lunes, 5 de octubre de 2026

Way Back Home (Jolly Joker, viernes 02-10-2026, Loco Club, Valencia)


Nos metemos ya de lleno en el cuarto trimestre de este 2026, que se me ha pasado en un suspiro a pesar de que ha habido en él infinidad de música, noches y conciertos que me han dejado una huella imborrable. Y precisamente con esta crónica vengo a relataros algo que ha reunido todo eso, y que para mayor alegría, ha tenido un significado muy especial a nivel personal. No solo da la casualidad (si es que esta palabra se puede emplear refiriéndonos a ellos) de que Jolly Joker dieron una de sus mejores actuaciones entre las más de 30 que les he visto, sino que paralelamente, pude por primera vez vivir en persona la ‘experiencia’ completa de lo que viene a ser una noche de curro para ellos, incluyendo montaje y prueba de sonido, y esa era una grandísima ilusión que llevaba mucho tiempo deseando hacer realidad. Pero al margen de la gran emoción que esto me supuso, debo recalcar que lo que vivimos el pasado viernes ante el escenario del Loco Club en Valencia, fue una auténtica barbaridad de quitarse el sombrero. Jolly Joker, no cabe duda, se encuentras en su mejor momento de directo… aunque me temo que esta afirmación solo tendrá validez hasta que den su próximo concierto, en donde volverán a superarse a sí mismos. Es lo que sucede cuando una banda solo sabe ir a más. Para añadir alicientes extras al conjunto, no solo jugaban en casa, no solo era su primer concierto en Valencia desde que en febrero del 2025 diesen la fiesta inaugural en honor a su último discazo, sino que además, venían presentando este último en su nueva y flamante edición en vinilo, que es una jodida maravilla. Y ya que estamos, ¡también nuevo modelo de camiseta!

Mi amigo Nando y yo nos plantamos a primera tarde en Valencia (más concretamente, en Rocafort), con calma y tiempo por delante para lo que sería la primera mitad del gran acontecimiento. Tras echar una mano en gestiones logísticas, no tardamos demasiado en llegar y aparcar justo enfrente del Loco Club, una sala a la que ya echaba de menos acudir después de tanto tiempo. Allí mismo, tuve el enorme privilegio de ver in situ a la banda probando sonido, y poco después, fuimos a tomar unos tentempiés en un bar cercano junto a peña tan de puta madre como Judith y Paula, saludando a esos encantadores alemanes que son Bill y Angelica, y uniéndose al grupo Sergio ‘Bixo’, a quien me alegré muchísimo de ver.

En la calle se respiraba ambientazo y muchas ganas de juerga, y por supuesto, también en el interior de la sala, ya acercándose el inicio. Aunque no presentaba un lleno absoluto, pronto se iría concurriendo más, y toda la peña terminaría por acercarse hasta las primeras filas, donde ya nos llegaban fuertes las vibraciones de la introducción y sus Hammonds.

Las primeras notas de Yannick para abrir Sky is so High fueron como la mecha de un cartucho de dinamita: en cuanto arrancaron… la explosión fue inmediata. Entre melenazos al viento, gafas de sol, terciopelo y pies sobre monitores, la banda se iba desplegando sobre el escenario con una presencia y una actitud que, por muchas veces que les haya visto ya, me sigue pareciendo abrumadora. Acompañando con su aro, y sin dejar de gesticular, Lane Lazy tomaba el control de esos tempranos ‘¡eh eh!’ de la peña, que solo eran un pequeño adelanto del puto fiestón que se avecinaba. La siguiente Shotgun lo corroboró a lo grande. Con Lazy demostrando con hechos estar en una de esas noches de plenitud vocal, Yannick hacía su primera salida (de muchas), hasta la pequeña plataforma al frente del escenario, al que se unió el bajista segundos después en toda una declaración de intenciones… y máxima chulería. Y claro, estas acciones todavía agitaron más al personal. Temas como The Chance nos hacían deslomarnos a saco gracias a la casi perfecta y potentísima ecualización de la que disfrutamos esa noche, en donde las guitarras fueron unas de las grandes beneficiadas, sin desmerecer el currazo que se metía Aaron al hacer atronar su batería.

