martes, 12 de julio de 2016

¡Con extra de Arena! (Rock Arena 2016, sábado 02-Julio-2016, San Fulgencio, Alicante)

Tras la veda abierta por el Metal Lorca 2016, tan solo una semana antes, al sábado siguiente teníamos una cita que se ha convertido en algo casi ineludible con el Rock Arena, festival que se celebra todos los años en San Fulgencio, una localidad al sur de Alicante, en donde sobre principios / mitad de Julio, además de un calor de justicia, azota el Metal más variado en carteles que suelen ser, edición tras edición, de lo más apetecibles. Y una de las cosas más atractivo es que, salvo la edición del 2013 que fueron dos días, jamás se ha cobrado entrada para asistir, algo que puede ser un arma de doble filo, atrayendo quizá a más público en general, aunque también a algún bicho raro jeje. Pero bueno, al fin y al cabo, el Metal es para todo el que lo quiera disfrutar. La verdad es que este año el cartel no me llamaba en exceso la atención, por lo que en principio no pensaba asistir. Bandas muy comunes que ya he visto muchísimas veces como Saratoga o Dragonfly junto a otra a la que casi le tenía más ganas, In Mute. Lo cierto es que, cuando mi colega Kurro se apuntó al carro, el festival pasó a tener más atractivo, así que junto con mi chica, nos fuimos los tres en mi “relámpago”. Al igual que sucedió con el Metal Lorca, llegamos al recinto una vez ya bien entrado el festival, algo que hicimos de forma intencionada, ya que el aplastante calor que estamos sufriendo estos días junto con el poco interés que me suscitaban las primeras bandas (Overdry y Darknoise, estilos que no me llenan nada), frenaba un poco la idea de ir desde primera tarde. El viaje fue rapidito y entretenido, sin pasar excesiva calor, y con muchas ganas de llegar para estirar un poco las piernas, el cuello y los cuernos.

Antes de ir directamente al recinto había que dejar los cabos bien atados, así que pasamos por un “super” a comprar unas cuantas guarrerías para comer, algo para beber, y echar unos cubatas fresquitos bien a gusto mientras terminaban Overdry. Tras unas cuantas risas, ya nos pusimos en camino (volveríamos más tarde a echar otros tantos vasos) hacia el festival, que prometía ser algo más tranquilo que otros años (siempre dentro de la intensidad con la que siempre vivo cada concierto que me mola). Lo primero que noté fue que este año el recinto ha cambiado de lugar. Es bastante extraño, ya que el de años anteriores estaba bastante bien, asfaltado, amplio y con bastante sitio para apalancar el coche. Este año, sin embargo, nos encontrábamos con una gran explanada (más grande que la anterior, eso sí) sin asfaltar, con mucha tierra y piedras que pronosticaban grandes torbellinos de polvareda. Por lo demás, el espíritu del Rock Arena se mantenía presente, bebidas y papeo a muy buen precio (así da gusto), calorcito y un ambiente ideal para disfrutar unos conciertos veraniegos. Además, este año se habilitó una zona para acampar con plazas limitadas, en el mismo lugar que en 2013.

Llegamos al escenario con total tranquilidad para presenciar, al menos ¾ partes del concierto de los valencianos Dragonfly. Curiosa la historia de los inicios de esta banda formada en Argentina pero re-estructurada con miembros españoles cuando se trasladaron aquí. El caso es que les he visto casi más veces en directo de las que les he escuchado en disco. No es una banda realmente que me apasione, pero tienen temas realmente interesantes, a parte de un regusto de Metal neoclásico en algunas de sus melodías que me atrae bastante. Y de nuevo les tenía delante, por lo que, como siempre, disfruté del concierto todo lo que pude intentando quedarme sobre todo con lo mejor de este. El primer tema que vi fue precisamente Ángeles con una sola ala, una de mis favoritas, lo que me animó bastante tras, nada más llegar, descolocarme un poco al ver al batería tan escondido en un rincón y, directamente, no ver ni rastro del teclista (supongo que este instrumento, que tanto peso tienen en el estilo de la banda, estaría pregrabado). En cualquier caso, diría que “Alma Irae” es el disco que más me gusta, pero aquí también tuvimos la oportunidad de escuchar algo del más reciente (aunque ya es del 2013), como Tu luz, mi destino, un tema pegadizo, muy en la onda de anteriores discos, que sin duda me hizo saber que sus seguidores se saben los temas de “pe a pa”, a la que siguió Vuela conmigo. La cosa es que la voz de Pablo… no me terminó de sonar bien del todo. El sonido era un poco chusquero y los instrumentos tampoco brillaron lo que merecían. Y soy consciente por experiencia de que el cantante tiene un auténtico chorro de voz, pero por lo que fuese aquella tarde, parecía que los gritos se cortaban un poco y los tonos altos flaqueaban en algunos momentos. Escénicamente, eso es innegable, estuvo tremendo, al igual que el resto de la banda, Juansa y Víctor (guitarrista y batería respectivamente), hicieron grandes trabajos, potentes bases y contundentes solos, mientras que Juanba, a parte de demostrar mucha habilidad y pasión sobre el escenario, fue una de las mayores revelaciones del concierto con esa voz tan alta, complementando perfectamente la de Pablo, con un timbre y tono más cercano incluso a grandes bestias como Leo Jiménez o José Broseta. Creo que la mayor sorpresa fue esa versión de The Number of the Beast de los Maiden, que enfervorizó a la peña más que en cualquier otro momento, y minutos en los que Juanba bordó las melodías de bajo, mientras que la voz no me terminó de cuadrar demasiado. Me gustaría haber visto, especialmente en esta próxima, unos teclados en directo. No lo verán caer, uno de sus temas más celebrados y conocidos, sirvió para poner el punto y final con una ambientación genial, saludos de la banda y largos aplausos para ellos. Veo que, a pesar de no parecerme su mejor noche, siguen en una forma excelente.

