sábado, 21 de agosto de 2010

Harder. Faster. Louder. Wacken 2010 (05-07 Agosto 2010) (Sabado)

Amanece por tercera vez, en realidad, cuarta si contamos el miércoles en que llegamos a esta tierra sagrada. Contrastando con el terrible frio que hizo la noche anterior, se agradece enormemente el intenso calor que golpea Wacken en este día. Las fuerzas estaban algo mermadas ya después de tanta traca, pero como ya dije, para mí el día fuerte del festival era sin duda hoy. Aun conservaba cierto mal sabor de boca después de la putada de la noche anterior de no poder haber visto a Ihshan (ni a Slayer ni a 1349… en fin) uno de los pocos, por no decir el único fallo que vi en esta edición de Wacken. Sin embargo, conociendo el espíritu del festival, no dudo que hubo buena voluntad en el acto. Pero nada puede superar a esa sensación de bienestar de abrir los ojos, levantarte con calma y saber que estas en Wacken, la capital mundial del Metal, sobre un manto blandito de césped y que nada o muy pocas cosas pueden salir mal, donde nada se deja al azar, algo que jamás se tiene en los festivales españoles, sea el que sea.

La cuestión que interesa es que tenía un amplio abanico de bandas para elegir y aunque ya llevaba mi running order personalizado, todavía había muchas dudas y elecciones inciertas. Los franceses Nightmare comenzaron prácticamente a la hora que me estaba levantando, así que se quedaron fuera de la selección. También los Unleashed, a quienes ya vi hace unos años y me parecieron bastante buenos y pura tralla en directo, pero que esta vez no pudo ser por la hora tan relativamente temprana a la que tocaron. Así de paso aproveche para comer algo, porque sabia que una vez cruzara la entrada del recinto, ya no volvería a salir a comer. Era un día muy duro y había que ir con buen avituallamiento en el estomago y un par de red bull entre pecho y espalda. Y una vez saciado de comida (todo lo que puede saciarte un fuet y unas ensaladillas de pasta), a la batalla, a morir.

La banda Skanners me sonaba altamente interesante como para ir a verles. Un heavy metal clásico, cercano por momentos a lo que pueden hacer Judas Priest o bandas de similar estilo, con una voz potente y unas guitarras en primera línea. Sin embargo el problema era que coincidían en gran parte con la
actuación de los Overkill, y con semejante discazo que se han sacado de la manga como es el “Ironbound” hubiese sido casi un pecado haberme perdido su actuación y más después de la paliza que nos metieron en Alicante el año pasado. Nos fuimos adentrando entre la muchedumbre hasta alcanzar un sitio mas que decente muy cerca del escenario, donde seguro íbamos a recibir mas de una hostia en la cara, pero no importaba. Precisamente con un telón de fondo con la imagen de su ultimo disco empezaron el concierto, y como no, la primera en caer fue The Green and Black que abre este mismo. No esperaba menos, estaba emocionado con la idea de saber como pegaría en vivo ¡¡y vaya si pegó!! Además, a Bobby se le veía pletórico y con mucha ilusión por estar de nuevo en Wacken, al igual que al resto de la banda, aunque menos participativos en la gran fiesta que se montó. Pero nada menos que Rotten to the Core a continuación, estos tíos nos querían destrozar. Me encantó el bajo que lleva Carlos Verni, impresionante modelo. Tras una sorprendente Hello from the Gutter, que me sorprendió bastante que incluyeran en el setlist, llegó repentinamente Coma, uno de sus temas con los que más disfruto y creo que fue en este momento donde la empezaron a liar de verdad, cuando a nuestro lado empezaron a formarse los primeros mosh pits y ollas. Y los músicos cada vez mas emocionados, venga el headbanging generalizado. Ironbound no le fue a la zaga, trallera como ella sola, y tras este segundo y último tema de su “Ironbound”, todo un himno de masas (thrashers) In Union We Stand que fue el momento álgido del concierto en cuanto a participación del público se refiere. Ya con Fuck You, metiendo entre medias su clásica versión del Overkill de los Motorhead y terminando haciendo gritar al publico “¡Que te jodan!”.

