sábado, 3 de diciembre de 2016

Doblete de fin de semana (La brutalidad) (Hamlet, Viernes 18-11-2016, Sala Fussion, Massanassa, Valencia)

El pasado fin de semana… se puede considerar que fue de lo más tranquilito, solo dedicado al relax y a hacer el vago merecidamente (que también hay derecho, que cojones). Sin embargo, contrasta con el anterior, en el que a nivel de conciertos no hubo ni un momento de tregua. Así es, y aunque esta crónica llegue un poco tarde, el viernes 18 y el sábado 19 hubo doblete de conciertos, disfrutando además de dos de mis bandas nacionales favoritas a las que sigo desde prácticamente toda su carrera con auténtica devoción, dos valores seguros en conciertos. Y es que, aunque se juntaron los dos en el mismo fin de semana, no tengo el porqué privarme de este capricho (o más bien necesidad para mí) por nada del mundo a pesar del desembolso extra que supone; bastante jodida es esta puta vida ya como para no hacer lo que a uno le hace feliz de verdad. Lo que está más que claro es que en ambos disfruté como un cerdo, con mi chica a mi lado en ambos y con mi hermano y mi colega Kurro (que además, tuvo los cojones de venir con el brazo en cabestrillo, bravo) en uno de ellos. Empecemos por el viernes pues, acompañado por toda la tropa, dirigiéndonos hacia la sala Fussion, que ya he visitado unas cuaaantas veces en estos últimos años. La banda que haría temblar sus cimientos en esta ocasión volvería a ser Hamlet a quien, curiosamente, ya he visto este mismo año en esta misma sala allá por Febrero si mal no recuerdo, lo cual es simplemente anecdótico, ya que para mí repetir siempre es un placer y más si hablamos de una banda con tanto calibre como los madrileños. Y es que cuando me pongo delante de un escenario en el que van a aparecer ellos, lo hago con la misma ilusión que la primera vez que les vi, allá por el 1998, con la gira del “Insomnio”.

A falta de alguna terracita o algún bar medianamente cercano, decidimos hacer de mi coche nuestro garito, y tomar allí unas cuantas birras. Llegamos con mucho tiempo de sobra, y el primer telonero nos sirvió para ir calentando el ambiente en el coche (aunque realmente, tampoco hacía excesivo frío para las fechas). Tres cuartos, una hora de charreta, y para adentro. Ya pillamos nuestra entrada nada más llegar, con lo que lo único que faltaba era entrar, coger algo de priva y esperar para el disfrute, mientras, ya que estábamos, veíamos al segundo grupo telonero, que ofrecían una mezcla un tanto extraña de sonidos y estilos, pero que resultaba bastante agradable mientras hablábamos y comentábamos. Hacían un rollo bastante denso y oscuro, aunque no carente de momentos puntuales bastante bestias, a veces tirando hacia bandas de los 90, otras veces mostrando su vena más moderna y siempre cantando en inglés con mucha soltura. También observé algún amago progresivo que llamó mi atención y una siempre contundente batería. Con su gente, estuvieron muy animados y comunicativos, y por lo visto eran bastante conocidos (algo no muy raro, ya que jugaban en casa). Se me hizo un show muy llevadero gracias al sonido más que decente que llevaron y a estar entre colegas.

