
Es algo que ocurre con poca frecuencia, debido a la general escasez de conciertos metaleros por la zona, pero no inaudito. El pasado sábado 25, el núcleo central de Alicante se ponía sus mejores galas para dar la bienvenida a dos conciertos muy destacados de nuestro rollo, que por pura coincidencia, iban a celebrarse de forma casi simultánea en la misma noche. De una parte, en la sala The One de Sant Vicent del Raspeig, teníamos a dos leyendas ochenteras consagradas, como son Barón Rojo y Obús, un concierto no exento de cierto morbo conociendo la historia y relación de ambas bandas a lo largo de su dilatada carrera. De otra, y sobre todo atractivo para quienes apostamos más por la renovación generacional, la Marearock de Alicante daba lugar a un cartel que reunía a los más modernos Delenda Est (desde Vitoria – Gasteiz), a los más que conocidos por la zona Cain’s Dinasty, y a los incombustibles barakaldeses que fueron, sin lugar a dudas, las grandes estrellas de la noche. Vhäldemar es una de esas bandas cuyo directo necesito en mi vida cada poco tiempo. Su demoledora energía, su aplastante entrega, y su intachable autenticidad, son factores que le hacen a uno sentirse identificado y orgulloso de llevar el Heavy Metal en la sangre. En las ya catorce veces que les he visto en directo, no han dejado de demostrarlo ni una puñetera vez, ofreciendo unos shows que no solamente son imprescindibles para cualquier fan del género que se precie de serlo, sino 100% recomendables todo el mundo que ame, al mismo tiempo, la buena música y el desmadre. En unos tiempos algo confusos para el Metal, donde sub-productos blandengues y mal disfrazados copan cada vez más la escena, estas fieras continúan arrasando con sus pelotas de acero por delante.












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