sábado, 3 de diciembre de 2016

Doblete de fin de semana (La juerga) (Beethoven R, Sábado 19-11-2016, Sala 12&Medio, Murcia)

Y de Valencia el viernes, a Murcia el sábado 18, donde teníamos que seguir la imparable marcha del fin de semana. Oportunidad para volver a ver, después de que los echase de menos tanto en el Leyendas 2016, al que probablemente es mi grupo fetiche por excelencia, Beethoven R, y ocasión única para ver como suena en directo su último y reciente trabajo “A fuego en la piel”, editado este mismo año. Además, estamos hablando del PRIMER concierto de esta nueva gira, con lo que las expectativas eran doblemente grandes. Beethoven R tienen especial cariño a la región de Murcia y viceversa. Son incontables las veces que la banda madrileña ha tocado por aquellos lares, y sacando cuentas, ya les he visto por allá al menos 5 o 6 veces, incluyendo festivales y conciertos en sala. Esta vez, por las características del concierto, resultaba especialmente atractivo, y esta fecha estaba grabada a fuego (nunca mejor dicho) en mi agenda de conciertos, con lo que no me iba a perder el show por nada del mundo. Todavía con lo que yo llamo “gratificantes agujetas de concierto” en gran parte del cuerpo, por culpa de Hamlet y su concierto la noche anterior, cogimos (esta vez solos mi chica y yo) carretera hacia Murcia con tiempo (relativamente) de sobra, llegando con tiempo para cenar, dar una vueltecita rápida y poco más. Nunca había estado en la sala 12&Medio hasta aquella noche. Por fuera daba la impresión de ser bastante pequeña, para conciertos muy recogidos, pero bastante bien presentada. La noche era fresca, al menos todo lo que puede serlo en Murcia, pero esto no sería un problema, ya que después del bocata de rigor, fuimos desfilando hacia el interior de la sala, ya que estábamos, para ver a los teloneros Papa Serpiente, quienes resultaron ser una gratísima sorpresa para mi gusto.

Quien por el nombre los identifiquen con un típico grupo de rock castizo Made in Spain se equivocan de punta a punta, ya que ofrecen mucho más. Ya os digo que a partir de aquel concierto, pasan a ser un grupo a tener en cuenta para mí. Y eso que no lo tenían todo a favor. La sala, como suponía, es un cuchitril (en el sentido menos cruel de la palabra, pero lo es), poco apto para hacer conciertos, aunque cuente con zona adecuada para el escenario. Menos mal que al menos la priva está a un precio bastante razonable.