Por lo visto, muy poca gente sabía quienes eran, es decir, por quienes estaba formada la banda Lock Up. Lo supe en el momento en que me acerque a ver su tan deseada actuación y pude colocarme sin ningún esfuerzo en primera fila tocando la valla. Me pareció inaudito ver que tal super-banda contaba con tan poco público, esperaba mucho más, la verdad. Empezamos. Es un proyecto formado por Shane Embury y el tristemente fallecido Jesse Pintado, ambos en Napalm Death. Actualmente ocupa Anton Reisenegger el puesto de Jesse, conocido por su banda Criminal, y es quizá el miembro menos reconocido del grupo. No queda ahí la cosa. El ex-At the Gates Tomas Lindberg es quien se encarga de las voces, haciendo un papel muy bueno tanto como vocalista como frontman, aunque para esta banda y su estilo tan brutal me hubiese parecido mejor un vocalista rollo George Fisher, de voz mas cavernosa. Por ultimo, a la batería, posiblemente uno de los 5 mejores baterías del mundo del metal: Mr. Nick Barker… no creo que necesite ningún tipo de presentación. Desde que me pille su “Violent Reprisal” del 2007 quede impresionado por su brutalidad, y cuando me entere de quienes formaban la banda, no tuve mas remedio que marcarla a fuego en mi horario personal. Pues esto es lo que hubo, ni mas ni menos, violencia musical y brutalidad, grindcore extremo para deleite de unos y tortura en otros. Desde la canción que abre el disco antes mencionado Feeding on the opiate, pasando por brutalidades como Slaughterous Ways, Detestation, la propia Violent Reprisal o ya casi para terminar The Jesus Virus todo fue pura tralla destroza cuellos y puro grindcore del bueno, hecho por los mejores y mas experimentados. Ver a Shane Embury en vivo, de nuevo tras tantos años… es sencillamente un placer, tanto auditivo como visual. Es simplemente, uno de los bajistas más espectaculares, rápidos y bestiajos que puedes ver encima de un escenario, y injustamente infravalorado como músico. Sus dedos sobre el mástil se mueven a una velocidad que en ocasiones puede resultar difícil de seguir con la vista, de verdad, es increíble. Y no puedo decir menos de Nick Barker, una autentica bestia tras los bombos, pero una bestia precisa, minuciosa y calculadora en su tarea, con una precisión asombrosa tanto con los palos como con el doble bombo, unos blastbeats a una velocidad de vértigo y increíblemente controlada. Tuve que elegir entre estos y Delain, pero de verdad que no me arrepiento de haber visionado una autentica clase magistral de técnica y brutalidad al mismo tiempo.

En el True Metal Stage se cocía otra buena. Tras pasar por el puesto de las “chuches” mi colega Ángel y yo nos hicimos con un buen cargamento de ositos de gominola, tiras de regaliz y demás porquerías. Mejor dicho, deliciosas y energéticas porquerías. Al mismo tiempo que las devorábamos, comenzó a sonar On Your Knees, como suele ser habitual en sus conciertos para empezar, de los enormes W.A.S.P. Y me parece buen tema para empezar, ya que Blackie no empieza desgañitándose, pero si que crea un gran ambiente entre la peña. Al loro siempre con el pedazo de guitarra que se gasta el tío, me encanta. En general todos los músicos salieron a escena en caliente, saltando y recorriéndose el escenario, pero es algo que fue en aumento conforme progreso el concierto. Quizá esta vez no escuche tantos clásicos como suele ser habitual en ellos, y más en festivales. Ya hacia tiempo que no escuchaba The Real Me, versión de The Who que fue la siguiente en caer. Pero hacia falta un gran temazo para acabar de caldear el ambiente y mas pronto que tarde llego mi favorita, esa Wild Child que cada vez que escucho en directo me enciende por dentro. Aunque Blackie tampoco mostro su mejor cara en este concierto, ni físicamente (cada vez esta mas rellenote) ni como frontman (apenas se dirigió al publico en un par de ocasiones que yo recuerde) vocalmente estuvo más que decente. A mitad de concierto aproximadamente, un medley que incluyo temas como Hellion de su primer álbum, una gran idea sin duda. Le doy la mejor nota, como casi siempre, a su guitarrista Doug Blair que hizo todo un papelón, y sobre todo, por su alucinante solo, alargando unos
cuantos minutos The Idol que para mi fue la mejor canción de todo el show. Al final para rematar la faena su tema más mítico, I Wanna Be Somebody,
aunque nunca me apasionó, reconozco que es pura fiesta en directo. Tampoco ha sido la mejor actuación que he visto de los W.A.S.P., más bien normalita, pero siempre es un placer. A ver si a la próxima Blackie no esta tan seriote y más comunicativo con nosotros.

