sábado, 3 de marzo de 2018

Se abre la veda (Iron Savior + Even Flow, Viernes 23-02-18, Sala Paberse Matao, Sedaví, Valencia)

¡Poooor fin comienza la temporada, señores! Y joder… que ganas tenía. No sé porque cojones todos los años cuesta tanto de arrancar, pero por fin tuvimos aquí, casi a finales de febrero y desde nada menos que diciembre sin pisar una sala, los primeros bolos de este 2018 que tan rematadamente mal ha empezado (por razones que no vienen al caso). Pero bueno, en este sentido me puedo quejar menos que el año pasado, que tuve que esperar hasta finales del tercer mes para disfrutar de la “nueva temporada”. La Paberse Matao fue el lugar elegido. Esta sala se va convirtiendo poco a poco en una mina, y nos acerca esas giras que pasan un poco por la sombra en nuestro país pero que a veces son raras de ver y uno ya no espera verlas tan cerca de casa. Claro que no tiene ni de lejos aforo para albergar un concierto de grandes magnitudes, pero para un concierto cañero y familiar, como fue el caso de el del viernes, está cojonuda, para pasar un gran rato entre colegas, Metal y alguna cerveza ocasional. Metal de alto octanaje, por cierto, con los legendarios alemanes Iron Savior. Su nombre ha sido sinónimo de potencia, buen hacer y sobre todo uno de los iconos más fiables del Power Metal alemán, guardando las formas y el buen gusto musical hasta día de hoy desde hace más de 20 años ya, sobreviviendo incluso a la salida de un grande como Kai Hansen de su formación, sacando unos discazos que tiran p’atrás y lo más importante, un directo demoledor. Para la ocasión, iban acompañados de una banda llamada Even Flow, italianos, en lo que fue una actuación un tanto peculiar pero que sirvió perfectamente para hacernos entrar en calor.

Antes de nada, mi chica y yo, que acabábamos de cenar, quedamos para echar unos birrazos en el bar del final de la calle con el Popi y sus colegas y como cada vez que coincidimos, compartir opiniones, futura agenda y anécdotas varias. Siempre es un placer. Continuaríamos con la compañía dentro de la sala.

El concierto de Even Flow fue algo, como poco, curioso. Entré a verles muy ilusionado por un posible gran descubrimiento dentro del Power italiano (que por lo general me chifla) y salí con una sensación extraña, algo agridulce incluso. Lo poco que he podido escuchar en estos últimos días me dejó bastante descolocado. Por una parte, sus primeros trabajos, algo muy raro, temas muy extraños y un estilo bastante inclasificable. Por otra, su último disco. En él, la banda suena potente, melódica, técnica y lúcida, con una producción prístina y un estilo muy sólido. Incluso he llegado a pensar que hay dos bandas con el nombre de Even Flow. El motivo de la ligera desilusión puede deberse a varios factores. Todos sabemos que la Paberse Matao es una sala muy íntima, para aforos pequeños, pero también es cierto que normalmente el sonido suele ser bastante apagado y localero, rara es la banda que suena al 100% como puede sonar en cualquier sala más grande. Y los italianos en este sentido no tuvieron su mejor noche. Pero si encima a esto le añadimos que, formando la banda 6 componentes, a tenor de lo visto en sus videoclips, solamente salieron tres a escena… la situación me confundió completamente. Y eso que su nuevo cantante Marco Pastorino me encanta en disco y aunque no fue la misma sensación, sí terminó de convencerme en directo, mostrando un alto rango en su voz, algo más áspera, y sobre todo una voluntad y un empuje incansable a la hora de animar al público. No era tarea fácil.

