martes, 26 de agosto de 2014

Más Leyendas que nunca (Leyendas del Rock 2014, Sábado 9 de Agosto del 2014, Villena, Alicante)

Leyendas del Rock 2014 encauzaba su recta final, aunque pensar esto no era la mejor postura para empezar el último día. Mejor tomarse el principio del día con relax, y aguantar en la tienda hasta que duela la espalda gracias, una vez más, al trozo de sombra que pillamos para acampar, que me ahorró el mal trago de tener que estar fuera a las 8 de la mañana para no quedarme asado como un jodido pollo. Otra evolución muy importante de este festival ha sido la de comenzar con las actuaciones poco antes de las 4 de la tarde. Hasta hace dos años, los escenarios ya estaban dando caña a las 11, y quieras o no, con los más de 30 grados que suelen caer en esta época a esas horas, es tarea imposible disfrutar plenamente de cualquier grupo. Nada más levantarnos, tiramos para Banyeres a buscar un poco de calma y revitalizarnos con una buena ducha para quitarnos esa parte de moreno que en realidad era roña acumulada. Volvimos como nuevos a Villena, y tras comprar unos víveres básicos para la supervivencia, volvimos a las tiendas a seguir descansando, agua fresquita, sillas de playa, sombra y un pequeño bocado. Pero el tiempo pasa muy rápido, y ya no solo cuando se está disfrutando de los conciertos, sino también con el culo bien cómodo y sentado. Así que no podíamos confiarnos, en breve tendríamos más guerra, tanta como nos dio la espectacular jornada del viernes. Quizá en este día no sonaban nombres tan rimbombantes como el anterior para el público en general, pero yo sinceramente no sabría con cual de los dos quedarme.

Mala hora, sin duda, la que le tocó al combo madrileño Easy Rider, una hora que no merecían, ni por estatus ni por calidad. Es la segunda vez que visitan el Leyendas, y si bien la primera vez les tocó bien entrada la tarde, esta vez tendrían que demostrar que son capaces de darlo todo incluso a primerísima hora de la tarde. En cualquier caso, tenía claro que no iba a perdérmelos, ya que para mí era una de las actuaciones más interesantes del sábado, una banda que es muy complicado ver en directo ya que actualmente y por desgracia nadie se fija en ellos, aunque espero que esta situación cambie con el lanzamiento de su próximo CD, el primero en 10 años nada menos. Pero en más de 15 de carrera, han sabido crearse una gran reputación, aunque nunca bien reconocida por promotores y nunca bien apreciada por gente que les ha dado la espalda. Han sabido tirar hacia adelante con dos cojones y espero que esta perseverancia a pesar de la adversidad dé sus frutos en un futuro próximo. De momento ahí estábamos, con un sol aterrador, llegando justo para No Room in Hell e ir abriendo boca tras perdernos el inicio del concierto. El sonido era bueno, pero no genial, algo que se puede entender en una actuación tan temprana. Los instrumentos no sonaban mal, pero les faltaba fuerza, una guitarra sonaba más que la otra y a Rafa Díaz, que siempre me ha encantado como batería, le faltaba contundencia de salida. Lo mismo le pasaba a la voz del gran Ron Finn. Todo fue mejorando con el paso del concierto, Animal y sobre todo Chasing Demons (un auténtico temazo) ya fueron mejor recibidas, con más potencia y también con más entusiasmo por parte del público. El ritmo del concierto me pareció genial, en el sentido de que con una buena alternancia de temas le dieron la cadencia justa para mantener a la peña viva, como ejemplo, Evilution seguida de la magnífica Lord of the Storm, perteneciente a su segundo disco. Aunque en directo me cuesta acostumbrarme a la voz de Ron en los temas que cantó Eugenio, hay que reconocer que el americano le supera en todos los sentidos. En rango, desde luego, en potencia, en técnica y por lo que he visto en videos, también en el aspecto escénico, porque Ron Finn es una máquina inagotable que al mismo tiempo que se lanza sus gritos, no para de moverse por todo el escenario y mostrar su mejor cara y su pasión por lo que hace. Como anécdota, en uno de los últimos temas, hizo la gracia de “ahorcar” al guitarra solista con el cable, lo que acabó desconectándolo sin querer del ampli. Le vi mucho más suelto y con mejor voz en la última parte del concierto, con Regeneration, que para mí fue uno de los mejores momentos, un puntazo clave, con la que se desgañitó en gritos al final. Presentando su próximo trabajo (que se titulará “From the Darkness”), tocaron Defiance, de momento el único adelanto de este, que cambia melodía por potencia. El gran estallido lo dieron con Stranger, una de las más esperadas por mí y por todo el mundo, donde incluso los más cortados echaron melenas al viento para disfrutar del emblemático tema y el gran solo de J. Villanueva.