Y definitivamente, esto prometía porque, de primeras, debería ser uno de los momentos álgidos del Wacken 2010, con la gran espina que iba a quitarme después de tanto tiempo queriendo ver en directo a los Cannibal Corpse. Han caído muchos videos, entrevistas, DVD’s y discos de una de mis bandas favoritas de death metal de todos los tiempos y ya no veía el momento de poder reventarme el cuello escuchándolos en directo. Las 19:30 era una gran hora para tocar, el sol ya no era molesto y delante del escenario se congregaba un altísimo numero de gente, pero a pesar de eso estábamos bastante bien situados. Y por fin pude disfrutar de ese par de hachas a la guitarra que son Rob Barrett y Pat O'Brien, super rapidos, super técnicos y super bestias. Empezaron pisando fuerte, pero no con la primera, si no con el segundo tema Scalding Hail de su último disco, que es una autentica pasada tanto en lo musical como en las letras, siguiendo con Unleashing the Bloodthirsty, Savage Butchery… sobre todo temas de la segunda mitad de su carrera, dejando en general los mas antiguos para el final. De momento el Cadaver Caníbal no me había decepcionado lo mas mínimo, es mas, estaba camino de conquistar Wacken y de convertirse en una autentica masacre, vistos los mosh pits, circle pits, ollas… incluso algún wall of death que formaron por las primeras filas, todo apuntaba a que la gente se lo estaba pasando en grande. Al menos yo, me estaba dejando el puto cuello. También pude apreciar en directo el curioso estilo que tiene el batería de acelerar el tempo justo al final de los ritmos rapidos, es marca de la casa. Poco a poco fueron tirando hacia temas mas antiguos y si cabe, mas brutales aun, como Sentenced to Burn y I Will Kill You de su tremendo “Gallery Of Suicide” y vaya si la armaron sobre todo con I Cum Blood, por las primeras filas empezaron a formarse enormes vacios de gente que se llenaban de caos y destrucción nada mas comenzar los temas. No tardaron en aparecer los primeros heridos, incluso con camisetas manchadas de sangre, y aunque parezca cruel, eso ambientaba más todavía aquel infierno. Hell Yeah!!!. Si no me equivoco, hubo un tema que dedico a todas las mujeres allí presentes (¿Puede ser la ultima, Stripped, Raped and Strangled?). Por su parte, George estaba cada vez más furioso. Es una delicia ver actuar a este hombre. Cuando no esta cantando / berreando, y que conste que parece un maldito cerdo endemoniado cuando canta, esta dando vueltas a su cabeza de una forma desorbitada... ¡¡¡durante todo el puto concierto!!! Claro, después va sin cuello, el tío. Es todo un espectáculo, de verdad. Conforme se acercaba el final de un concierto que, todo hay que decirlo, se me hizo muy corto aunque lo disfrute muy intensamente, comenzaron a caer temas conocidos por casi todo el mundo, como la brutal Make Them Suffer, en la que el Sr. Fisher se dejo la garganta, cuello y cabeza, al igual que muchos de los que estábamos allí. Como es habitual, pidió y al mismo tiempo dio las gracias por seguir apoyando el death metal y dejaron caer su Cara Reventada a Martillazos (Hammer Smashed Face) para terminar aquella orgia de brutalidad y letras salvajemente sangrientas que tanto me gustan. Sencillamente, uno de los mejores conciertos de todo Wacken, ¡¡es que se los comieron a todos!!