[In Mute] es una banda, por segunda vez en la noche, procedente de Valencia, que ya ha dado mucho que hablar debido a sus brutales directos y a la gran perspectiva de futuro que se les adivina. Para corroborar parte de esto, solo os puedo decir que ganaron el Wacken Metal Battle a nivel mundial en el año 2014, y esto peña es algo de lo cual tan solo Crisix pueden jactarse de haber conseguido ¡Qué putas máquinas! En el Leyendas del Rock del año pasado perdí la oportunidad de verles por coincidir con otra banda, y desde entonces no he dejado de leer crónicas y escuchar maravillas sobre ellos. Pero en este Rock Arena era el momento de resarcirme y comprobar de primera mano si las grandes proezas que he escuchado relacionadas con esta banda son exageradas o por el contrario, nos encontramos ante una de las bandas nacionales con más proyección internacional del momento. La banda apareció, se presentó brevemente, y tal como me temía al principio, cuando tan solo llevábamos 3 o 4 minutos del primer tema, se armó una polvareda de padre y muy Satán nuestro, que conforme avanzaba el concierto se convirtió en algo insufrible por momentos hasta el punto de tener que cambiarnos de sitio. En esta ocasión, por inmensa suerte, pudimos disfrutar de un sonido que rozaba gloria, con unas guitarras que mordían, un doble bombo que ametrallaba con maldad, bajo ensordecedor y unos gritos asesinos procedentes de la garganta de Steffi. Esta crónica puedes leerla perfectamente sentado, pero si vas a verles en directo, te será algo imposible, porque, literalmente, revientan el escenario y todo lo que hay a su alrededor. Hacía tiempo que no presenciaba algo tan salvajemente enérgico y agresivo (salvando a Noctem la semana anterior), y a la vez tan fresco y gratificante. Sin duda, puedo decir que su actuación se llevó la palma, en mi opinión, a la mejor de todas las de esta edición del Rock Arena, a la cual puso la guinda la intensa iluminación del escenario. Los moshpits iban que se tocaban entre las primeras filas, al tiempo que su vocalista se mostraba arrogante y tremendamente agresiva, avivando el fuego todo lo posible para generar el caos. Vaya bestia de frontwoman, os aseguro que al igual que muchos, me quedé patidifuso. Una voz hiper-grave, una actitud de acero y unos movimientos arrasadores sobre el escenario. Mientras que los músicos hacían lo propio desde sus instrumentos. No corrían, volaban sobre el escenario, un auténtico maremagnum de melenas, saltos, carreras y contorsionismo, sonando como ya digo verdaderamente espectaculares. Una fiesta de la destrucción, la cual disfruté con un headbanging continuo y alguna que otra hostia ocasional. Por lo visto, hay una nueva bestia gestándose, ya que presentaron un tema nuevo que formará parte de su próximo redondo, pero el setlist básicamente (y lógicamente) estuvo extraído de su primer y único disco “Aeternum”, así como de su EP “One in a Million”. La garganta y el cuello de la vocalista (ver para creer, la furia que desprendía), así como el de los músicos, debería estar destrozado a mitad de concierto, pero os aseguro que no cedieron al cansancio en ningún momento. Esta gente está preparada y lista para ganar, y no deben esperar más para pirarse a tocar por todo el mundo.

