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miércoles, 23 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 5 (FINAL), 13/02/2022)

Al fin un día sin excursiones, ni prisas, ni carreras, ni nervios a la hora de levantarse. Tenía que ser precisamente el último del crucero, pero al menos lo aprovecharíamos para alargar un poco más el sueño, nada de levantarse a las 7:30 como algunos otros días. Es algo que siempre pasa, pero aun así, fue realmente increíble lo rápido que habían volado estos cinco días de festival, por lo intensos que fueron, por todo lo que nos divertimos y nos reímos, por las espectaculares e inolvidables actuaciones… hoy era el momento de echar el resto, de llevar la resistencia física al límite del desfallecimiento. Nos esperaba un buen cartel por delante. La mayoría de las actuaciones ya serían repetidas, pero, ¿qué coño importa eso cuando teníamos entre ellas a los Stop Stop!, a Tokyo Motor Fist o a Slaughter? Y sobre todo, por fin llegó el día de ver en vivo, sobre el crucero, al capitán honorífico de este, el gigantesco Alice Cooper y al líder de los Cinderella, Tom Keifer. Muchísima emoción, especialmente, por ver la actuación de este último. Pero parece que, en los pocos ratos en los que no había conciertos, cada subidón emocional llevaba derecho a una hostia de las que duelen profundamente. Y es que, nada más abrir los ojos, le echamos un vistazo a los horarios y ese fue, sin duda, el momento más crudo y devastador de todo el festival al observar, atónitos, incrédulos y llenos de rabia, que Tom Keifer había desaparecido de un plumazo del cartel, dando definitivamente al traste con el conjunto de bandas que eran imprescindibles para mí salvo contadísimas excepciones. La estocada final. En ese momento, me caí otra vez a la cama de desánimo, y os juro que me dieron ganas de volver a dormirme para no despertar ya hasta el desembarque.

martes, 22 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 4, 12/02/2022)

El cuarto día sobre el crucero (ya quinto día de festival en total) fue, posiblemente, el más peculiar de todos. En el principio de los tiempos (del crucero) las excursiones extra incluidas en el viaje constaban de una parada en la isla privada de Cococay y otra en Labadee (Haití). Si os digo la verdad, no esperaba ninguna de las dos con demasiada ilusión, ya que me veía venir el percal: perdernos conciertos a cambio estar tostándonos al sol sin hacer nada. Pero unos meses antes de llevarse a cabo el festival, la organización hizo un cambio respecto a otros años, una parada que sustituía a la de Labadee por la de la isla de Cozumel, en México, que prometía ser mucho más activa y excitante. El barco llevaba ya día y medio viajando hacia allí, desde el Sail away show que hicieron los Lit el jueves. El tema del mareo, que tan mal llevé el primer día de trayecto, ahora se había normalizado bastante. El sábado amanecimos en Cozumel, donde ya teníamos contratadas las excursiones que haríamos a lo largo de la mañana. Largas caminatas para ver unas zonas salvajes impresionantes, manglares, cuevas, ruinas con sus iguanas tomando el sol incluidas y hasta hicimos un poquito de snorkel… la verdad es que fue la hostia, y mereció la pena muchísimo más que la isla de Cococay, que para mí fue simple y llanamente perder valioso tiempo de conciertos. Esta vez también tuvimos que escoger entre quedarnos a bordo o perdernos bandas como Bad Marriage (incorporación de última hora en el cartel), Red Voodoo, Electric boys (que ya vimos el primer día) o Nerd Halen, un atajo de ‘personajes’ vestidos en plan cutre versionando a Van Halen (errr… sin comentarios). Así que sin duda mereció la pena hacer esta exótica escala.

lunes, 21 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 3, 11/02/2022)

