
Hace ya la friolera de 22 años exactos, tuve la ocasión de ver a Suffocation por primera vez. En aquel entonces, reconozco que no andaba nada metido en el Metal extremo. Mi cultura musical era aún muy básica, y concretamente acerca de este rollo, apenas conocía o había escuchado bandas. De hecho, junto con alguno muy esporádico, se podría decir que fue uno de mis primeros contactos en directo con el Brutal Death. Y aunque desde entonces he tenido varias ocasiones de ver a los americanos (por ejemplo, hace unos cuantos Leyendas del Rock), aquella de hace dos décadas continuó siendo la única hasta este pasado fin de semana. Y además, debido a una de esas grandes e inesperadas casualidades de la vida, en la misma provincia de Alicante donde me estrené con ellos. Aquello sucedió justo un año antes de abrir las puertas de este Antro del Metal, por tanto no hay crónica, y aunque tampoco conservo fotos, sí tengo en el recuerdo imágenes bastante nítidas de una sala Stereo completamente abarrotada (no me explico cómo cojones pudieron meterles allí), un público muy entregado, y una banda que me impactó profundamente por la novedad que supusieron para un servidor. A principios de esa década, no eran tan raros los conciertos extremos por la zona, pero a día de hoy, la escena ha cambiado muchísimo para peor. Y ese fue, precisamente, uno de los motivos que más tiró de mí para acudir a la cita. Para una cosa así que se hace en Alicante (más concretamente, en Sant Vicent del Raspeig), había que hacer acto de presencia y dar el callo. Cuatro bandazas que se movieron entre el Death Metal más clásico y el más brutal, y que transformaron la nunca bien valorada sala The One en un auténtico infierno sobre la Tierra.