El ambiente era muy flojo, con las primeras filas totalmente vacías y unas 30 personas disfrutando del show. Pero Marco seguía en sus trece, haciéndonos disfrutar con su gran voz en temas como la primera Alternate state of mind o Secret Prayer, una de las que más me gustó. Incluso parecía a veces que el escenario se le quedaba pequeño con tanto movimiento. Sus influencias van desde Vision Divine o Labyrinth a Dark Moor, pasando por otras bandas de su país como Domine, y esto se nota a la hora de componer y de cantar. Posiblemente su guitarrista (el único al que pudimos ver) Paolo Lunesu no sea el músico más empático ni el más animado, pero tal vez fue el que más miradas atrajo, con su guitarra de ocho cuerdas y su gran técnica, grandísimos solos y arreglos muy elaborados, rapidez y concentración. Un guitarrista con muchísimas virtudes y que carga un gran peso en la banda, pero con poco movimiento, tan solo algunas posturas levantando su guitarra y poco más. Lo cierto es que ver el escenario tan vacío, la ausencia de teclado y bajista (que se escuchaban, pero además muy bajo) no ayudaban demasiado a subir la temperatura, pero no se puede decir que no lo intentarán, sobre todo su vocalista. Por lo escuchado, su último disco “Life has just begun” fue el gran protagonista, del que cayeron además Oblivion, Infinity y si no recuerdo mal, Seasons never changes, con una primera parte cantada por Paolo y con una curradísima parte instrumental. Lo mejor de todo, con diferencia, vino hacia el final, con partes progresivas muy técnicas, y ritmos y contratiempos que nos dejaron locos. Sin duda, cuando más disfruté fue en estas partes, donde el guitarrista mostró su potencial completo haciendo virguerías con su instrumento. Lo que me pareció más flojo: su batería Giorgio Lunesu (por deducción, hermano del guitarra), al que noté muy disperso, se equivocó en varias ocasiones y sus composiciones de batería rozaban a veces el nivel principiante. Una banda que, si sigue por este camino del Power melódico-progresivo, tiene grandes ideas y músicos, pero les falta muchísimo camino por recorrer todavía.

Pero lo de Iron Savior… eso ya fue otra historia. Esto era prácticamente imposible que fallara. De entre todas las bandas a las que he visto en directo, esta es probablemente una de las que más tiempo hacía que no veía en directo (calculo 13 años, imaginaos), con lo que este bolo tenía un valor añadido enorme, a parte de la gran calidad que siempre han atesorado los discos y directos de los alemanes. El Power Metal europeo más clásico, una de las bandas más arraigadas en el estilo que han prosperado sin cambiar ni un ápice (solo hace falta escuchar los últimos discos para corroborarlo). Fuimos rápidamente, en el descanso, al coche a dejar la chupa. Fuera hacía un frío que pelaba, pero dentro solo era una molestia y daba calor. Me gusta estar “suelto” para moverme y disfrutar de los conciertos. Volvimos a entrar en el momento justo, pues tras pedir una cerveza, daría comienzo Iron Savior, el primer tema, sin demasiados preámbulos ni presentaciones innecesarias, ya que los alemanes son una banda con un estatus casi legendario dentro de nuestro rollo. El sonido había mejorado notablemente, no tanto la asistencia, que continuaba siendo bastante discreta. Y yo que pensaba que no podría ni aparcar de la gente que habría… que triste. Por suerte, poco a poco fue entrando la peña, y la banda lanzó como un chorro de fuego su Titans of our Time, que inmediatamente, a golpe de doble bombo y melodía 100% Power alemán convirtieron la Paberse en una fiesta, con puños en alto y los primeros cabezazos generales. Comenzaba el gran Piet Sielck con la broma, presentando todos y cada uno de los temas como “una de sus canciones favoritas”. Pero lo cierto es que al menos para mi gusto, el setlist fue una auténtica delicia, escogieron sus temas más emblemáticos y recorrieron prácticamente toda su discografía. A ver quien me niega que Way of the blade no es un puto TEMAZO, con mayúsculas, o que una de las preferidas del sr. Sielck, The Savior, no se ha convertido en todo un himno inmortal con esa melodía tan pegadiza y que tanto invita a sacar los cuernos en alto. Estos últimos me dejaron un grandísimo sabor de boca, y poco a poco me fui viniendo arriba.