Podría ser considerada la banda más lujuriosa de Heavy Metal español. Los segovianos, aunque no han estado en todas las ediciones del Leyendas, son sin duda uno de los mayores representantes y defensores del festival desde sus inicios. Reconozco que no es una de mis bandas favoritas, y me los he perdido más de una vez, aunque el resto he disfrutado mucho de sus conciertos por la movida que arman, por los discursos de Oscar, por su actitud y su autenticidad. A pesar de que el calor golpeaba con fuerza, nuestros ánimos estaban a tope, los míos especialmente debido al concierto que se habían marcado los Easy Rider, que me puso a tono, a lo que también hay que sumar unos cuantos litros de cerveza / calimocho y unos buenos vasos de pacharán. Nada mejor para disfrutar de la actuación de Lujuria. He de decir que este setlist me gustó mucho más que el del año anterior, cuando también les vi a primeras horas de la tarde. Clásicos y más clásicos. Con Mozart y Salieri inauguraron el setlist, a todo trapo, con una batería que sonaba imponente ya desde los primeros minutos. Mientras los músicos metían caña con la misma ilusión de siempre, Oscar recorría el escenario sin parar, subiéndose incluso a los pilares de hierro, mientras caían temas que apoyan su, podríamos decir, “filosofía sexual”, como Sin Parar de Pecar o Cinturón de Castidad. La batería seguía asumiendo el papel principal en detrimento del resto de instrumentos, que sonaron un poco bajos al principio. Con Vamos Muy Bien llegó la primera versión de la tarde (hubo alguna más) y si bien los ánimos ya estaban caldeados, y no hablo precisamente del calor, este tema de Obús que tanto incita a la fiesta y al desparrame fue perfecto para no frenar el ritmo, con toda la peña brincando y puños en alto, frente a un invitado muy especial, “El tío Luís”, quien fuera bajista original de Obús. Seguían los temas más cachondos de la banda de la mano de Estrella del Porno, cuando de repente, otro invitado, esta vez Javier Endara de Wild (que ha dejado la banda muy recientemente) salió a escena para apoyarles en ese pedazo de himno que es Joda a Quien Joda, pura y dura declaración de intenciones para aquellos que nunca vamos a cambiar nuestra forma de entender la vida con esta música. Como veis, el setlist fue corto pero intenso, ya llegando al final y con Oscar expresando su desprecio ante los genocidios sufridos por el pueblo palestino, sonó otra de las grandes, Corazón de Heavy Metal. Recalcar que sus discursos fueron especialmente directos y sinceros en esta escasa hora que tenían. Sorpresa para el final, con un medley que incluyó fragmentos de tres de los temas más emblemáticos del Rock nacional Duro y Potente (Banzai), Traidor (Muro) y El Heavy no es Violencia, del tristemente fallecido Pedro Bruque.

El plan seguía con lo establecido. Para poder disfrutar a muerte de la actuación de H.E.A.T., cogimos sitio en las primeras filas del escenario Azucena, sacrificando así la actuación de Eluveitie, una banda que en principio me hacía bastante ilusión ver, pero en ocasiones como esta no se puede tener todo. Aun así, vimos el concierto desde un lateral, aunque en estas condiciones es mejor no hacer una valoración demasiado meticulosa. Solamente decir que, al contrario de lo que sucedió hace dos ediciones cuando vinieron al Leyendas por primera vez, su sonido fue horroroso, fácilmente el peor de todo el festival. El micrófono principal, pese a nuestra mala situación, era evidente que falló durante los primeros temas, dejando a la gente un poco descolocada, pese a los esfuerzos de la banda por conquistar desde un primer momento. El espectáculo que ofrecen es innegable, con tantos músicos juntos, sus particulares instrumentos, su personal sonido (aunque el equipo u otros motivos les traicionasen) y la capacidad de atracción que tienen sus temas… Según recuerdo, basaron todo su setlist en temas de los últimos discos, especialmente en “Helvetios”, con un sonido que fue mejorando poco a poco pero quedó a medias. Incluso algunos ratos, el doble bombo de la batería se comía todo lo demás. Si hubo gente que salió decepcionada del concierto, les recomiendo que les den otra oportunidad, porque en las dos veces que les he visto te logran enganchar aun sin conocer en exceso su discografía. Cuando tocaron Inis Mona, por ejemplo, fue un momento casi hipnótico, en el que uno se deja llevar por esas melodías tan expresivas y profundas. Preferiría más temas de estos en su setlist, que parecen haber olvidado, en vez de otros más tralleros pero, en mi opinión, menos elocuentes.