En verdad ya, a estas alturas, lo que quedaba de noche se antojaba corto, ya que eran pocas las bandas que pensaba ver de cabo a rabo. Dawn of the Maya no eran uno de ellos, sinceramente, por lo que alegremente nos fuimos para el coche a tomar otra rondita de cubatas para despejarnos, refrescarnos e ir preparándonos para el concierto de Saratoga, quienes rara vez suelen decepcionar. Sin embargo, como fuimos con tiempo de sobra, todavía llegamos a tiempo a ver algún tema de los pamplonicas, aunque solo fuese por casualidad. Era la banda que más desentonaba con el resto del cartel, o dicho de otra forma, la más distinta, pero seguro encontró su legión de seguidores en tierras alicantinas y ganó algunos más, a raíz de la algarabía que montaron (y de nuevo, la polvareda) entre circle pits, walls of death y otros movimientos brutales destinados a quedar tullido. Presté atención a los temas que tocaron en su recta final. Mucho breakdown, mucho riff machacón y mucho grito salvaje, pero definitivamente no me emocionaron, y es que es un rollo que no me va en absoluto. En lo musical me aburren, y no digo ni mucho menos que no sean buenos músicos (la batería metía una tralla enorme), pero ese rollo tan moderno y tan saltarín, sinceramente… me llega a irritar, al igual que estéticamente, esas gorras giradas, barbas, dilataciones, camisas a cuadros… uf, me repelen bastante jeje. De todas formas, la gran ovación que se llevaron al final, y gente pidiendo más temas, fueron la prueba de que en general gustaron bastante, y que había incluso mucha gente para la cual eran el plato principal del festival.

Saratoga eran, junto a [In Mute], mi plato principal real. Y si os digo la verdad, después de un par de conciertos en los que les vi las últimas veces, algo forzados y cansados, nunca pensé que me lo pasaría tan bien y al mismo tiempo recuperaría por completo las ganas de seguir viéndoles. No puedo negar que, con el tiempo, más por cambios en ligeros matices de mis gustos personales que por la propia edad, he ido perdiendo un poco el gusto por este tipo de bandas que hacen un Heavy Metal destinado a públicos tan abiertos, tanto en edad como en mentalidad. Otro motivo de lo que digo es el hecho de que debo de haberles visto más de 15 veces mínimo, y con el cambio de formación en 2007 empecé a no seguirles tan de cerca. El parón de estos últimos años tampoco ha ayudado. Sin embargo, como ya he dicho antes, con la formación que sea y en cualquier lugar, es raro salir cabizbajo de alguno de sus conciertos. Esta vez, al igual que sucedió en el Leyendas del año pasado, uno de los grandes alicientes era volver a ver sobre el escenario a Jero Ramiro, alma matter y fundador de la banda, quien no podía continuar demasiado tiempo alejado de ella, y a Dani Pérez que le da un aire algo más técnico que su antecesor, a pesar de ser ambos unos verdaderos monstruos. Ya lo demostró con el mismo comienzo de Perseguido, dándole una auténtica paliza a su instrumentos, con un tema que me gustó para empezar, con esos cambios de ritmo, aunque no tanto la letra ni el estribillo. Proviene, al igual que otras que sonaron más tarde (por ejemplo, Etérea y Como el viento) de su nuevo y flamante disco, ya grabado con los miembros reincorporados, llamado “Morir en el bien, vivir en el mal”. Algunos temas me gustaron más, otros menos, pero prefiero escuchar el disco con calma (cosa que aun no he hecho) y juzgarlo mejor. De todas formas, los temas nuevos sonaron muy bien en general; Tete les ponía cantidad de ganas, sin escatimar en agudos y cantando con toda su fuerza, algo que al principio del bolo no fue exactamente así. Contigo sin ti o A morir, los temas que continuaron el setlist, sonaron tremendamente potentes gracias a Dani y a Niko, y muy virtuosos de la mano de Jero. Vocalmente, nada que objetar, aunque Tete parecía bastante comedido en cuanto a agudos, cosa que se solventó en cuanto calentó un poco. Heavy Metal es todo un himno de marca Saratoga, que prácticamente te obliga a gritarlo con todas tus fuerzas, un sentimiento que te sale desde dentro al pronunciar las palabras mágicas. Siempre me encantó y lo sigue haciendo. No sufriré jamás por ti, siempre pegadiza, siempre con sabor a single, otro tema de su última época que la peña coreo ya con muchísimas ganas, casi un clásico. En cuanto a configuración de setlist, la banda optó por meter bastantes temas de su más reciente trabajo y dejar casi todo el resto para clásicos desde “Mi Ciudad” hacia adelante, sin olvidar jamás temazos como Vientos de Guerra (que me sigue flipando como si tuviese 18 años jeje, ¡que ganas de gritar!), la bonita balada Lejos de ti fue la única de la noche, cantada con muchísimo feeling, en la que Tete se convirtió en absoluto protagonista, o, tras un pequeño fragmento instrumental, que no dejó de ser otra que el principio de Salvaje sin letra y con varios guiños a temas míticos, en el que disfruté especialmente de la brutal técnica de Dani Pérez (para mí el gran destacado de la noche) pero también de la extrema velocidad de Jero y de las alucinantes virguerías de Niko del Hierro al bajo (que alegría volver a poder citar todos estos nombres en la misma frase), un tema que me volvió a meter un gran subidón en el cuerpo, Con mano izquierda. ¡¡Hacía tanto tiempo que no la escuchaba en directo y me cayó tan por sorpresa que me puso la sangre a hervir!! Recordando aquella época del maravilloso “Agotaras”, en la que nunca faltaba. Creo que, a los fans más talluditos de la banda, el setlist les agradaría bastante, ya que como veis, y así fue hasta el final, los temas presentes fueron casi todos antiguos, cosa que a mí también me gustó, pero eso no quita que no deberían haber sonado más cortes de discazos como “Secretos y Revelaciones”, “Tierra de Lobos”, o sobre todo, del “El Clan de la Lucha”, del cual no catamos ni una sola.