Dando un cambio radical de estilo con Edguy, que sinceramente, no es lo que mas apetecía después de haber visto aquella bestialidad de concierto, nos cambiamos al True Metal Stage a ver que tal lo hacían los alemanes jugando en casa, se suponía que tenían que dar un gran concierto, con bastantes sorpresas, y la cosa empezó bastante bien, con un telón de fondo enorme y precioso, simulando una inmensa catedral de color azul oscuro, y ya con la iluminación encendida, que daba un aspecto muy grandilocuente al escenario. Empezar con dos temas del nuevo disco seguidos y que entre ellos no estuviese el Ministry Of Saints(de la que por cierto tanto se enorgullece Tobias Sammet) fue para mi uno de los principales errores del concierto. La gente empezó fría, salvo las primeras filas, pero incluso así podría haber tenido mejor comienzo y todo hubiese pegado el petardazo. Los elegidos fueron Dead or Rock cuya letra esta muy guapa, pero como canción no me llega a entrar del todo, y menos aun para comenzar el espectáculo y Speedhoven; esta si la veo un temazo buenísimo, variado, alegre y power, y una buena forma de iniciar el show. Al poco rato ya estaba Tobi dirigiéndose al publico como el excelente frontman que es (y cada día mas), soltando bromas y tonterías que creaban mucho buen rollo entre la peña. Cuando ya nos tenia en el bote y el ambiente se había caldeado, sacaron sus mejores bazas a relucir, Tears Of a Mandrake, muy coreada, y para sorpresa de casi todos, Vain Glory Opera uno de esos temas que suenan a himno a kilómetros y que no deberían dejar de incluir en su setlist nunca, porque es muy buena y encima fácil y muy coreable al mismo tiempo. Y sin duda llegó aquí el mejor momento del concierto, cuando me hinche a saltar y a hacer headbanging, por dos grandes razones: Superheroes y sobre todo, Lavatory Love Machine son dos de mis temas favoritos de la banda, de esos que me pongo cuando quiero salir contento a la calle, y a parte de ser estupendamente interpretadas por toda la banda, tanto a las cuerdas, batería, voz y coros perfectamente hechos también, tuvieron un invitado muy especial y no es otro que mi bajista favorito de toda la vida, el inconmensurable e inimitable Markus Grosskopf de Helloween. ¡¡¡Vaya sorpresón para mi deleite!!! El tío tiene un saber estar, y sobre todo un estilazo y técnica que siempre me han dejado alucinados, tanto en su banda Helloween, en los primeros Avantasia, así como en sus otros proyectos en solitario. Cuando se bajo del escenario ya estaba anocheciendo visiblemente y habíamos entrado en la recta final tanto del concierto como del festival en general. Save Me fue la balada elegida para el momento emotivo del concierto, y en verdad me encanta este tema por su gran melodía que además, todo el mundo parecía conocer y cantaron a pleno pulmón. Edguy es una de esas bandas que suele conquistar en directo a su público. Sin embargo, esta vez a mi me dejaron un tanto a medias. No me gusto el final, ni Sacrifices ni mucho menos para finalizar King Of Fools, que es un tema que nunca he entendido musicalmente hablando. No me malentendáis, fue un buen concierto, pero tan solo Vain Glory Opera se escapó del dominio general de temas de los últimos discos. Enhorabuena Tobi, por fin te has desecho de tu odiada Babylon en directo… pero a mí sigue haciéndome falta.