Y por fin llegó el que posiblemente era el momento más esperado para mí de todo el festival. En unos minutos, fiesta, desfase, sensualidad, estilo ochentero y el hard rock más macarra se darían la mano de parte de H.E.A.T. Los suecos no han hecho más que crecer y crecer, y este año les hemos visto pasar tres veces por nuestra geografía, incluyendo el concierto en que talonearon a nada menos que Scorpions. En una de ellas, la del Rock Fest Bcn, fue la primera vez que les vi en directo, ya cautivado por sus increíbles temas, pero comprobando allí su énfasis y fuerza en directo. Es por ello que en esta ocasión la ilusión era incluso mayor, y deseaba con todas mis fuerzas que todo saliera perfecto, dada la cantidad de problemas de sonido que tuvieron otras bandas. Uno a uno fueron desfilando los músicos hasta sus respectivos instrumentos, ya no había marcha atrás con la intro The Heat is On que suelen utilizar. Tras las primeras notas de Point of No Return apareció la auténtica estrella de la banda, un Erik Grönwall crecido y desmedido en cuanto a talento y comportamiento sobre las tablas, rebosante de energía, el vocalista perfecto para una banda de estas características, gracias a quien han subido otro escalón en su status y ya parecen imparables. La alegría y emoción en las primeras filas estaban desatadas mientras los músicos descargaban y montaban su particular fiesta frente a nosotros. A Shot at Redemption o Better Off Alone, temas sencillos, melódicos y muy rítmicos, que se adueñan de tus extremidades y te impiden dejar de mover la cabeza al ritmo de la batería son solo un ejemplo de que H.E.A.T. han dado con la fórmula perfecta entre fuerza y armonía hasta tal punto que pienso que ninguna banda de Hard Rock europea es, hoy por hoy, capaz de hacerles sombra. Conforme nos fuimos apretando entre la gente que llegaba a última hora, me alegró comprobar que mucha gente conocía las letras de la banda, aunque solo fuesen estribillos facilotes como It’s All About Tonight o la conmovedora Tearing Down the Walls, en la que Erik se asomaba continuamente al público para ofrecer toda su simpatía (y mojar algunas bragas que otras jajaja), pero no fue el único que destacó en la parte comunicativa. Contrastando con la timidez de Jimmy Jay al bajo (uno de los principales pilares de la banda), el batería Crash se desmelenaba tocando pero también a la hora de crear buen rollo con sus chascarrillos.

Para que una banda transmita ese optimismo es preciso que lo tengan entre ellos primero, y aquí no cabe duda de que vemos a una banda totalmente empastada, una formación sólida que saben muy bien lo que quieren. A partir de aquí la mayoría de temas fueron singles y éxitos de la banda. Dicho así, parece mentira que hablemos de una banda tan joven y con una calidad tan por las nubes, pero enamoran, y lo consiguen casi a primera escucha. Mannequin Show te absorbe con su flipante melodía y Late Night Lady te absorbe con la chulería de su estribillo, te llevan a un estado mental donde nada importa salvo la música y el disfrute. El setlist contó mayormente con temas de sus dos últimos discos, pero no habría estado mal que incluyeran algo más de, por lo menos, el fantástico “Freedom Rock”, con aires más AOR. Eso sí, con Beg Beg Beg dieron en el puto clavo, un bombardeo de buenas vibraciones que describe perfectamente el espíritu de la banda, uno de los temas más facilones pero adictiva hasta el infinito. Fue poco antes cuando, debido a la euforia, el vocalista se arreó un mamporrazo que le hizo sangrar un buen rato, pero ni por esas bajó el frenético ritmo del concierto, no hubo parones ni siquiera una mención a ello, solo energía en estado puro. Downtown eso uno de los temas que cuesta “cazar”, por apuntar más que el resto al AOR, al contrario que el resto, pero una vez se mete bajo tu piel ya no hay quien lo saque de ahí. Pura adrenalina a chorros ya llegando por desgracia a la recta final con Emergency. Vaya JODIDO temazo, que feeling, que melodía, de lo mejor del bolo, y lo que nos hizo disfrutar Erik con esa pasión que desprende. Incluso se permitió el lujo de irse de paseo al otro escenario para saludar al resto de la peña. Bajó varias veces al foso, lo recorrió entero, dio la mano a los fans… impresionante. Tanto coros como teclados sonaron a la perfección durante todo el show, un acompañamiento genial que aporta todavía más cuerpo a los temas, ya de por sí maravillosos. Y que decir de los solos / riffs de Eric Rivers!! Siempre dando la cara en primera fila, acompañándolos con una sonrisa y una actitud que tira para atrás. En Breaking The Silence su voz seguía sonando con tanta fuerza como al principio, y es que parece que este hombre no se cansa ni pierde las ganas de hacer disfrutar nunca jamás. Tristemente llegó el final, pero Living on the Run nos alivió esa pena, cuando todo el mundo se desgañitó cantando y haciendo coros en una de sus composiciones más adictivas y deliciosamente comerciales. Espero que quedaran satisfechos con el concierto y sean conscientes de la creciente base de fans que tienen aquí y no tarden mucho en volver, porque sin duda acabó siendo, como ya pensaba desde un principio, el mejor y más intenso concierto de todos los vividos en Leyendas 2014.