Bien porque no la había escuchado, bien por su extraña configuración… Morir en el bien, vivir en el mal se me hizo un poco cuesta arriba, un tema extraño, arriesgado, al que no lo terminé de coger el punto. El solo supuso un punto y a parte, como un pequeño momento de evasión para encarar la recta final a saco. Esta vez, el virtuosismo se hizo más presente todavía, Niko sacó todas sus armas, su forma espectacular de tocar el bajo y la comunión que es capaz de crear con su público, Jero estuvo absolutamente fantástico, y no solo en este interludio musical, también me dio la impresión de que estaba mucho más cómodo y feliz durante todo el concierto de lo que le vi el año pasado en Villena. Y Dani… madre mía, bestia parda al ataque, sin dejar tregua, mezclando doble pedal con toda clase de golpes y figuras, a piñón fijo, dejando embobado a todo el personal. Perfecto momento para poner de nuevo el velocímetro a 200 con Resurrección, un tema que afortunadamente casi nunca han dejado de lado, con un mensaje que vale la pena escuchar y pararse a pensar un poco. Aquí Tete si que estuvo absolutamente espléndido, protagonista, sacando la furia en honor a esta frenética canción pero sin sobreactuar en exceso. Y para poner fin a su estupenda actuación poco después, nada mejor que Perro Traidor, clasicazo indispensable de la banda, de corte más añejo pero igualmente disfrutada por fans de todas las edades, que gritamos hasta quedarnos sin voz. Ciertamente, Saratoga están fuertes, y aunque su nuevo disco de momento no me deja sensaciones tan gratas como los dos anteriores, al menos se que su directo sigue siendo, como siempre ha sido, un tremendo cañonazo directo a la cara.

Y no es por despreciar a Killus, quienes tuvieron el honor de cerrar el festival, pero sinceramente yo y el industrial nos llevamos fatal, no lo puedo soportar. Me consta que son una de las mejores y más conocidas bandas que ha dado a luz el género en nuestro país, pero a parte de por el cansancio, no creo que resistiese su actuación. Seguro que los que todavía tenían ganas de fiesta “de otro palo” disfrutarían a saco con ellos, se escuchaba muy animado desde lejos, aunque si no supiera que formaba parte del Rock Arena, hubiese dicho que se trataba de alguna discoteca cercana, así que… va a ser que no jeje, ya quedé lo suficientemente saciado.

Para ser un festival al que fui casi de rebote, casi decidido a última hora, admito que me lo pasé en grande con mi amigo Kurro y mi perica, en cada litro que nos tomamos y en todos los conciertos que vimos. Quizá no fue tan intenso como el Metal Lorca por razones de cartel, aunque sigo alabando a una organización que siempre nos trae, con los recursos que tiene, un gran festival que ya es casi sinónimo de verano para mí, a pesar de que siempre lo paso fatal de calor. El cambio de recinto no me termina de convencer, demasiado mogollón de tierra y polvo, pero los precios tan asequibles y el cartel siempre acaban superando estas cosas. Y es que nadie dijo que ser Heavy fuera fácil.

¡¡A MUERTE, JODER!!

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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