El aforo es muy reducido y dependiendo de qué grupos lleven, puede ser el agobio del siglo. Esto es un poco lo que me temía con el concierto de Beethoven R, ya que Papa Serpiente contaban con un buen público para una banda relativamente poco conocida fuera de sus círculos. Lamentablemente, nada más lejos de la realidad, pero esto es algo que explicaré después. El escaso público no intimidó a la banda, que al tocar en su tierra, se creció ante esta adversidad. Me gustó mucho su entrada a escenario, como un rayo, sin complejos, comenzando a hacer gritar los instrumentos, subiéndose a las tarimas y con un rollo muy guapo, no especialmente original, pero sí auténtico. De primeras, parecía rara las diferencias estéticas entre algunos miembros de la banda, pero luego bastaban unos minutos para comprobar que la coordinación entre ellos era perfecta. El vocalista tiene un registro medio, aunque puede ser más versátil de lo que parece en un primer momento. En definitiva, el resultado fueron unos temas que me sorprendieron, unas melodías cojonudas, elaboradas y muy pegadizas. Por ejemplo, el ritmo casi cabalgante de This Song Forever esconde momentos más pausados con una base de lo más original y unos riffs y arreglos de guitarra que se escucharon perfectamente en directo. Recuerdo otras incluso más ochentenas como Angel of Mine, una de las primeras, en la que los coros eran la auténtica estrella de la canción. Y lo cierto es que, una vez acostumbrados al sonido “localero” de la sala, el resto de aspectos del bolo estuvo inundado de buen rollo y buenas maneras. El vocalista iba creciendo poco a poco a nivel escénico y marcándose algunos agudos de vez en cuando que molaban lo suyo. Entraron a la 12&Medio con la idea de presentar su más reciente plástico, “Rock Evolution”, y la verdad es que este nombre define muy bien lo que hacen estos murcianos. Un rock de corte descaradamente ochentero, pero que se aproxima más a las bandas que conforman la nueva oleada de hard rock sueco, algo así como grupos como Eclipse pero sin tanta melodía. Y sobre todo, instrumentalmente demostraron que son muy capaces: Jose Carlos a la batería sorprendía con todo tipo de detalles y ritmos cortados, solamente en una ocasión le vi algo despistado jeje, Jorge completa la base rítmica de auténtico lujo, Franco a las voces, como ya os digo, un registro que empieza extraño y termina gustando e incluso sorprendiendo, y por último, el más macarra y chuleras de todos, Johnny a la guitarra (única), marcándose ya no solo unos alardes escénicos dignos de los años 80, sino que además toca de muerte, riffs que captan toda tu atención y unos solos demencialmente rápidos. Por lo que he leído sobre ellos, antes eran un grupo de versiones, pero viéndoles ahora, me alegro de que hayan optado por elegir sus temas y su propio camino, sin duda ha merecido la pena, ya que la cosa de los tributos / bandas de versiones últimamente se está yendo preocupantemente de las manos. A destacar, durante el concierto, otros temas muy guapos como Tears&Oceans, con ese ritmo casi apagado al principio que va ganando mucho en cuando a épica y con un estribillo fantástico, o la 100% Hard&Heavy Face the truth, cuyos coros me encantaron desde el principio, todo ya os digo con una actitud cojonuda, Johnny tirando de locuras, el vocalista cada vez más animado y teatral, y bajo y batería dándolo todo. Tan solo nos perdimos un trozo a mitad, pero en general me dejaron una impresión casi inmejorable. ¡Ahora mismo escucho el disco (bastante bien producido, por cierto), y veo que mi idea sobre ellos no cambia! Para terminar, su tema estrella, Rock Evolution, con unas guitarras de lo más heavy y enérgicas, que supuso el mayor griterío del concierto, un tema directo, fácil y pegadizo para terminar de lujo.

Por lo visto tenían bastantes fans; la gran mayoría de los que estábamos allí aseguraron tener su disco, y la propia banda nos invitó a hacernos con él en el mini-puesto de merchandising que tenían montado al lado del escenario. Continuando con lo que decía antes, al ver unas cuantas personas ya viendo a la banda telonera (tal como están las cosas en este jodido país… ya es algo…) pensaba que en Beethoven R llegaríamos a pasar calor humana. No hubiese estado nada mal… después del vacío de Hamlet la noche anterior. Desafortunadamente, no fue para nada así, a pesar de ser Beethoven R (una banda con casi 20 años en la carretera, con temazos para aburrir), de ser su primer concierto después de unos cuantos meses, de ser el concierto de presentación oficial del disco… nada. Yo no sé ya que cojones hace falta para llenar una sala con una actuación nacional (y no estar siempre hablando de sota, caballo y rey, es decir, Saratoga, Warcry, Mago de Oz… etc.) en la que además sabes que vas a ver unos músicos de mucho nivel y ya consagrados, que se van a dejar la piel haya el público que haya. Algo muy feo sucede en este puto país con el rock nacional, porque calidad hay de sobra. Y no hablo solamente con bandas que acaban de empezar y apenas tienen presupuesto para grabar un solo tema, hablo de bandas más que conocidas, como Dark Moor, Beethoven R, Easy Rider, Zarpa… que aun con toda su carrera, sus musicazos y sus pedazo de discos, son incapaces de atraer a más de 30 o 40 personas a sus conciertos (mientras en algunos casos seguro que se están puliendo la pasta en cubatas o por la nariz). Ahora que me he quedado a gusto (tenía que desahogarme, aunque no deja de ser una verdad como un templo), voy a adentrarme en lo que fue la noche con Beethoven R, como siempre, diversión a piñón, pasión y mucho bailoteo. Pero sobre todo, como no, jodido ROCK’N’ROLL de alto octanaje.

