No
siempre se cumple necesariamente aquello de ‘lo bueno, si breve, dos veces
bueno’, y lo acontecido durante toda esta pasada semana fue un buen ejemplo de
ello. Sin duda alguna, para un servidor, era el fin de semana más esperado de
la segunda mitad de año. El Lion Rock Fest, en la capital leonesa, nos abriría
sus puertas con diversos eventos a partir del viernes, y por supuesto, con el
grueso del festival el sábado. Un montón de conciertazos por delante… y aun
así, queríamos más. Al mismo tiempo, casualidades de la vida, los
‘barceloningamenses’ StOp, sToP
venían de gira por nuestro país, haciendo un buen puñado de fechas por
prácticamente toda nuestra geografía, y había que hacer todo lo posible por
verles en alguna. Había cientos de razones para ello: su enorme calidad como
músicos, su último disco “Tangled”, su descomunal actitud, la pasión
desbordante que siempre se vive en sus directos, el descubrir a una banda como White Tygër en vivo, el placer de poder
volver a saludarles en persona y agradecerles todo el Rock’n’Roll que nos han
regalado a lo largo de su fructífera carrera, el buen rollo y humor que
destilan sus conciertos, la retahíla de temazos que nunca faltan, la voluntad
de darles todo mi apoyo… pero sobre todo, el respeto, el gigantesco RESPETO que
me inspira una banda como StOp, sToP,
y su historia, digna de ser novelada por el mejor autor, por su lucha y su
vocación de no rendirse nunca por un sueño, por la ilusión y las ganas que
ponen en cada canción, tanto en disco como en estudio, por su capacidad para sortear
todos los obstáculos que se les presentan… y solamente estas, ya son excusas de
peso para no faltar a alguna de las citas. Finalmente, la elegida fue la de
Madrid.