Aunque
ya había acudido anteriormente a algún concierto organizado por la asociación
cultural KRAL (Kolectivo Rockero Almanseño), no fue hasta la pasada
noche del sábado cuando realmente visité su sede, su auténtico centro de
operaciones, esa gran nave en el polígono donde, con una frecuencia plausible,
la asociación se encarga de que las noches almanseñas se vistan de Rock y Metal
con sus conciertos, como fue el caso particular de este fin de semana. No
solamente a estos dos estilos se debe el ambiente habitual de dicha sala, sino
a toda una colección variadísima de casi todos los estilos para el disfrute de
todos los gustos. Lo cierto es que hasta ahora, a nivel personal, no me había
atraído casi nada de lo que había visto anunciado con anterioridad, pero esta
vez, en la cuarta edición del festival MetalKRAL (cada movida que celebran, relativamente
delimitada por estilos musicales, lleva su propio nombre), fue muy distinto,
con un cartel de bandas muy centrado en el Metal, y por si fuese poco, con
grandes nombres de la escena en sus respectivos estilos. Aun así, siguió
habiendo variedad dentro del rollo: el Thrash, el Heavy Metal y el Black, entre
otros sonidos más alternativos, se dieron la mano sobre un mismo escenario a lo
largo de las nada menos que 6 horas y pico que duró el festival (y eso sin
contar el DJ que se hizo cargo del cierre de la fiesta), en una velada en la
que lo pasamos por todo lo alto desde la misma llegada al recinto. Una zona en
la que además nos resultó sencillísimo aparcar: fue llegar, levantar el culo
del asiento y tomarnos ya las primeras birras, aunque hay que decir que, a la
supuesta hora de apertura de puertas, había aún cuatro gatos por los
alrededores.