Y menos mal que seguidamente tocaba un descansito, porque con las chorreras de sudor que me bajaban por la frente tras esta bestialidad de concierto creía que serían mis últimos pasos. Pero como siempre, no hay dolor. Si hay que caer, caeré de rodillas, pero nunca dejaré de dar el máximo de mí mismo en los festivales a cualquier precio. Otra cosa es que Heaven Shall Burn no me digan absolutamente nada, por lo que antes del concierto de los templarios del Heavy Metal (Hammerfall, por supuesto) me diera un merecido descanso con la hora y cuarto que faltaba para su aparición, tiempo que pasó extremadamente rápido entre colegas, comentando conciertos y anécdotas (y chistes malos jajaja). Tan rápido, que no me percaté de que los suecos estaban ya comenzando. Aunque esta vez no encontré acompañante, no me importó acudir solo al encuentro con una banda que en su día fue una de mis pasiones.

Y digo en su día porque ya no consiguen llegarme como antes. Con el “Crimson Thunder”, para mí, alcanzaron la cumbre en su discografía, que junto a los anteriores estaba llena de temazos, no especialmente originales, pero sí con gancho y fuerza. A partir de aquí, todo fue a menos, hasta llegar al “Infected” que apenas me llegó a transmitir al apartarse de sus raíces. Y es que hay bandas que, aunque lleguen a repetir temas y motivos, nunca deberían cambiarlos. Pero para inmensa alegría de los fans de su vieja escuela, como yo, y aunque siempre haya hueco para temas clásicos en sus setlist, esta vez pasarían gran parte de la hora y poco de la que disponían recordando ese gran disco que fue “Glory to the Brave” con motivo de su 15 aniversario, un álbum que sentó las bases y la filosofía sagrada de su carrera. Y aunque nunca lo han gritado a los cuatro vientos como otras bandas, han apostado desde sus inicios por el True Metal de escuela clásica, en sus letras y en sus composiciones. Solamente eso merece mi respeto. Pero había que ver como se lo ganaban en directo. La última vez que les vi, hace dos años en Wacken, tuvieron mi completa atención, pero no mi total admiración, ya que lo que vi fue un concierto con buenos temas, gran sonido, pero algo de desgana y falta de empuje para llevarlos a cabo. Con bastante retraso, de dos o tres temas, llegué y me mezclé con el público que abarrotaba el suelo del escenario Azucena. Tampoco era mi intención llegar a las primeras filas, pero me adentré todo lo posible, y al mismo tiempo me di cuenta de cómo ha crecido el Leyendas. Los últimos guitarrazos de Blood Bound sonaban y encontré gran participación, con puños levantados y mucho jolgorio. Pronto pude comprobar que estos si que eran mis queridos Hammerfall de verdad, los guerrilleros, los de directos explosivos y épicos, especialmente en temazos como The Dragon Lies Bleeding o Steel Meets Steel, con el doble bombo restallando y los coros llenando el escenario de grandes batallas y dragones. Me importa una mierda que me digan que eso está muy visto, porque con cuernos en alto y headbanging a piñón hasta que me duela el cuello yo sigo siendo feliz. Alternando con temas como Last Man Standing, que es de las que te llega fácil pero no deja mucho, es decir, temas nuevos a los que les falta algo de chispa, pero como digo centrándose bastante en su primera (y probablemente mejor) obra. Creo que la banda sigue acusando la falta de dos músicos fundamentales como Stefan Elmgren y Magnus Rosén, que sí estaban en la primera formación que vi en directo, hace como 15 años, y a parte de una gran imagen en directo, aportaban mucho más compositivamente hablando. Sin embargo no digo que Pontus Norgren y Fredrik Larsson hagan mal papel, especialmente este último, que volvió a la banda pero no por primera vez. Entre ellos destacaba Joacim Cans, mejor o peor frontman y cantante dependiendo de la noche, pero que ha sido santo y seña de la banda desde sus inicios. No es un grandísimo vocalista, pero nunca deja de animar y su trato con el público es excelente. Añadir además que aquella noche en Villena parecía particularmente ilusionado con la gira tan especial. La potente Renegade, nuevamente con esos geniales coros, la emblemática y coreada Hammerfall (que nunca NUNCA debe faltar) y sobre todo Glory to the Brave, marcaron momentazos, cuando todo el mundo alzó las manos para cantar la mejor balada jamás compuesta por la banda. El nuevo tema presentado, Bushido, no estuvo mal del todo, con un riff bastante resultón, pero espero que el disco siga otra línea. Aunque ya no lleven corazas en sus directos, seguían preparados para la guerra y su arma final fue la GRANDIOSA Hearts on Fire, que me puso la presión arterial a 100, solo incluido, apoyados en todo momento por un receptivo y emocionado público.

