Y finalmente llegó el sábado que había estado esperando con ansias durante toda esta larga semana. Los australianos Deströyer demostrarían en el Paberse Club de qué pasta están hechos, si es que no lo han demostrado ya cientos de veces durante su ya dilatada existencia. Precisamente en el 2016 actuaron en la sala Rock City, aunque en aquella ocasión no tuve oportunidad de acercarme a verles. Mi última impresión con ellos fue en el año 2014, en aquel irregular Hellfest (mi último festival europeo hasta la fecha, por cierto…) en la carpa correspondiente, donde disfruté a saco con ellos pero obviamente no es lo mismo verles con un sonido bastante chusquero y en esas condiciones (los festivales es lo que tienen) que en una sala con un setlist completo. En aquella ocasión quedaba ya lejos su álbum “Defiance”, del 2009, pero en Valencia se despacharon a gusto con bastantes temas de sus más recientes trabajos, el disco “Wildfire,” del 2016, y el EP “Call of the Wild”, que parieron el año pasado. No menos interesante fue la suculenta guarnición que se nos tenía preparada aquella noche, unos jóvenes Diabolical Holocaust que pusieron a prueba su talento y unos Nuclear Revenge desde el País Vasco que demostraron tenerlos bien puestos, y a quienes curiosamente vi hace tan solo unas semanas en la sala Babel de Alicante junto a los Wasteland Riders. Uno de esos conciertos que desafortunadamente últimamente pueden considerarse una rara avis dentro del panorama de esta comunidad, así que la asistencia era casi obligatoria. Por distintas circunstancias, toda la gente que en principio iba a venir conmigo se echó para atrás, así que me hice el viaje solo (es raro decirlo, pero ya hacía tiempo que no iba solo a un concierto jejeje), aunque sabiendo que allí me iba a encontrar con gente muy selecta.