Los componentes de la banda, con toda su humildad, salieron a montar ellos mismos los instrumentos de la banda (incluso minutos antes, ya se podía ver a Javier Oliva o a Alberto García de aquí para allá entre la peña). La verdad es que a mí estas cosas me dan lo mismo, se que voy a disfrutar igual de los temas, que es lo que importa. El disparo de salida corrió a cargo de Fuertes, canción que se ha convertido en marca principal de su nuevo disco “A fuego en la piel”, y aunque a primeras escuchas pueda parecer algo típica, cobra mucha más fuerza de lo que uno imagina, y no deja de ser una patada en los cojones de todos aquellos que ya celebraban el final de la banda, así que fue ideal para comenzar el concierto, en el que sabíamos que sonarían muchos temas nuevos. La banda no se amedrentó al ver tan poco público y, como siempre, salieron a matar… ¡¡con juerga y desmelene!! El rollo tan hardrockero de Vientos de Cambio, su cadencia, quizá no fue la más adecuada tal como estaba el tema, pero solo había que fijarse en Alberto o Jose Luís para darse cuenta de que ellos no miran el número de asistentes, sino que lo que les importa es disfrutar y hacer disfrutar, seamos los que seamos. La tercera de la noche ya sonó mucho más familiar. Presentada por Alberto, como casi todos los temas de la noche, Yo me pierdo hizo su aparición con su desenfadado ritmo, también con chulería siempre remarcable de José Luís, quien lleva las riendas de la banda desde sus principios. En este tipo de temas me lo paso teta, ya que provocan una sonrisa en la cara y te motivan cantidad a continuar agitando el cuello. Además, es todo un clásico, como otros que ya fueron soltando con cuentagotas: aquí el protagonismo, para bien o para mal, debía ser para los temas nuevos, y es algo que me pareció de puta madre.

No faltaron los típicos chascarrillos entre los miembros de la banda, los insultos cariñosos, las referencias tronchantes (aunque para tronchante, la camiseta de “El Moreno”, ¡yo quiero una!) y por supuesto, demostrar todo el afecto que tienen a aquellos que siempre les vamos detrás. A fuego en la piel es su lema, es el título de su nuevo disco, es lo que llevan bajo la piel (el rock) y por supuesto, el tema siguiente, también con un rollo cantidad de vacilón, un estribillo muy coreable… ¡¡imposible parar de moverse!! Y vocalmente muy correcta, se nota el esfuerzo de Alberto por pulir los detalles. Incluso en el único tema que asomó por el setlist de su “El legado de Judas”, Larga Vida, supo adaptar su voz al registro original a las mil maravillas. Además, es una canción muy positiva, de las mejores de aquel disco tan irregular, que ya llevan tocando de nuevo desde hace un tiempo. Luego, mientras escuchas estos temas, te fijas en El Moreno, en el plan que lleva, en los golpetazos y la actitud y el fuego en los palos del sr. Antonio Alcoba o en la tremenda técnica y la pasmosa velocidad de Javier Oliva (en realidad, el miembro más nuevo de la banda, algo sobre lo que también bromearon jeje) y te metes todavía más en el concierto. Da igual ya es una vieja conocida para muchos, ya que fue grabada como novedad en el directo de la banda, pero ya lleva un tiempo sonando sobre los escenarios, casi a nivel de clásico ya, como confirma el hecho de que muchos la cantaban en primeras filas. Tanto Moreno, Jose Luís como Javier hicieron unos coros en ella para quitarse el sombrero. Fruto Prohibido me sonó deliciosa en directo, otra de las que gana con el tiempo, y te acaba atrapando con la melodía de su estribillo, para variar, con unos coros de la hostia. A pesar de que el sonido no era muy allá (mejor que Papa Serpiente, sí, pero no dejaba de ser bastante localero) las voces era probablemente lo que mejor sonaba en detrimento de la batería, cuyo sonido carecía de la fuerza necesaria. Muchos esperábamos otro tema de esos que te dan un subidón, variar un poco de dinámica, y ahí estaba esa gran Quien irá a por ti soy yo para la ocasión, con un sufrido pero más que notable trabajo de Alberto a las voces, que clavó hasta la última nota, aunque a veces, como digo, parece que se sobreesfuerza en los gritos más bestias (a lo mejor solo es mi impresión, ojo).