Tenía claro a donde encontraría al resto de mis colegas de Banyeres, que prefieren de sonidos más extremos, con los que eché unas cuantas birras y risas mientras Rotting Christ descargaban su tormentoso directo, del cual tuve que perderme más de la mitad debido a la coincidencia con Hammerfall. Sin embargo lo poco que pude ver es una buena muestra de su furia cuando se suben a un escenario. Los griegos no dejan de sorprender y ganar nuevos adeptos disco tras disco, y es que es imposible que te dejen indiferente. Black Metal siempre, sí, pero con muchísimos matices que hacen que su sonido sea inconfundible. Hablando de sonido desde otra perspectiva, quizá no ayudó el hecho de que tocaran en el escenario Mark Reale, con un sonido un tanto apelotonado y unas luces demasiado ausentes que hacían complicado seguir su actuación. Quizá algo más de colorido les hubiese ido bien, pero por el contrario la atmósfera que crearon fue muy adecuada para cortes como Grandis Spiritus Diavolos o Noctis Era y (In Domine Sathana, ¿puede ser?), algunos de los temas que pude distinguir, directos y asesinos, con mucha mala leche y gritos ensordecedores. Les tengo un gran respeto porque, siendo una de las formaciones más antiguas del género, siguen innovando en cada uno de sus discos, pero lo más importante de todo, sin perder su esencia ni sus ideales.

No hace falta decir a estas alturas que Beethoven R, aun con todas las idas, venidas y movidas internas de la banda, fue y sigue siendo una de mis debilidades si hablamos de hard rock en español. A pesar de las continuas deserciones que ha soportado esta banda, han sabido siempre respetarse a si mismos y seguir luchando contra tempestades y lograr sortear las dificultades, aun siendo una banda que todavía muchos ignoran injustamente. Lo cierto es que a mí siempre han sabido llenarme, tanto en disco y en directo. Sé que muchos van a cuestionar el hecho de que analice su concierto en un momento en que Volbeat tocaban en uno de los escenarios principales. Se siente, pero a mí me vino de perlas. Porque aunque a día de hoy, con toda la fama que han alcanzado, siguen sin gustarme, y lo digo abiertamente, no me llegan, no me transmiten, incluso les he visto algún trozo en directo y siguen sin decirme nada. Y sobre todo me vino de puta madre porque coincidió con la hora de Beethoven R, con lo que la decisión estaba tomada ya de antemano. Un concierto bastante especial para mí, que me permitiría enfrentarme a la banda por primera vez desde la fuga de su más longevo vocalista, Iván Urbistondo, por quien siempre he sentido mucha simpatía, y la entrada de Alberto García hace ya cuatro años. Afrontaba el evento con cierta desconfianza, ya que dicho cambio fue algo que no me gustó demasiado. Sin embargo, lo puedo decir ya de primeras, para mí fue como una especie de reconciliación con el grupo, aun interpretando un setlist en el que faltaron muchos, muchísimos clásicos, dando protagonismo a temas que no han tenido demasiado peso en sus discos. Pero prefiero no centrarme en las omisiones de Prepárate, Un Poco Más, Hay Algo Más, Viejo Corazón de Acero, Lejos de ti, No Somos Nada… Sin embargo, entre mucha menos gente que antes, Ja Ja fue una carta de presentación magnífica, como una muestra del espíritu cachondo y desenfadado del grupo. Y la primera sorpresa de la noche, que disfrute con verdaderas ansias, fue Quien ira a por ti soy yo, que hacía mucho tiempo que no veía. No pude cantar casi de la afonía, pero fue como una conexión inmediata con el grupo, con su buen rollo y guasa. No están ni Iván, ni Pepe Mari, ni Javier, pero eso no quiere decir que hayan perdido su feeling. Moreno me parece, además de un buen bajista que da el callo, un punto clave en la formación actual. Pero lógicamente mi atención se centraba principalmente en Alberto. Y os puedo asegurar que no solo cumple su papel, lo borda. A nivel vocal está incluso por encima de Iván, que ya empezaba a ranquear en los tonos altos. Y como frontman, es simpático, hablador y mantiene esa chulería imprescindible en Beethoven R, aparte de cómo digo un nivel excepcional al cantar, olvidaos de videos mal grabados en Youtube, en vivo y en directo es cuando mejor se aprecia su rango y calidad. Tras la verdulera (de verde) Quiero, el single de su último disco de estudio, hubo tiempo para tocar un nuevo tema, llamado La Tentación no Vive Arriba, adaptada ya perfectamente a las posibilidades de Alberto, con cierto saborcillo AOR, letra calentorra y un riff con pegada. Esta claro que no hubo demasiado tiempo, pero alguno de los temas que dejaron fuera creo que son básicos e imprescindibles, en lugar de, por ejemplo, tocar un bonus track como Da Igual, que me encanta con ese rollo tan americano, ojo, pero hubiese disfrutado más con Tan Duras, Tan Dulces, por ejemplo. Nos metimos ya en tesituras más Heavys pero también divertidas con El Legado de Judas y la aparición menos esperada fue Sangriento y Mortal, ¡¡la primera vez que la veía en directo!! con un trabajo excepcional de Alberto a las voces. Vacilón y sonriente, Moreno empezó a tocar los primeros punteos de Que no Que no, también habitual de su primer disco, que desembocó, tras la despedida, con El Guardián de tu Piel (¿alguien esperaba otra cosa para el final? Jeje) siempre emotiva, siempre tan fogosa y al mismo tiempo sensible, sin duda la más cantada del concierto.

