende qué ocasiones, pero que en esta no desentonaban ni cantaban demasiado. Tras un pequeño discurso, presentando Jenny Jen, la banda preguntó, ante la evidente influencia, si nos gustaba Bon Jovi, y es que este tema lo podría haber compuesto el artista americano en su buena época. En verdad, también me gustó mucho. Era muy complicado apreciar el trabajo del batería con tan mala visibilidad, pero poco a poco se aclaraba la cosa y pude ver mejor la primera fila. Entre ellos no hubo demasiado contacto, tan solo algunos solos a dúo y algún acercamiento entre Heinrich y Swan, el vocalista, quien a pesar de tener buena voz, todavía le falta afinar mucho para ser considerado un gran cantante. La cañera Overloaded me recordó esta vez a bandas como L.A. Guns o Motley Crue, de nuevo muy ochentera y de lo más cañero que sonó aquella noche. Supongo que a estas alturas ya tiraban de sus temas más reconocidos, aunque estamos hablando de una banda relativamente joven, y sorprendieron a propios y extraños con una versión del We’re not gonna take it, por supuesto una de las más coreadas, y aquí es donde de verdad se notó la energía que guardaba banda y público.

Teníamos tan solo un momento, y la sala empezaba a llenarse. Mientras disfrutábamos unos tragos que salieron por un ojo de la cara (y es que, para variar, los precios de esta sala también son una auténtica estafa), vimos como la peña rezagada empezaba a ocupar su sitio. Me encanta ir a Madrid de concierto (porque estas cosas no se ven en cualquier ciudad) y encontrarme en conciertos de Rock o Heavy Metal a peña que supera los 50 años que siguen aferrándose a los 80 en estética, con sus melenas ya de color blanco, sus pelos descaradamente cardados, sus maquillajes, sus tachuelas, su vocabulario… peña auténtica, con dos huevos, que le ha echado agallas a la vida y no ha dejado nunca que esta les imponga cómo vestir o qué pintas llevar. Bravo por ellos y por muchos años. También me encanta, por supuesto, conocer a nueva gente interesante, codearme con peña que adore como yo el Hard Rock melódico, como Pedro y su chica, una amable pareja con la que tuvimos la ocasión de intercambiar opiniones sobre festivales nacionales y europeos y sobre varias bandas y a quienes mando recuerdos desde aquí. Ahora sí, con todo el mal rollo olvidado y bien a gustito, era el momento idóneo para que la banda sueca saliera al completo atacando con su Animal Attraction, un tema ideal para ir abriendo boca, melódica, facilona y con un sabor innegable a los grandísimos Def Leppard, banda por la que Reckless Love nunca ha ocultado su devoción. Los músicos comenzaron a tope, poniendo buena cara y con muchos ánimos, pero el sonido fue casi tan chusquero como el de los teloneros, algo que me jodió de momento y me preocupaba que pudiese continuar así durante todo el concierto. De momento no estaba demasiado encantado de conocer por primera vez la Sala Caracol. A pesar de ser tan mítica y renombrada, es muy pequeña (le echo unas 500 o 600 personas de aforo como mucho) y el sonido tampoco destacaba en absoluto, más bien la calidad de este brillaba por su ausencia. So happy I could die, por ejemplo, merece un sonido potente, alto y claro, con el que su batería a todo trapo te deje huella en los oídos, algo que por desgracia no sucedió, ya que precisamente la batería era lo único que se escuchaba, comiéndose al resto de instrumentos. A pesar de todo, la banda dio un punto más de energía a su actuación con ella, el vocalista empezó a dar sus características vueltas y patadas al aire, mientras que por su parte, el guitarra y líder Perttu Salohalme se adueñaba de las primeras filas del escenario y no paraba de cantar hacia la gente y animarles, al mismo tiempo que dominaba su guitarra con mucho estilo. Retahíla, por primera vez, de temas de su más reciente disco, un para mí polémico “InVader”. We are the Weekend es un tema muy de directo, y aquí la gente empezó a demostrar que ya se controlan las novedades de la banda. Hands pasa más desapercibida, pero de nuevo llega un tema con un gran estribillo como Monster. No son para nada malos temas, y estoy seguro que con el tiempo acabaré pillándoles el gustillo. De hecho, gracias a este directo tan activo y divertido, pude apreciarlas en un entorno diferente y me engancharon más. Pero lo de polémico refiriéndome al disco tiene mucha relación con los temas en sí, y es que Reckless Love, nadie lo puede negar, es una banda muy comercial, en el buen sentido de la palabra, no hay nada malo en ello, en querer ofrecer buenas melodías, muy pegadizas, facilonas a su manera pero que ganan con cada escucha. La parte negativa es la evolución que he visto en el nuevo disco, que sigue siendo comercial, sí, con estribillos hard rockeros, alegres y con desparpajo, pero en este caso se nota menos esfuerzo en general por las melodías y más por resultar comerciales. Muchos temas suenan bastante más limitados de lo que la banda nos tiene acostumbrados; siguen más o menos la línea pero con menos gracia, por decirlo así, más “secos” y menos brillantes.