Primeras palabras de Lane Lazy frente a un público ya agolpado en primera línea de fuego, y bastante alborotado, que dieron paso a uno de los tramos más brutales del concierto. Porque la frenética World Collapse, que precisamente abre su “Jolly Joker”, no se puede tildar de otro modo. Continuando con sus imparables cabeceos, y con un semblante que reflejaba la emoción del momento, Andi se paseaba y se asomaba hasta nosotros con su aplomo y simpatía habituales, en plena subida de tensión. D.A.M.A.G.E (para la que Lazy recuperaba su atuendo completo, manteniendo a lomos su guitarra) fue otra de las tochas, que nos pusieron a parir con la formación de un auténtico huracán encima del escenario: el vocalista no daba tregua alguna, Yannick salía como un relámpago a reventarlo todo en primera línea, y Andi culminaba el tema dando puñetazos a su instrumento en alto. Aquí no vale solo pedir ánimos, se predica con el ejemplo, y lo mejor de todo es que gracias a la inagotable energía que desliga la banda en cada momento, lo consiguen a la primera. Como digo, uno de los principales motivos de esta gran celebración era la salida del “Jolly Joker” en vinilo, y así nos lo recordaba el frontman, pidiendo ya de paso un aplauso para la ‘pelirroja de sus sueños’, Judith, que se encargaba del puesto de merchan.

Conectaban sin extenderse demasiado con Enough, también del citado disco, luciendo muy gordas esas guitarras, y con el bajo de Andi otra vez en alto. Los saltos y movimientos de la banda eran una tónica constante, y estaba claro que pretendían dejarnos fritos cuando Aaron abría a mamporrazos la provocadora Fuck it All. La cosa volvió a ponerse al rojo vivo, con decenas de ‘middle fingers’ en el aire, y una peña súper encabronada con headbanging y empujones que Lazy espoleaba con sus alaridos. Yannick contemplaba el desmadre general completamente despatarrado, y se lucía en el solo con una interpretación de 10. Con las manos y palmas en alto recibíamos Perfect Life. Ritmo rocanrolero, pero pegada muy furiosa de manos de un Aaron que parecía mantener aún el reprís de la anterior. Tirando de una inmejorable combinación de actitud desbocada y poses de lo más retorcido, Yannick se salía de madre, dominando pedalera, feedback, e intensidades, con la pasión siempre candente, y esa espontaneidad, recursos e imagen que, para mí, le convierten sin duda en uno de los mejores guitarristas de nuestra escena. A lo que otros apenas llegan, a él le sobra a raudales, y esos contorneos, caídas de rodillas y CLASE superior, continuaron ahí durante My Little Cadillac.

Desde luego, a la vista está de que en poco tiempo este tema se ha convertido en toda una estrella del setlist, poniéndonos a todos a bailar al ritmo con el que Aaron hacía trotar su batería, o los detalles en el borde de la caja. Y en ese final en el que Andi se encaraba al público delante del escenario, recibieron una de las mayores ovaciones de la noche, tan completamente volcados como estábamos. Más caliente todavía nos puso Motor, con las guitarras distorsionadas hasta el límite, y con los músicos haciendo piña entre ellos. Otro 10 tanto para la actuación vocal como escénica de Lazy, que tiraba de teatralidad y desparpajo para acabar arrastrándose por los suelos hasta nosotros. Este último se colgaba de nuevo su ‘bestia roja’, pero esta vez para hacerla sonar en otros registros mucho más íntimos, los de Broken Glass. Y cuando hablamos de músicos de semejante nivel, y de un tema compuesto desde las entrañas, también lo hacemos de uno de esos momentos del concierto que se te encasquetan en lo más profundo. Para mí, fue justo lo que faltaba para terminar de elevar la noche hasta la perfección, porque además, durante ella creí percibir una conexión muy cercana y especial entre público y banda.

