
El fenómeno Frank Suz vuelve a estar en plena ebullición, como un buen plato de callos de Wagyu. Pero es que… ¿en algún momento ha dejado de estarlo? Desde que el artista ibense decidió emprender su carrera en solitario, dejando atrás numerosos proyectos como Gang Bang 66, Babylon Rockets o Doctor Voltaje, su trayectoria ha sido verdaderamente imparable, y como él mismo dice, solo contempla una dirección: hacia arriba. Con el objetivo de ofrecer siempre algo nuevo y distinto, y con la creatividad y la calidad por bandera, en 2020, sorprendía a la escena del Rock’n’Roll nacional con Inferno, y en 2021, con el EP de versiones Hits From the Crypt. Pasado un año, salía uno de los trabajos más importantes de su carrera, como fue Mambo Voodoo, y 11 escasos meses después, un discazo como Reza Todo lo que Sepas. En esta nueva etapa, junto a los forajidos Crazy 88’s, ha querido dar un vuelco a su dirección musical, abrazando sonidos más surferos, clásicos y bailables, pero sin olvidar sus influencias cinematográficas, además de un contexto e imagen puramente oriental, y por supuesto, la más pura esencia Frank Suz, que ya tiene su propia denominación de origen. Elaborando un buen cóctel con todos estos elementos, nace “Callos de Wagyu”, su último y flamante trabajo, y con él bajo el brazo, ya han dado unos cuantos conciertos por gran parte de nuestra geografía, sorprendiendo a propios y extraños con una formación parcialmente renovada, y un sonido que tampoco deja a nadie indiferente. Fue precisamente aquí, en el Ateneu Popular La Gavernera de Ibi (Alicante), donde muchos pudimos probar las mieles de este nuevo trabajo hace un año, y en esta ocasión, repetíamos para comprobar in situ cómo había evolucionado el directo de la banda, después de muchos meses de rodaje intensivo.
Obviamente, no se podía esperar nada malo, cuando en aquel concierto de presentación de 2025 ya me fliparon a lo bestia, y desde el momento en que se ha rodeado de un elenco de músicos que son garantía absoluta de experiencia, talento y calidad. El ambiente del lugar hablaba por sí solo. Muchas caras conocidas, mucho colegueo, expectación, y muchas ganas de disfrutar de una buena noche de Rock’n’Roll, una velada de lo más prometedora, y todo por solo 5 euros de colaboración. Hay que señalar, igualmente, que el personal de allí se curró a tope, la organización del evento, bocatas, bebidas, picoteo… a precios muy populares, y cantidad de buen rollo. Con el local ya bastante petado, y los cuatro miembros de la ‘new Yakuza’ ocupando el escenario, daba arranque la movida. Y lo hacía, además, con uno de mis temas favoritos de cuantos he podido escuchar del disco, Kappa Shake, que como bien sugiere su nombre, ya nos hizo agitarnos de lo lindo. Frank Suz se situaba en el centro de todo, con espacio suficiente para desatar todo ese nervio escénico que le corre por las venas, siempre apasionado y eléctrico, como si el resto del mundo desapareciese a su alrededor, ofreciéndonos toda una lección magistral de saxofón que sería la constante en todo el show. En Hiroshima Boom, el guitarrista Teto Adán (otro ‘high class’), abría con algo más de sutileza, que terminaría por convertirse en otro aluvión de Rock’n’Roll guitarrero, con mucho surf en sus notas, y en un ritmo siempre impecablemente cuidado por Nando Insidious al bajo, y Tomás Ureña a las baquetas. Uzendayo!!! nos llevaba por senderos algo más agresivos.
Batería acelerada, bajos machacones (también los coros estuvieron a cargo de Nando), y lo mejor de todo, unos duelos tremendos entre Teto y Frank, coordinados al milímetro. De principio a fin de la actuación, pudimos apreciar la enorme química existente entre ambos músicos, fruto de haber compartido escenario ya en unas cuantas ocasiones. Una parte de improvisación de teclado (de esas que tanto me calientan la sangre), nos llevó hasta el siguiente tema, Surfing Fukushima, que si mal no recuerdo, fue el primer single que pudimos escuchar. Da gusto ver a Frank constantemente alternando entre su Hammond y su saxo, y dado su conocimiento musical y experiencia, es algo que surge de forma espontanea y con total naturalidad. La combinación de ambos aporta una sonoridad única y muy auténtica, pero también parte de la culpa es de Teto, que con sus poses, su tremenda elegancia y su manejo del pedal, lograba que aquello subiese aún más enteros. The Revenge of the Renegade Samurai fue una de las mayores sorpresas que me llevé en directo. Empalmada sin descanso, y con un ritmo implacable, el solazo que se marcó Teto, y el salvaje virtuosismo de Frank al teclado, animaron muchísimo al personal, algo a lo que también contribuyeron los continuos ademanes de Suz, echando cada vez más leña al fuego, y comportándose como un auténtico animal. Sin alejarse de sus teclas, aporreaba sin compasión para dar paso a otra de las más marchosas, Atomic Organ from Hell. Si escuchada en disco no te da un segundo de respiro, imaginaos en vivo. Viniéndose muy arriba, y dando protagonismo a su Hammond, Frank acabó de rodillas frente a él, inclinándolo, y mandando el soporte por los suelos. Pura adrenalina en acción, ni más, ni menos.
