Conforme se acercaban las fechas de este Leyendas del Rock 2026, el “no” era cada vez más inevitable por diversas circunstancias. Debido a la parcial desilusión que me llevé con el cartel (entre otras cosas) de la edición 2024, en donde ya se atisbaba claramente el cambio forzado hacia estilos musicales más modernos, decidí que el 2025 le daría la espalda a un Leyendas al que, hasta entonces, solo había faltado en dos ocasiones. Fue una elección totalmente libre, meditada, e impulsada por un cartel que ni de lejos me merecía pagar el (en mi opinión) exagerado importe que ha alcanzado la entrada. Y aunque tuve la oportunidad por medio de varios colegas, ni siquiera compré la de esta presente edición. La cosa es que, en el adelanto, ya figuraban nombres gracias a los cuales el conjunto cobrara algo más de brillo e interés que el del pasado año, como Dark Moor, Hardline, Black Label Society, Dark Tranquillity o Chez Kane, por supuesto mis idolatrados Helloween, y muy por encima de todos ellos, los legendarios Savatage, a quienes me moría de ganas de ver desde que anunciaron su regreso a los escenarios. Ahora bien, ¿merecía la pena pagar casi 200 pavos solamente por 6 o 7 bandas? Para mí, ni de coña. Ni siquiera teniendo en cuenta que Villena me queda a 20 minutos de casa. Así pues, parecía que este año tampoco habría Leyendas, y de hecho, a una semana de la celebración, ya prácticamente lo había descartado. Tampoco es que me estuviese muriendo de pena, francamente, pero no voy a negar que seguía picándome el gusanillo de las mencionadas bandas y de alguna que otra más. Sin embargo, tres escasos días antes, se me puso a tiro una entrada a precio de salida ‘early’ que no quise rechazar.