Juntar tantos estilos diferentes e ir dando bandazos entre uno y otro a veces es lo que tiene, y tras el concierto de Beethoven R quizá me encontraba algo descolocado para ver otro que nada tenía que ver. Sin moverme del escenario Mark Reale, esperé con ganas la actuación de Delain pero como digo, un poco fuera de lugar (cosas mías). Pero lo que más me enfrió, sin duda, fueron los 20 minutos que retrasaron su salida, por motivos que desconozco. Me gustaría también haber visto el último disco de Warcry en directo, pero la coincidencia entre los dos me creó un dilema y finalmente me decidí por los holandeses, una banda que también ha tenido un ascenso fulgurante en los relativamente pocos años que llevan de carrera, formados a principios de siglo por el teclista de Within Temptation Martijn Westerholt. En Go Away, el tema con el que abrieron fuego, el sonido no era demasiado bueno, las partes sinfónicas no se escuchaban demasiado, los instrumentos formaban un poco de mogollón y la dulce voz de Charlotte estaba muy baja, pero aun así, al encontrarme por cuarta vez ante ellos, volví a sentir todo su feeling y supe que había tomado la elección correcta, mientras Get the Devil Out of Me alegraba mis oídos con un sonido ya un poco mejorado. Army of Dolls fue la única canción en sonar de su último trabajo “The Human Contradiction”, al que todavía tengo que darle unas cuantas escuchas, pero sé que no va a decepcionarme. Unido a la magia que la vocalista despliega en directo, con esa sutileza y esa sonrisa casi perenne, su bajista Otto también ocupa un lugar preferente en el aspecto visual, siempre en movimiento con esa melenaza,  encargándose de parte de las voces guturales que endurecen el sonido de la banda y su instrumento siempre suena en primera línea. Vi el concierto en las primeras filas y la verdad es que la peña estaba bastante entregada, muchos de ellos cantando gran parte de los temas, especialmente en el momento más intenso, que coincidió con la llegada de The Gathering, una de mis favoritas, sorprendentemente temprana. Al mismo tiempo que eché en falta muchos temas del “April Rain” (que sigue siendo mi favorito) daban preferencia al “We are the Others” con Electricity o una sorpresita como Sleepwalkers Dream de su primer disco, cuyas melodías vocales llegaron a ponerme los pelos de punta, con un maravilloso trabajo por parte de Charlotte a la que, por cierto, le vi utilizar más registros líricos de lo habitual, o quizá fue mi imaginación. Y es que precisamente esas melodías únicas y cautivadoras siempre han sido uno de los puntos fuertes de la banda. Un buen ejemplo (otro más) fue Virtue and Vice, con gran contundencia a la batería (buena pegada tiene Ruben Israël, recentísimo batería de la banda), de la que no se han desprendido nunca en sus directos, y causó una buena ovación. Y si bien Not Enough, a pesar de su potente ritmo, bajó un poco la intensidad del concierto (también el cansancio hacía mella), We are the Others supuso un auténtico subidón, habiéndose convertido casi en el tema bandera de Delain. Una vez más, Charlotte estuvo deslumbrante, y no solo por esa mirada y movimientos tan encantadores, sino porque podemos ver como su voz gana cada vez más en cada uno de los temas en directo.

