Arranca
el 2024, y lo hace con mucha fuerza, con una agenda de conciertos superpoblada
ya en este mismo mes de enero, para deleite de aquellos que no cambiamos,
aquellos que necesitamos mantener la música en directo en nuestras vidas a
cualquier precio. Grandes eventos ya anotados a fuego que se multiplican a cada
día que pasa, y eso sin salir de esta zona de Alicante / Murcia / Valencia, lo
cual a un servidor lo llena de ilusión y ganas de acudir a cuantos más sean
posibles (o en su defecto, a los que permita el presupuesto jeje). Sin embargo,
el noble arte de la improvisación también cuenta, y en ese terreno fue donde
nos metimos esta pasada noche del sábado, con una cita de la que me enteré casi
a última hora, pero que era demasiado irresistible para no acudir. Y además,
fue una noche de estreno en muchos aspectos. Primer concierto de la temporada en
la Sala Euterpe de Sant Joan d’Alacant, una de esas salas que, a pocas veces
que se haya visitado, se le coge un cariño inmenso. Un garito de esos de luces
tenues, ambiente extraordinario, íntimo, casi familiar, independientemente del
número de personas que acuda cada noche a sus actuaciones, y sobre todo, muy
auténtico, siempre empeñados en defender el mejor Rock clásico y derivados. De
hecho, la edad media de quienes allí se congregan en cada evento, y la entrega
con la que todos se vuelcan con los artistas, hablan por sí solas. También era
noche de estreno para el que suscribe. Primer concierto del año, y qué mejor
forma podía tomar, que mi primera vez frente al gran Francis Sarabia, que presentaba el que, además, es su primer disco
en esta nueva andadura en solitario de la que, por fin, ha tomado las riendas.