Además, la banda mostraba una actitud cantidad de positiva, Piet hablando sobre las canciones, Jan-Sören hiper acelerado, sin dejar de vapulear su bajo y haciendo ver que el escenario se le quedaba minúsculo, y sobre todo, Patrick Klose, batería de novísima incorporación, que convirtió cada tema en un espectáculo con sus tremendas habilidades. Los palos resonaban, el doble bombo arrasaba, y la velocidad y la técnica con las que toca este hombre son para quitarse el sombrero. Uno de los músicos de la noche, sin duda. Pasión y fuerza en Starlight, feeling y actitud en Beyond the Horizon, otra que sonó inmaculada, conservando toda la fuerza que tiene en estudio y con esa melodía de pura fantasía. No podía ser de otra forma que ya muchos teníamos dolor de cuello con tanta caña. La presencia de Piet impone, un tío grandullón y “mazao” que vive a tope lo que hace. Nunca he entendido porque estaba banda no ha llegado incluso más alto. A pesar del tamaño del escenario, la banda al completo aprovechaba el espacio y se movían en la medida de lo posible, salvo quizá Joachim Küstner, que fue a quien más envejecido y estático vi, aunque su instrumento es tan imprescindible como cualquier otro para sacar esos riffs tan geniales. Claro que a la guitarra es también Piet Sielck quien carga con los solos, en un trabajo fantástico en general. Al principio, no sé si sería por el volumen o la ecualización, noté su voz bastante floja, que disminuía mucho en potencia a la hora del cantar las partes más altas. Aunque llegaba, le costaba bastante, pero ya a estas alturas, con la brutalmente épica Hall of the heroes (de nuevo, una de las favoritas de Piet jeje), vi que solo era cuestión de calentamiento. La gente respondió especialmente bien a esta última canción, y la fiesta seguía, cada vez con mejor ambiente y más peña. Pero Piet, como el gran frontman que es, quería más, y con Break the curse llegó el primer momento de participación masiva, a puño levantado en el estribillo. Presentaron The revenge of the bride, un tema de su “Rise of the hero”, como una creación inspirada en Kill Bill (la verdad, no tenía ni idea), y a partir de aquí comenzó la recta final, con clásico tras clásico de una banda que con una carrera a sus espaldas de más de 20 años, han sacado un disco regrabando sus temas más conocidos y queridos llamado “Reforged - Riding on Fire”. Y es por eso que sabía de antemano que este concierto iba a ser un valor seguro a la fuerza.

En este punto, nos dieron a elegir dos opciones: o hacer el paripé de largarse, esperar a que la gente pidiera más, volver y tocar sus cuatro últimos temas, o ir a muerte, a sudar la camiseta con el material que les quedaba y después despedirse y tomarse unas birras más tarde con todo el mundo. La elección fue la correcta, pero pocos esperábamos la tormenta que fue Heavy Metal never dies, un himno con principios evidentes y una pegada bestial. Y como me encantó ver a Piet disfrutar con una sonrisa en la cara viendo como todo el mundo coreaba sus letras, pidiendo más colaboración general, y la gente siguiendo sus peticiones al pie de la letra. Siempre genial el gran vocalista y guitarrista. Batería cabalgante y bajo en primera línea, potente y compacto, para Coming Home, un ejemplo de lo que viene a ser puro y simple Power Metal, sin experimentos raros, sin líos chungos, del que nunca debió cambiar, letras clásicas y melodías con ese tono mitad épico mitad happy. Con este setlist, entenderéis lo feliz que me hizo este concierto. 17 años nada menos lleva Kai Hansen fuera ya de la banda, pero sus compañeros siempre tuvieron un momento para acordarse del gran maestro (recuerdo que en el primer concierto suyo que vi, también lo hicieron), nombrando su influencia y por supuesto, con esa grandiosa Watcher in the sky. Diría sin miedo a equivocarme que fue la gran triunfadora de la noche, tanto que a veces incluso costaba escuchar a Piet. La batería y los solos geniales… ¡¡qué ganas tenía de que sonara!! No aceptaba que aquella fiesta terminara tan pronto, así que me regocijé todo lo que pude con Atlantis Falling, ojo, otro tema de su ópera prima “Iron Savior”, tremendamente batallera, con unos coros maravillosos y con un tirón en el estribillo con el que era imposible no dejarse el cuello. Y por supuesto, otra de las favoritas del cantante jejeje.

Cuando terminó el show, me quedé con muchos temas y melodías en la cabeza. La caída de Wicked Inc. que iban a actuar como primera banda recortó drásticamente la noche, que con este pedazo de actuación se me hizo cortísima. Una putada que para ver conciertazos como este me pegue más tiempo dentro del coche que en la sala, pero todo sea por pasar una velada tan liberadora como esta.

Lo mejor de todo es que las buenas sensaciones del fin de semana no se quedaron en aquel viernes, aunque todo vino casi por sorpresa, de forma inesperada. Os lo cuento en mi próxima crónica.

¡Saludos peña!

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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