Todavía me dio tiempo a ver Hoy Gano Yo de Warcry, con un público que se veía tan devoto como siempre ante la única banda que ha estado en todas y cada una de las ediciones del Leyendas, y con unas espectaculares llamaradas de fuego. Para poner la guinda, lanzaron un montón de serpentinas al final. Según me comentaron, fue el concierto ideal para poder disfrutar de los últimos temas de la banda, ya que tocaron gran parte del “Inmortal”, un disco que con el tiempo me ha gustado bastante más que los dos anteriores, que perdían fuelle por los cuatro costados. En la 1:00 de la madrugada que nos encontrábamos, ya tocaba echarle algo de gasolina al motor, después de cerca de 12 horas sin comer nada y con el cansancio pegando fuerte. Lástima que quienes tocaban a continuación fueran Unisonic y viésemos parte del concierto desde tan lejos. Porque eso de ver a Michael Kiske y a Kai Hansen juntos codo con codo en el mismo escenario es algo que no sucede todos los días. Otra vez una hamburguesa con patatas, que a pesar de no ser nada del otro mundo me supo a gloria, nos mantuvo en pie, y poco a poco nos fuimos acercando al concierto de los germanos. La vuelta real de Kiske a los escenarios, salvando sus apariciones en Avantasia, creó muchísima expectación en el Leyendas, y no fueron pocos los que se acercaron “Light of Dawn”, del que sinceramente espero algo más que del primero. No es que “Unisonic” sea mal disco ni mucho menos, pero tratándose de una súper banda como esta debería salir algo más rompedor. Mucha gente, al igual que yo, esperaba con ansia algún cover de Helloween por motivos más que obvios, y estas llegaron al final, junto con We Rise, que es uno de mis temas favoritos de Unisonic, ya con un sonido notablemente mejorado pero al que seguía faltando mucha garra. Le pese a quien le pese (y aunque no deje de ser mi opinión) creo que a Kiske le falta mucho, pero mucho, para ser un gran frontman como lo es, sin ir más lejos, Kai Hansen (al que pude ver ejerciendo de ello en el Rock Fest Bcn hace bien poco). Vocalmente es increíble, y solo por eso merece la pena asistir a su concierto. Se le puede acusar de no haber “quemado” su voz con el tiempo como le ha pasado a muchos vocalistas, por el hecho de que sus apariciones en directo en 20 años han sido escasísimas, pero dejando a un lado esto, sigue siendo impresionante verle en directo, como canta, el chorro de voz que tiene, como modula su voz y llega a unos agudos casi sobrehumanos sin que le falte el aire ni despeinarse (vale, suena a chiste malo esto último jejeje) o como defiende los temas de su banda por excelencia (Helloween) como los últimos I Want Out (el punto álgido del concierto en cuanto a locura general de la gente) o poco antes March Of Time, más complicada aun si cabe. Fueron unos minutos de gran placer sensorial escuchar temas de toda la vida tan magníficamente ejecutados. Pero a lo que me refería antes es a la poca comunicación y empatía que tiene Kiske con un público que lo venera casi como a un dios, y que contrasta con la permanente sonrisa y buen karma que siempre muestra su gran amigo Kai Hansen. Va de aquí para allá con toda la calma del mundo, apenas se dirige a la peña y cuando lo hace parece un poco desganado y ausente. Quiero achacarlo a la falta de costumbre sobre el escenario y espero que mejore mucho en este aspecto. En resumen, un concierto muy esperado que quedó bastante deslucido por el terrible sonido inicial, y por la parsimonia de Kiske, con una gran actuación del resto de súper-músicos durante el trozo que pude ver de cerca.