Salvo algunos días parcialmente nublados, o algún que otro chispeo en días anteriores al crucero, estábamos disfrutando a tope de algo así como un verano anticipado en pleno Febrero gracias al clima tropical y eternamente cálido de la zona, y eso para mis oídos es pura música celestial. De hecho, no tardé en andar por ahí con la cara roja como una gamba. Disfrutar de esta forma los conciertos, y además sin mascarillas ni polladas, fue un verdadero privilegio, una sensación indescriptible de volver a los tiempos pre-pandémicos donde la libertad en los conciertos era absoluta. Es otro de tantos motivos por los que, aun con todos los bajones que nos tocó sufrir, mereció la pena hacer este viaje. Obviamente, y a pesar de que el hecho de estar sobre un crucero le daba a todo un aire algo pijo y elitista, las comodidades eran de otro planeta. ¿Qué quería uno cambiarse? Pues en un bote a la habitación y con tranquilidad, e incluso para tomarse ese ratillo exprés para descansar los pies unos segundos entre bolo y bolo. ¿Qué apetecía privar? Había decenas de barras donde escoger, allá donde uno estuviese, y lo mismo se puede decir prácticamente de la comida. El viernes era un día exclusivamente para ver conciertos, sin paradas. No había excursiones y, probablemente fue la agenda más concurrida de todo el festival para nosotros, y llegué a ver la friolera de ocho actuaciones distintas, la mayoría de ellas completas. Fue una de las jornadas más destroyer que tuvimos, pero la exprimimos al máximo, y además, hubo tiempo para hacer otras cosas, como filtrarse unas cuantas copas o darse una cena de verdadero escándalo en el restaurante de lujo. En cuanto a las bandas, había muchas en el cartel que no había visto nunca y les tenía unas ganas locas.

domingo, 20 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 2, 10/02/2022)

Nuestro camarote en el barco era bastante pequeño, no solo contando con las tres personas que dormíamos allí, sino también con todo el equipaje (también era el más económico, claro). Poco a poco nos organizamos para no parecer sardinas en lata, y de todas formas, tampoco lo usamos para mucho más que sobar. Al final, dos camas y una litera, más que suficiente, ya que cada día llegábamos más y más reventados a la habitación. La limpieza diaria era correcta (aunque a veces toqueteaban más de lo debido), y cada día nos encontrábamos con una nueva sorpresa en forma de animal hecho con toallas (sí, tal cual) sobre nuestras camas, al que además le ponían el primer par de gafas que encontraran por la habitación. Era uno de esos momentos que te sacaban unas buenas risas, de entre los muchos que encontramos durante el crucero, por ejemplo mogollón de gamberradas, como cambiarsto el número máximo de personas por ascensor de 5 a 100 (realmente se acercaba más a la realidad jejeje) o pegarles ojos de plástico a todos los cuadros que había por los pasillos. Amigablemente, la organización te incitaba a personalizar la puerta de tu camarote, y había auténticas obras de arte, desde complementos que podías tomar prestados para hacerte fotos con ellos hasta fotos con artistas, imágenes de otros años o publicidades varias. Lo cierto es que el ambiente que se respiraba era fenomenal, mucho colegueo y mucha familiaridad en tono alegre. Es algo que hubiese disfrutado mucho más de no estar tan abatido por las cancelaciones diarias… Sea como fuere, aquel segundo día llegamos a las Bahamas, a la paradisíaca isla de Cococay, y había que pegarse un madrugón de padre y señor nuestro, por si no fuera poco el cansancio acumulado que llevábamos ya.

sábado, 19 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 1, 09/02/2022)

Aquel día, dejamos la casa a una hora bastante temprana, tal como nos había indicado la propietaria. La estancia resultó fantástica, una casa limpia, ordenada, y con todas las comodidades, conexión a Internet incluida. Pudimos levantarnos, por fin, a una hora medio decente, pero tampoco teníamos demasiado tiempo para volver a empaquetar las maletas y asegurarnos de que no dejábamos nada olvidado. Teníamos unas horas ociosas en Miami por delante, aunque nada comparado con el último día, que dejamos el barco a las 10 y nuestro avión salía 12 horas después. Sea como fuere, tampoco debíamos encantarnos, el horario de embarque era bastante estricto y, por otra parte, ardíamos en deseos de estar por fin a bordo de ese coloso llamado Freedom of the Seas. Por fuera resultaba realmente imponente debido a su enorme tamaño, y teníamos muchísima curiosidad por ver sus interiores y orientarnos cuanto antes, algo bastante complicado en mi caso jeje. La primera jornada, como tal, del festival, estaba a tan solo un tiro de piedra, y se inauguraría con una banda ‘sorpresa’ con la que veríamos en vivo y en directo zarpar el crucero mientras vivíamos el primer show del día, de entre unos cuantos que teníamos programados si todo salía bien. Al entrar a la cuarta planta del barco, quedamos ojipláticos. Aquello es un puto palacio, literalmente. Escaleras de mármol, lámparas de araña, unos balcones impresionantes, ascensores, moquetas, decoración… una pasada, pero de primeras me dio la sensación de que aquello era excesivamente pijeras para mí. De todas formas, uno siempre puede acostumbrarse a esas comodidades, pero por encima de todo, mi interés primordial seguían siendo los conciertos. Si eso fallaba, para mí fallaba todo, así qué, tras las brutales cancelaciones ya sufridas, fui cruzando los dedos para que no hubiese más. Desgraciadamente, no funcionó.