Tan pronto como terminaron, y tras un brevísimo descanso (lo justo para salir un rato al patio de la sala a echar un piti) comenzaron los preparativos para la fiesta que siempre nos ofrecen Hamlet. Sorprendente e incomprensiblemente, la hora del concierto se acercaba mucho y en la mitad de la sala más cercana al escenario, no había ni la sombra de la gente que estaba disfrutando del anterior concierto, algo que me descolocó bastante, pese a que en el concierto que dieron en Febrero en esta misma sala tampoco se puede decir que hubiese un gran mogollón. Esto normalmente es algo que me importa bien poco, porque yo me lo paso igual de bien junto a 10 que junto a 1000 personas, pero claro, le resta algo de calor global. Y llegó por fin, con un ligero retraso, la introducción con el tema de Dick Dale – Misirlou que han utilizado como tal en todos los conciertos de esta gira, y que siempre da el subidón para empezar. Yo en las primeras filas, mi colega y mi hermano un poco más resguardados (y una que yo me sé ya casi durmiendo xD), preparado para el estallido, y ya tarareando los acordes del tema con el que pensaba que iban a comenzar. Poco a poco, los miembros de la banda van saliendo al escenario, desde Paco hasta Ken HC, que sigue supliendo la marcha de Alberto Marín como miembro oficial y cada vez más conexo y coordinado con la banda. Sin embargo, para mi sorpresa (después de haberles visto ya 4 veces este año, es raro el cambio) hubo modificaciones en el setlist en cuanto al orden de los temas, que no en cuanto a novedades. Abrir con Mi religión puso automáticamente a todo el mundo a saltar, incorporando a algunos seguidores a las primeras filas del concierto, sin que llegar a estar ni medio lleno. Me encanta gritar a pleno pulmón aquello de NUNCA ME FUI (porque es la puta verdad, siempre estuve aquí y sigo estando), verdadero lema de la canción. El original (para Hamlet) ritmo de este tema siempre supone un soplo de aire fresco entre los temas de la banda, al igual que lo es la letra de Imperfección, que suelta verdades como puños sin que resulten excesivamente obvias. Se nota desde un principio que seguimos en la gira de “La Ira”, ya que los temas de este disco abundaron en el setlist, temas que a estas alturas ya son “de toda la vida”, 100% conocidos y disfrutados por cualquier fan que se precie, y coreados en los directos como tantos otros de su carrera. Y es que, señores, hablamos de un auténtico discazo con un sonido natural, potente pero sin maquillaje, lleno de temas totalmente exportables al directo. Sin embargo, en esta ocasión nos privaron de todos los temas más burros y cañeros del disco. Supongo que vista la asistencia… era lo mejor, ya que de todas formas tampoco se iba a liar como en otras ocasiones.

Ahora sí, Limítate hizo su aparición. Me encanta, y lo digo siempre, la forma en que el Sr. Luís zarandea y maltrata su guitarra a la hora de tocar las primeras notas del tema, para luego dar un salto que es el que desencadena la locura tanto arriba como debajo del escenario, aportando un extra de fuerza al show. Siempre orgulloso, Molly se desquita a gusto con este tema, mientras que el cuello de Álvaro es un no parar. Atacan sin parar, mientras van subiendo los humos (y no solo los del escenario) con Vivo en él, único tema que conservan en el setlist de su disco negro “Hamlet”, y pasan muchísimos por alto, en particular no podemos encontrar nada del “Pura Vida”, que me parece uno de sus mejores trabajos, y en menor medida, de “La puta y el diablo”. En los últimos minutos, con los agudos de este tema, Molly se vuelve a lucir, y es que hasta este momento estuvo dando un concierto de auténtico infarto, con unas carreras salvajes y demostrando su flexibilidad y su buen estado físico. Al que vi con una especie de protección en la rodilla fue a Luís Tárraga, un genio a las 6 cuerdas, lo que no le impidió pasarse todo el concierto saltando. Parece que, sencillamente, no puede estarse quieto, pero también es en los momentos en los que mira al público y le mete caña a su guitarra, regocijándose, en los que más me mola su estilo. Seguro que Antes y Después, como a toda la banda y a todos sus fans, nos trae unos recuerdos casi indescriptibles de aquella época dorada para la banda. Su melodía es capaz de transportarme casi 20 años atrás, pero la pasión y fuerza con la que sigue cantándola J. Molly no ha cambiado ni un ápice. El riff de Deja Vu te despierta del sueño de sopetón, metiéndote en una pesadilla agobiante y oscura marcada por el golpear de Paco y los punteos de Álvaro. Los gritos sonaron muy graves y la banda a pesar del drástico cambio de ritmo, continuó sin parar un pie. Otra racha de temas nuevos nos trajo Lamento, con el que abren “La Ira”. Especialmente complicado de cantar por sus tonos, pero bordado como siempre en directo (el estallido tras el dueto de Tárraga / Molly te hace desnucarte, sí o sí), bajando la velocidad poco después con otro tema de esos infernales como es Ser o no ser. Los riffs machacones y entrecortados, de nuevo, fueron los protagonistas, a cargo de Ken y Luís.

Ahora sí que confieso que me cogió desprevenido. Aun con el anterior tema en la cabeza, Egoísmo fue como una hostia brutal en la cara, esas guitarras afiladas cortando yugulares y preparando el terreno para la devastación posterior. Lástima que una vez más la gente demostrara que tiene horchata en lugar de sangre… porque apenas se vieron algunos tímidos headbangings ante la agresividad que transmite su ritmo. A mí este tema es que me puede, siempre ha sido uno de mis favoritos. Le guardo un cariño muy especial y siempre que suena me dejo la puta calavera con él, a parte de que su letra suena en defensa de los animales (y contra toreros, cazadores y otros criminales asesinos). Un auténtico subidón de adrenalina que se reforzaba al ver a Molly desgañitándose con los gritos, con toda la furia que una letra así merece.