El inicio tan sureño de Siempre quiero más fue interpretado por los músicos sin el vocalista, quien se agregó poco después para continuar con ella, y parece que los primeros compases, tan chulescos, reactivaron un poco a la peña, que por momentos y salvo honrosas excepciones en las primeras filas, y es que hablamos de un señor temazo que, si se hace justicia, se convertirá en una fija en los shows de la banda, muy cachonda, pegadiza, y canturreable, incita a los bailoteos calentorros (esto si y no el reggaeton ese mierda). Además, la banda rebautizó el tema como “por delante y por detrás”, ante el descojone de la peña. No se qué cojones fue lo que pasó, pero de repente comenzaron a caer unas tímidas gotas del techo, que se convirtieron en una auténtica catarata. Temía que fueran meados, pero al final por suerte resultó ser condensación del aire acondicionado. En cualquier caso, vaya vergüenza que pasen estas cosas… Para más INRI, esto todavía provocó que el concierto se vaciara más aun, y hubo un punto en que llegaríamos a ser unas 30 o 35 personas viéndoles. Nosotros estábamos entre las primeras filas dándolo todo a pesar de todo, pero había momentos en que hasta me sabía mal por la banda… no hay derecho. Y todavía quedaba mucha mandanga que repartir, para empezar, temas de nueva factura como la veloz Acción, El Amo del Miedo (que me recuerda mucho al estilo del primer disco, “Ja ja”). El cachondeo entre los miembros de la banda se combinaba con su profesionalidad y su saber hacer a la hora de ponerse a interpretar. José Luís es todo un maestro de las 6 cuerdas, y siempre me encanta ver sus solos y la pasión que les imprime, pero sinceramente, creo que Javier Oliva le va a superar en mis gustos personales con el tiempo. El tío es un verdadero crack de la guitarra, imparable, con un nivel de perfección y clase a la hora de tocar verdaderamente impresionante.

Curiosamente, me recordaron aquel Leyendas en el que interpretaron por primera vez, ya con Alberto, La tentación no vive arriba… ¡casi no me acordaba! Recuerdo que me pareció un tema guitarrero, alegre y juerguista, pero realmente es con el tiempo cuando le he visto el potencial, ese puntito de rapidez extra en directo le sentó de puta madre y el estribillo fue muy acertado para este punto del show, ya que consiguió mantener viva a la peña, aunque fuese solamente por los pelos. Eso sí, insisto, la banda hizo un concierto genial, poco más se les pudo pedir, no tuvieron nada que ver con la pobre asistencia y la apatía reinante. Alberto se puso a presentar a la banda, dejando en último lugar al gran José Luís Saiz, quien con cara de picardía, comenzó con los primeros acordes, muy fáciles de identificar, de Un poco más, y aunque ya resultaba una causa casi perdida, mucha gente desde atrás se animó a acudir a las primeras filas, a apoyar por fin a la banda como es debido, a crear calor y roce humano y a poner las voces desde abajo, mientras que esto a la banda le sentó de muerte y les motivó a seguir tocando y contando anécdotas, como la de su versión de Más Sexy (original de los Coz), que nunca suele fallar en sus directos. Otra cosa de la banda que nunca suele fallar son las baladas. Sea Que quieres de mí o Y Donde estás. En este disco, se llama El último tren y sigue la tónica del resto del disco, una melodía genial y pegadiza, pero con menos revoluciones. De nuevo, a lo mejor no era la más adecuada, aunque ahora éramos más… sin embargo, todo el mundo sabía que se acercaba el momento de El guardián de tu piel, y esto trae consigo mucha fiesta, alegría, saltos y muchos gritos hasta quedarse afónico. Un tema que se disfruta solo, pero más acompañado, un TE-MA-ZO eterno e inmortal, que debería ser un estandarte del rock nacional. La adoro desde la primera vez que la escuché y aunque hay muuuucho más Beethoven R más allá de este tema, sigue siendo una subida de adrenalina en cualquier momento y lugar.

Con esto, tristemente, daban fin a un show lleno de ilusión, melodías, fiesta y desparrame, con muchas anécdotas que contar y con una banda entregada, muchísimo más de lo que lo estaba el público de la sala, en gran parte apoyados en la pared de atrás y en algunos momentos ni eso. Muy triste, de verdad, pero por mi parte, quedé más que satisfecho con mi entrada, ya que raro es el concierto de Beethoven R que no me ha encantado. Y es que, pase lo que pase, cambios de formación, retrasos, trabas… siguen siendo muy grandes.

El viaje desde Murcia a casa fue mucho más llevadero incluso que el de Valencia, así da gusto. Con el recuerdo de un buen concierto y una pésima entrada, por supuesto ganaba la parte positiva, para el que no fuese: él se lo perdió. Todavía nos dio tiempo, hasta las tantas de la madrugada, ahora sí, de poder echar unos cuantos cubatas, poniendo la guinda a un fin de semana memorable aunque agotador.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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