Bajaban un poco el ritmo para sumergirse en sonidos más rockanroleros y petados de surf hasta la médula con Yakuza Lovers, otro de los singles ya presentados en sociedad. Una vez más, teclados y saxo casi a partes iguales, y Teto desparramando clase a borbotones, uniéndose a Frank en sus movimientos o echándose unos bailes en solitario, pero siempre tocando como Dios. El inicio de Sumbala, con un solo de saxo, levantó ovaciones entre el público, para unirse a él unas bases que tanto Tomás como Nando, llevaron a rajatabla, controlando los cambios, las subidas y bajadas de maravilla. Decir que, a pesar de las limitadas condiciones del local, el bajo de este último sonó de lujo, justo en su punto, añadiendo un toque extra de consistencia a los temas. A su vez, estuvo siempre inmerso y muy motivado durante todo el concierto. Otra gran ovación de los allí presentes, algún problemilla rápidamente solventado, y vuelta al ruedo con Kamikaze Blind. Los cambios rítmicos tan bien llevados por Tomás, y ese ardiente saxo de Frank en todo su esplendor, pusieron a todo el mundo a bailar. La gran actitud de Teto, y el acompañamiento generalizado de palmas, subieron poco a poco la temperatura, que llegó a su punto álgido en esa parte improvisada de teclado (con fragmentos del legendario Santana), regalándonos una auténtica montaña rusa de intensidades y subidones.
Me dio la impresión de que el sonido fue mejor esta vez que la primera que les vi allí, pero como digo, si algo había mejorado todavía más, era la cohesión entre los músicos y la contundencia de los temas. Frank se dirigía a nosotros para promocionar su nuevo disco, que a pesar de que sale en unos días, ya podíamos conseguir allí mismo en exclusiva. No me cabe duda de que va a obtener el éxito que merece y que tanto se ha labrado. Pero el recital todavía daría más de sí, con temazos de la talla de Vampire Nights y SOS Rock and Roll, bordándolos con toneladas de feeling, alardes y coordinación entre los instrumentos, y una buena dosis de surf canalla que nos volvió a hacer mover el cuerpo, al ritmo al que Frank se retorcía y lanzaba tonos altísimos con su saxo. Iron Lotto, teóricamente, pondría punto y final al setlist… y joder… cómo me flipa ese puto tema. Es inspiración, es clasicismo, pero sobre todo, es marca de la casa Frank Suz, en un claro ejemplo de que se puede evolucionar musical y estilísticamente sin perder un ápice de huella personal. Si a ello le añadimos, además, un snippet del Whole Lotta Rosie de AC/DC, pues ya es sinónimo de desmelene total, con el virtuosismo y las partes improvisadas marca de la casa. Como gran sorpresa, para los bises nos reservaron el You Never Can Tell del eterno maestro Chuck Berry, en donde todos, pero especialmente Teto, se lució a lo grande a las seis cuerdas, con un rollazo acojonante.
Temas no demasiado largos, directos al cuello, muy enérgicos y pegadizos, en los que Rock’n’Roll y surf (entre otras muchas influencias musicales como el rock’n’blues o el jazz) se dan de la mano en perfecta armonía. Esto es lo que nos viene a ofrecer, en resumen, la nueva andadura de Frank Suz y sus Crazy 88’s, cuyo primer exponente discográfico se llamará “Callos de Wagyu”, y que para mayor deleite, ha sido producido nada menos que por Hendrik Röver (Los Deltonos, Hendrik Röver & Los Míticos GTs…). En tan solo unas semanas, estará en la calle, y yo que vosotr@s no le quitaría ojo… ni tampoco dejaría pasar la oportunidad de escucharlo en vivo.
_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_
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