jueves, 17 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Pre-Party, 08/02/2022)

No todo el Rock que vivimos en esta colosal experiencia fue a lomos de un crucero en alta mar. Para nuestra inmensa alegría, y en lo personal para aliviar el insoportable mono de conciertos que llevaba sufriendo desde hacía casi dos meses, el festival Monsters of Rock Cruise organizó una fiesta de bienvenida la jornada anterior al embarque, concretamente el martes día 8, en el Magic City Casino de Miami, así que no tuvimos que esperar a estar navegando para escuchar rugir las primeras guitarras. El evento no era exclusivo para asistentes al crucero, obviamente nosotros teníamos el pase gratis por medio de una pulsera, pero también se podían adquirir pases solamente para los conciertos de aquella noche. El lugar es un casino inmenso (donde por cierto, ya de primeras nos dieron el toque de atención por echar fotos), con cientos de máquinas tragaperras varias y, como es costumbre, muy acicalado y con un despliegue de seguridad considerable. La organización puso a disposición de los asistentes tanto puestos de comida (típicos food-trucks americanos) como de priva, con precios que, sorprendentemente, tampoco eran demasiado elevados (el cubata andaba entre 7 y 10 dólares). Así mismo, en los bajos cubiertos del local, también encontramos las primeras piezas de merchandising en un stand bastante grande y esta vez sí, con unos precios de ponerse a sudar (las camisetas de manga corta entre 35 y 40$). Sea como sea, yo iba bajo mínimos de efectivo, así que me abstuve de todo. Tras darnos la cordial bienvenida al casino, apenas podíamos esconder nuestra enorme ilusión por estar allí, por saber que nos esperaba un auténtico cartelón para esa noche, y sobre todo, porque al día siguiente sobre aquellas horas ya estaríamos zarpando hacia el mar del Caribe con Hard Rock a toda hostia.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Monsters of Rock Cruise 2022: Impresiones generales (09-13 de Febrero 2022, Miami-Cococay-Cozumel)

Me despierto hoy a las 12:00 del mediodía tras dormir mis más que merecidas 13 horas del tirón… por fin. Han sido en total 15 días de viaje entre Kissimmee, Orlando y Miami, siendo los cinco últimos días en los que se celebraría el Monsters of Rock Cruise más la pre-party el gran colofón a todos ellos. Lo primero que me viene a la mente es el ya lejano mes de Mayo del pasado año, donde comenzó a fraguarse esta descomunal aventura del crucero del Hard Rock por excelencia a nivel mundial, casi como una fantasía de ensueño, algo lejano e inalcanzable que poco a poco fue tomando forma, transformándose en una ilusión indescriptible, siendo en los últimos meses ya casi tangible a pesar de la incertidumbre que ha rodeado al evento debido a la situación de pandemia en todo el mundo y, por último, en toda una realidad que no quisimos terminar de creernos hasta haber cruzado el umbral que nos llevó a la cubierta de ese monstruosamente gigantesco crucero bautizado como Freedom of the Seas. Muchos meses de duro esfuerzo, papeleo, estrés, planificación milimétrica, atar cabos… y de todo ello, no quiero llevarme ni un ápice de mérito, ya que, en mi caso, mayormente todo recayó en esa maravillosa persona que es mi pareja, sin cuya bondad e increíble inteligencia, esto seguiría siendo para mí algo que ni siquiera me habría atrevido a imaginar ni en mis más húmedos sueños. En este primer acercamiento, me gustaría plasmar aquí mis primeras impresiones, las ideas generales de lo que supuso el festival, tanto los highlights como los peores momentos, dejando las crónicas en profundidad de cada concierto para inmediatas entradas que caerán por aquí (como no podía ser de otra forma) tan pronto como sea posible.

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