Recuperando su faceta más gamberra y puramente sleazy (que es, fue, y siempre será lo suyo), la emprendían ahora con Blood Velvet entre excelentes coros, regodeos del vocalista con sus compañeros, y un solo atronador de Yannick al frente, elevando su mástil y encorvándose hacia atrás, allanando el terreno para una de las grandes sorpresas de la noche. Haciendo referencia a los dos alemanes que actualmente forman parte del grupo (y seguida de un amago del Still Loving You de Scorpions), sacaron a relucir su vena más ‘heavyroquera’ con el I’m a Rebel de los teutones Accept. La sorpresa en seguida se transformó en entusiasmo, y los botes, gritos, y puños alzados abarrotaron la sala, acompañando al vocalista en cada estrofa y estribillo como si nos fuese la vida en ello. Un fiestón de la hostia santa, en donde este último saltaba, daba patadas en el aire y también palmas recíprocas, alimentando esa intensidad y elevando el calor a su punto justo para proseguir con I Just Wanna (Kiss You). Y entre el hecho de que este tema me vuelve loco (con ese rollazo tan impertinente y descarado), y esa imagen que se formaba ante nosotros, la de Yannick & Lane juntando hombros al borde del escenario (nuestros toxic twins)… todo me supo a gloria bendita.

Por mi parte, continué disfrutando en plan salvaje, castigando las vértebras en la mejor compañía de mi amigo Vicent, sudando las camisetas, y dejándonos las cuerdas vocales a gritos. Cansarse o retirarse no eran una opción ante I Don’t Care, y eso era justo lo que expresaba la agresiva forma de rasgar cuerdas de Lane, el espectacular solo de guitarra, o el machaque final que le metió Aaron a sus parches. Parecía que habíamos llegado ya al techo de intensidad… pero uno no sabe bien cómo, siempre se las arreglan para cargarse los límites. Porque I Wanna Go, que no vi venir, fue como un puñetazo en las costillas. Difícil es que un concierto de Jolly Joker suene ni siquiera regular, y aquí todo estuvo a la altura: guitarras cabreadas y eléctricas, un bajo que retumbaba en los tímpanos, un punch demoledor en la percusión, y entre todo ello, Lane y Yannick que terminaban tirándose por los suelos. Adrenalina en estado puro. Rock’n’Roll en su más alto nivel. Momentos en los que uno se siente muy afortunado por tener una banda así en su terreta, y poder disfrutarles una y mil veces.

El pequeño descanso de a continuación vino bien para recobrar el aliento después del tifón que acababa de pasarnos por encima. Pero el motor seguía en ralentí, y sabíamos que no se harían demasiado los remolones antes de regresar, con el cuchillo entre los dientes, y apretando al máximo con I Am Rock N Roll. Otra que echaba de menos, y que me trae maravillosos recuerdos de aquella gira del “Never Say Forever”, con la que siempre abrían fuego a toda leche. Petada de guitarras muy rudas y macarras, y con Lane vociferando ya en los primeros riffs como un descosido, fue en ella donde haría su primera incursión nuestro amigo Jack, que segundos después regaba los gaznates de las primeras filas. No contento con ello, ni con la putísima fiesta que fue Rockin’ in Stereo, el vocalista saltaba del escenario y la cantaba entre nosotros, montando un escándalo del copón mientras sus compañeros seguían echando leña con poses y gestos de lo más ostentoso. No dejamos de bailar, cantar y saltar durante todo el tema, y aun así, como suele pasar en sus conciertos, pedíamos más entre gritos insaciables de ‘¡otra, otra!’. Porque arrancar con ellos súper fácil, pero despedirse siempre resulta duro de cojones, después de ese aluvión de energía, actitud y sarta de temazos a los que ya nos tienen acostumbrados.


Solo os digo que de un año a esta parte ya les he visto cinco veces y no puedo esperar a la siguiente, que si no pasa nada, tendrá cita el próximo diciembre en Alicante (Marearock). La lástima fue que la sala se vaciase tan pronto una vez terminó la fiesta, pero durante el rato que permanecí allí, lo pasé de vicio. Un lujazo reencontrarme, junto a los ya mencionados, con gente de la talla de Popi, Guille, Manu, Marisa, Alejandro, y sobre todo, esas conversaciones musicales con el gran Paco Muñoz y conocer por fin a Kike (batería original de Jolly Joker), que fue toda una alegría. Mi mayor agradecimiento, sin embargo, va dirigido a todos los miembros de la familia Jolly Joker (Lane Lazy, Yannick, Andi, Aaron, Judith, Paula y Nando), por el trato y la amabilidad recibidos, y por hacerme sentir (literalmente) como en casa. Cualquier cosa que diga es poco. Noches como esta me renuevan la vida.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

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