Después del inmenso conciertazo que dieron Banzai en Leyendas 2012, allá en Beniel, sería una insensatez por mi parte perdérmelos en esta edición pese a que mi cuello casi ya no se podía mantener recto, al igual que mis piernas. Haciendo un gran esfuerzo, nos acercamos al escenario Azucena poco antes del comienzo, un poco más delante de lo que estábamos en Unisonic. Y es que, si bien su primer disco me parece tirando a normalito, el “Duro y Potente” es para mí un trabajo de primera línea si de rock nacional hablamos. Con un estilo más heavy y un regustillo más internacional, está plagado de temazos inolvidables, y sobre todo cuenta con una formación de auténtico lujo en sus créditos. Justo la misma que presentan en directo con la vuelta de esta gran banda. Intentaré olvidar el tremendo cansancio que me aplastaba y plasmaré aquí los grandes momentos, de los que sin duda disfruté una barbaridad, desde la salida al escenario con la frenética Crimen sin Castigo, que casi enlazaron con Traición, mientras ya Manzano daba al público lo que quería, su presencia, su gran voz, su clase y elegancia sobre el escenario… porque a pesar de que Banzai vuelven tras muchísimos años de separación, su voz no ha perdido ni un ápice de fuerza, y físicamente continúa siendo un portento, con un empuje natural que demostró en No Pierdas el Tren, teniendo un control absoluto sobre su voz y moviéndose por el escenario como pez en el agua, y es que tiene un don natural para encandilarte, mirarte a los ojos y decirte, ¡¡aquí estoy!! Y todo eso dentro de una humildad ejemplar. Funciona Legal inauguró la parte del setlist correspondiente al “Banzai”, del que además creo que hicieron una inmejorable selección, incluyendo una de mis favoritas, Coche Rápido en la Noche, ¡¡a toda hostia!! o Rock Duro. En realidad, de ambos discos sonó lo más florido, temas ejecutados con una habilidad y clase indiscutibles, tanto por los miembros clásicos como por los nuevos, Freddy Fresquet y Nico Martínez (guitarra rítmica y bajista respectivamente). Porque no puedo dejar de dedicar unas líneas especiales para David Biosca, duro y potente tras la batería (jejeje) pero más concretamente a Salva Domínguez, un astro entre astros, una figura imprescindible dentro del rock nacional de vieja escuela, que habiendo militado en muchas bandas estatales, creo que ha vuelto a su más querido hogar para quedarse. Otro al que le sobra la clase y la pasión desbordante sobre el escenario, como demostró en todos y cada uno de los temas, pero también en el increíble solo que se marcó tras Grita. Pero este año tocaron un tema del que me quedé con muchísimas ganas en Beniel, Noche Negra, con el que ya no contaba, y fue la mayor sorpresa del concierto. Me dejé la poca voz que me quedaba con él en un verdadero subidón de adrenalina. Porque si hay algo que me encanta de Banzai, son sus riffs y el colorido que le dan a los temas. Espectacular una vez más Manzano, sentimiento y constancia absoluta sobre las tablas. Desgraciadamente y por mucho que me pesara, llegados a este punto tuve que volver a las tiendas por motivos ajenos a mi voluntad, todavía con el final de Noche Negra (repito, ¡¡me encanta este puto tema!!) y el brutal riff de Luces comenzando a sonar al poco rato. Supongo que Duro y Potente y Banzai no se harían mucho de rogar, pues la hora y diez minutos que tenían para tocar iba llegando a su fin. Aunque no tan salvaje como la última vez, de nuevo Salvador Domínguez volvió a convertirse en una de las estrellas indiscutibles de la noche, supurando grandeza por todos sus poros, pero para mí fue sin duda el concierto de Manzano. Esa actitud, resistencia y aplomo solo pueden tenerla los más grandes.

Tal vez si Leo Jiménez hubiese tocado un poco antes me habría animado a verle. El año pasado he de decir que me gustó bastante su actuación y por lo visto esta vez venía con un setlist lleno de versiones de bandas míticas que escuchamos desde la zona de acampada, como Future World, Neon Knights o Fear of the Dark, y clásicos de cosecha propia que repartiría a lo largo de los 90 minutazos de los que disponía. Pero ya sabíamos que ir a las tiendas supondría el fin del Leyendas, un final casi insuperable con unos Banzai auténticos (no el ridículo engendro ese que intentó montar el Chino hace años) y resplandecientes, pero como siempre, triste cuando sabes que solo te quedan unas horas de estar allí.

Haciendo un balance general, como siempre me gusta hacer, se extrae principalmente que el Leyendas crece a pasos agigantados, y este año se ha consolidado definitivamente como uno de los grandes festivales nacionales, no solo a nivel de perseverancia y voluntad de supervivencia, como siempre fue, también gracias a un cartel con el que ha entrado en el olimpo. Destacar también la calidad del recinto de festivales, que los “leyenderos” podemos disfrutar con césped, sombras y variedad de puestos de merchandising y comida (en menor grado), con duchas, agua gratis y espacio de sobra para continuar creciendo. Cosas mejorables hay muchas, por supuesto. Sonido, aseos portátiles, variedad de música en la carpa, y sobre todo, el tema camping, de nuevo un bancal de patatas lleno de tierra, piedras y yerbajos. Lo de la sombra, una gran iniciativa, pero fallaron al abrir la zona cuando les dio la real gana en vez de ceñirse al horario establecido. Sin embargo, las sensaciones, que para mí es lo que cuenta al final, han sido muy positivas, casi inmejorables, llenas de momentazos, de conciertos vibrantes (lo MÁS importante por encima de todo, desde luego) y del placer de tener este increíble festival a 20 minutos de casa. Nada más, solamente espero no tardar demasiado en volver por estas páginas, porque las perspectivas de momento no son demasiado buenas.

¡¡¡Larga vida al Leyendas del Rock en Villena!!!

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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