En cualquier caso, ya digo que aquella noche me lo pasé bomba, y nunca mejor dicho,  Beautiful bomb nos devolvió a la escena americana ochentera más burlona y cachonda, con unos coros que sonaron mucho mejor que la vez que les vi en el Leyendas (el año pasado). En general, por suerte, el sonido se iba volviendo más compacto, y hasta el bajo de Jalmari Pääkkönen (agüita con el apellido) se empezaba a escuchar mejor y, sin ser un excelente bajista, sí que aporta buen rollo, imagen y una base sobria pero suficiente. La Guns’n’rosera Badass dio paso a otro tema que me encantó, y que no esperaba para nada: Edge of our Dreams, de su un tanto menospreciado “Spirit”, que no tuvo mucho protagonismo (de hecho, eché terriblemente de menos algunas como I love Heavy Metal). Me quedé muy a gusto con la melodía de este último corte, dejándome llevar, sin parar de moverme al ritmo y disfrutando de su esencia más “Def Lepardiana”. Uno de los temazos escondidos de la banda. En cualquier caso, a nivel técnico me falta por comentar algo que muchos ya notamos tan pronto como sonaron los primeros acordes: Olli Herman estaba medio (siendo benevolentes) afónico, y esto afectó seriamente a su forma de cantar. Porque a ver, tampoco podemos asegurar que sea uno de los mejores cantantes del mundo, pero cuando les vi por primera vez lo hizo muy bien, sin desentonar, subiendo y modulando muy bien sin dejar de moverse con toda la marcha del mundo. Pero en esta ocasión, obviamente, sufrió mucho más y por mucho que se esforzó, no consiguió bordar muchos temas. Una de las partes más cachondas del bolo llegó con Scandinavian Girls, un tema del último disco que sí está a la altura de la mayoría de cosas que han hecho, recuperando ese tomo tan divertido y melodías que te arrancan una sonrisa y con las que no puedes dejar de saltar. La peña en general se comportaba bastante bien, aunque todavía faltaba mucha sangre para convertir el concierto en lo que merecía ser: un barullo de melenas en acción y actitud, movimiento y buen rollo entre el público. Born to break your heart, tema de sabor clásico que podría haber sido compuesto en los mismos años 80, parece que fue uno de los detonantes de esa rollo más “suelto” y alegre, su comercial melodía inundó hasta el último recoveco de la Sala Caracol mientras Olli le daba ese punto divertido que siempre consigue con esos movimientos tan característicos suyos, y es que sus provocaciones y su chulería no tienen parangón. Quedaban muchos momentos para pasarlo de puta madre, pero uno de los mejores, de aquí al final, fue la incomprendida Dance, otro de esos temas “ocultos” y quizá incomprendidos de la banda, a quien nadie pareció prestar mucha atención, pero para mí fue un momentazo lleno de muchísimo feeling, puro ritmo y una melodía fantástica que cada día me gusta más y más. Andábamos ya por la recta final. El balance era muy positivo a pesar del cada vez menos irregular sonido y los problemas de voz de Olli. Lo estaba pasando de muerte y ya había olvidado el mal sabor de boca del principio. Pude desconectar totalmente y concentrarme en la música de estos suecos que fueron uno de los grandes descubrimientos del año pasado. A golpe del bombo del batería Heikki y seguidamente Perttu con su guitarra, empezó Back to Paradise, un tema extraño, cuya percusión y melodía parecen sacadas por momentos de un tema de, pongamos, Pet Shop Boys, pero que desemboca en un estribillo que todo el mundo acabó gritando y saltando como locos. Otro triunfo en su directo, fantástica, como por supuesto On the Radio, un tema absolutamente genial, que engancha a medida que lo escuchas… ¡¡¡y cuántas noches de fiesta me he pegado escuchando esta canción sin parar!!! Con esta sí que despegué los pies del suelo a saco, gritando hasta que me dolían las cuerdas vocales. No es un tema virtuoso, no inventa nada, pero es una auténtica delicia. Eso sí, vocalmente estas dos últimas fueron desastrosas jeje (más vale reír que llorar, ¿no?)