Viaje de nuevo a su disco amarillo, por partida doble. Pensaba que a estas alturas ya no sonaría Muérdesela, pero la banda no daba ni el más mínimo síntoma de cansancio. Algunos como Paco a la batería estaban que se salían en temas más exigentes como este. Y si Egoísmo fue un revés de los que te giran la cara, Dementes Cobardes fue la otra hostia directa, una flecha afilada contra esos hijos de puta retrógrados y analfabetos en unos pocos minutos súper intensos y emocionantes. Me encanta, en estos dos temas, cuando Molly nos hace participar a todos, aunque el mayor valor lo tuvo cuando nos hizo silenciar y poco a poco ir sentándonos en Denuncio a Dios (según el vocalista, ya todo un clásico ritual jejeje). A pesar de la apatía general, la peña respondió muy bien ante la vuelta a la tralla y las guitarras de nuevo engordadas de Ken / Tárraga. Para esta recta final, pocas sorpresas, pero los que hemos visto a la banda en los últimos conciertos ya sabemos de que va, y tampoco son necesarias dichas sorpresas. Por que por muy cansado que estés, por mucho que estés chorreando de sudor, uno no puede evitar seguir la letra de Tu Medicina, aderezada con los ánimos constantes de Álvaro (quien goza de gran protagonismo aquí: un gustazo verle tocar) y Molly. Me quedé especialmente con la parte final, una batería ultra contundente, guitarras golpeando y la garganta de Molly que no para, y se creó un rollo casi hipnótico en estos últimos instantes. Si hay un tema de mi adorado “Amnesia” que no debe de faltar en sus conciertos (aunque en realidad son muchos…) ese es Un mundo en pausa, un buen chute de energía y una patada en el culo para los que creen en esta mierda de sistema. Su sonido en directo es fiel al disco, y la voz de Molly es tal cual, gruesa y poderosa.

Tras esta, una pequeña tregua, minutos de reflexión y de preparación para la recta final, que no tardó nada en iniciar de la mano de Irracional, rápida y fulminante, sin introducción disparada, solo a base de guitarra y batería. Cuántas veces habré vivido este tema en directo y cuánto lo sigo disfrutando, es corto pero directo, sencillo pero permanente. Y por supuesto, una excelente excusa para que la peña se caliente la badana… cosa que esta vez no sucedió ni en Muérdesela ni en Irracional. Todos los que debíamos estar ya nos congregábamos en las primerísimas filas, con la banda cara a cara, esperando a que dieran su remate final con J.F., seguramente la disfrutada por más gente, un himno que la banda sigue llevando directo tras directo para cerrar. La parte central en la que Tárraga se deleita con el solo siempre me recordó a un rollo Pantera, y me sigue encantando ver al guitarrista perderse en sus notas. Para el final, gritos y destrucción, bastante peña ahora sí saltando, y Molly ya intentando destrozar su garganta (cosa que jamás ha conseguido hacer jejeje), con un final impresionante, corriendo de punta a punta del escenario mientras lanza unos gritos desgarradores, sin vacilar, sin tropezar, haciendo gala una vez más de su excelente condición física a sus, ojo al dato, más de 50 tacos. ¡Madre mía, yo que llegara a ellos la mitad de fuerte! Lo de este hombre a veces me deja sin explicación. Pero sea como sea, larga vida a Hamlet, ¡¡¡siempre!!!

Salí del concierto empapado en sudor, y eso que la movida de la peña fue bastante parada, pero yo me destrocé el cuello como si fuese el último concierto de mi vida (como siempre hago). Esa es la verdadera satisfacción. Tras unas compras breves y una última birrita, la vuelta a casa comenzó de forma muy amena, comentando sobre la banda y el concierto pero, puta mala suerte, reventé la rueda delantera izquierda en plena autovía, lo que nos retrasó y descolocó bastante (y suerte que fue al volver, porque si me llego a perder el concierto, me cago en todos los santos del calendario). Por suerte, todo quedó en una anécdota, gracias también a que no fui yo solo.

Fue una noche que cada uno vivió a su manera, pero como prácticamente fue en familia, las distintas visiones de cada uno al final terminan siendo una sola: pasarlo lo mejor posible y no dejar de hacer nunca, pase lo que pase, lo que más nos gusta, que es ir de concierto en concierto. ¡¡A MUERTE!!

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si te ha gustado la crónica, estuviste allí o quieres hacer algúna corrección, ¡comenta!