
En la tarde / noche de viernes anterior, todo salió como la seda. Disfrutamos una burrada de cada uno de los conciertos, y de principio a fin. No hubo una sola banda que nos dejase regusto de decepción, y en cambio, sí muchísimas alegrías, como el conciertazo que se marcaron Kilmara casi al comienzo de la tarde, la bestial energía que desprendieron los The Cruel Intentions, o aquel final de la mano de Eclipse, que si bien es cierto que pudo ser bastante mejor, tuvo los suficientes momentazos como para hacer que recorriésemos el camino de vuelta al hotel con una gran sonrisa. Sin embargo, hay que llamar a las cosas por su nombre, y para mí, este sábado era la jornada con mayúsculas, la fecha y los grupos realmente imprescindibles de un cartel con el que llevaba muchos meses soñando. Una vez más, reconocer el mérito de Madness Live! por tener los cojones de contar con bandas muy poco habituales en nuestra tierra, como los legendarios americanos Faster Pussycat o Michael Monroe, que aunque nos visitó el año pasado en el Rock Imperium, tampoco es que se prodigue en exceso por aquí. A ello, hubo que añadir un acto bastante exclusivo, como el de la gira de despedida que nos trajeron los suecos Treat, la siempre bienvenida Chez Kane, con un repertorio de lo más festivo y disfrutable, o dos de las mejores bandas de Hard Rock que existen actualmente en nuestro territorio, como son Lonely Fire y por descontado, mis idolatrados Jolly Joker, sin los cuales el cartel hubiese sido genial, pero no perfecto. Uno de esos días de festival en los que, de antemano, uno ya sabe que se lo va a pasar como un puto animal desde el mismo arranque hasta el último acorde.