Porque Reckless Love no pasará a la historia por haber inventado nada nuevo, sino porque su Hard Rock melódico engancha como pocos. Además, su sonido cuenta con algunos elementos muy poco comunes en el género, algún toque de soft rock (incluso pop), algún guiño electrónico (que a veces sobra, seamos sinceros) y sobre todo en su tercer disco, melodías con distintos sabores étnicos, como Night on Fire, una verdadera pasada, un tema 100% de directo para saltar y dejarse llevar a grito pelao, sin importar que a veces transcienda demasiado del Hard Rock, solo pensando en su propio mensaje y en su peligrosamente adictiva melodía. Por cierto, pensaba que debido a la afonía del vocalista (a saber que haría la noche anterior en Villava jejeje) el tema quedaría muy mermado en calidad, pero tampoco fue así, ya que se esforzó muchísimo y además, tampoco se cortó en dar unos agudos de aupa cuando era necesario. Además, la gente hizo lo propio, cantando tan fuerte que apenas se escuchaban algunas partes. Cuando se despidieron brevemente y salieron tras el telón, no engañaron a nadie. Faltaba, al menos, un gran tema, un bombazo cuyo nombre todos tenían ya en boca. Efectivamente, no tardaron mucho en salir ante un gran aplauso de recibimiento, pero fue Child of the sun la que interpretaron. Fue muy bien tocada, incluso cantada, y muy coreada por toda la peña pero… ¿realmente merece ocupar un lugar tan destacado en el setlist? Esta claro que, con total seguridad, es el tema más comercial que han compuesto nunca. No tengo nada en contra de esto, pero ya me parece ir demasiado lejos en cuanto a dejarse llevar por el pop. Joder, si es que algunas partes las podría estar cantando alguna de esas artistuchas como Shakira… Espero que el próximo disco no vaya tan lejos. Aun así, que coño, no voy a negar que me divertí mucho con ella y con los estrafalarios movimientos de Olli, y nadie puede decir que no se divirtió al menos. El calor continuó subiendo más y más, la temperatura empezaba a tocar techo, cuando de repente el bajo de Jalmari, en primera fila y acompañado por la batería, empezaron a marcar el gran bombazo, una de las principales razones por las que la banda ha crecido tanto y tan rápido: ¡¡Hot!! A parte de que ha pasado a ser mi canción oficial del verano desde que la conocí (jejeje) tan llena de melodía, libertad y descaro, es sin duda su tema estrella, con el que todo el mundo despegó hacia el cielo, con las manos en alto. A lo mejor no les quedó tan brillante como hubiesen querido (por Olli una vez más) pero ¿que más daba? El concierto llegaba a su fin y había que vivir los últimos momentos con la máxima intensidad, cantando a saco, saltando y haciendo el cabra todo al mismo tiempo. Imaginad a 500 personas así y ya tenemos un final de auténtico lujo, que al mismo tiempo te deja con ganas de que el concierto dure una hora más. De hecho, una hora y media me pareció algo justita para los casi 30 pavazos que te sacaban por la entrada, pero a pesar de las penurias e incertidumbre y de la limitada voz de Olli en este concierto, merecieron la pena. Volvería a repetir sin pensármelo, eso sí, sea cuando sea o donde sea, con la entrada en la mano :)

El setlist completo aquí

Los abusivos precios de la sala nos dejaron KO de pasta en un abrir y cerrar de ojos, además, tampoco podíamos estirar mucho más la noche. Una birrita con una tapa de regalo en un bar con peña muy amable cerca de la sala fue nuestro punto y final a aquella noche de contrastes pero que finalmente dejó muy buen sabor de boca, con una actuación entrañable, divertida, para dejarse llevar al 100% por la música y comprobar con alegría la buena acogida que tiene esta banda en nuestro país, sin olvidar injustamente a los teloneros Black Rain, que también lo hicieron de puta madre.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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