Como decía, la recta final del festival se acercaba para tristeza y desamparo de todos nosotros. Pero para tristeza, encantadora tristeza, la que nos esperaba en el otro escenario. Irónicamente, iba a ser en el Party Stage (Escenario festivo) donde descargarían los Candlemass, una de esas bandas ideales para abrirte las venas en canal mientras la escuchas, con el doom metal por bandera desde sus inicios. Siempre ha sido una banda que, mas que gustarme, me han encantado. Pero ya fue desde la entrada de Robert Lowe a las voces, cuando pensé que la banda iba a ir en picado tras la salida de Messiah Marcolin, cuando comenzaron a ser más bien una autentica pasión. Tras pasar mas de un año desde su salida, sigo alabando al “Death, Magic, Doom” como una obra maestra, sin duda alguna el mejor disco de todos las bandas y estilos que salieron en el 2009. Y en directo… en directo me encantan. Tanto en setlist, como en actuación, se salen por todos lados. Lo único que no me convence en este sentido es como visten los miembros de la banda (salvo el propio Robert, rigurosamente de negro). El resto, es puro placer. Ver como lo vive en directo el bajista y líder fundador de Candlemass Leif Endling, los porrazos a la batería de Jan Lindh y sobre todo, las teatrales y sombrías actuaciones de Robert Lowe, junto a su tremendo talento vocal, convierten cada concierto del grupo prácticamente en un precioso funeral oscuro y depresivo. Lo mejor de todo es que cada vez que les he visto han ido a mas, su setlist sigue rozando la perfección de principio a fin, temas sabiamente seleccionados para hacer que el concierto pase sin que uno se de ni cuenta, atormentado y alucinado al mismo tiempo. Por supuesto, abren disparando por los altavoces la marcha fúnebre (Marche Funebre). Quizá Mirror Mirror, de su tercer disco y con la que destaparon realmente el sonido de sus instrumentos fue la que menos me encanto de todas, pero a partir de ahí, todo fue absolutamente perfecto, pues basaron su setlist en sus dos mejores discos (en mi opinión) el “Nightfall”, que es un redondo 10, y el “Death Magic Doom” del año pasado que como digo no le va a la zaga. Con Dark are the Veils of Death todo comenzó a coger oscuridad y ambientación, es un tema realmente bueno, aunque este en concreto lo prefiero con Messiah Marcolin a la voz, sobre todo en las partes agudas. Pero Samarithan, que es mi tema favorito, y de lo mas triste que he escuchado nunca, si que le sale bordada, adapta su voz a la perfección, y además es una canción que realmente  consigue ponerte los pelos como escarpias. Además cayo mas bien pronto, dejando paso a dos de los mejores temas de su ultimo álbum sin duda, la canción mas cañera que sonó en todo el concierto If I Ever Die donde el batería tuvo ocasión de lucirse bastante y Robert se desquito a gusto, como siempre, con una gran potencia vocal y con una actuación teatral sublime. La siguiente, Hammer Of Doom, es todo un placer para los oídos. Es lo mas doom que han compuesto en muchos años, y para mi gusto uno de los mejores temas de este estilo de toda la historia. Y es que Robert Lowe interpreta casi a la perfección la mayoría de cosas que le eches, pero es realmente en los temas que él mismo canta en disco donde despunta. En el resto, quizá se pueda apreciar algún desafino, pero en general es un todoterreno. Emperor of the Void, también 100% doom del bueno, del oscuro y desesperante fue la única de su fantástico “King of the Grey Islands”, un disco también muy infravalorado. El punto extra de melancolía lo puso At The Gallow’s End. Fue un concierto en el que disfrute extraordinariamente, como siempre o mas, hasta el punto de que me llegue a preguntar… ¿porque no son mas grandes todavía y están tan infravalorados? La industria musical suele ser injusta y este es uno de tantos casos graves. La ultima que sonó de su Death Magic Doom fue The Bleeding Baroness un pedazo de tema lento y denso, que me encanta, pero ya puestos a pedir hubiese cambiado por un tema de corte similar como es Demon of the Deep con ese final tan maligno y deprimente. Como suele ser habitual en sus bolos, la magnifica Solitude cerro un concierto que logro crear un ambiente oscuro y angustioso como pocas bandas saben hacer.

Puesto que eran horas bastante avanzadas ya y desde la comida todavía no había pegado ni un triste bocado a nada, decidimos mi colega Ángel y yo arrimarnos a la zona vikinga, donde en uno de los muchos puestos de comida se cocinaban unas deliciosas chuletas de cerdo que solo de verlas se te hacia la boca agua. Tras una buena cena, alguna conversación bastante reveladora, y siendo conscientes de que no quedaba ya mucho festival, era hora de volver al ruedo. Soulfly nunca me han apasionado. A pesar de que es la típica banda que viene mucho a España, nunca les he visto en directo y esta vez podría haber sido una opción, pero entre la cena, y que sinceramente no era el concierto que mas me apetecía ver a esas horas, deje pasar una vez mas la oportunidad. Su estilo no me llega, no obstante algún día quiero verles porque deben tener muy buen directo. Entonces, la duda quedaba entre Fear Factory y Tiamat.

Contra todo pronostico, contradiciendo mi idea inicial, acabamos viendo a los estadounidenses Fear Factory, aunque tan solo fue un trozo de su actuación, los cuatro o cinco últimos temas, que curiosamente debieron ser los mejores de toda la noche, ya que sonaron, aunque no en el mismo orden del CD, los cuatro primeros temas del “Demanufacture”, disco que con el tiempo se ha convertido en su estandarte y es casi obligado llevar al directo muchos de sus temas.Demanufacture Self Bias Resistor, Zero Signal y la archiconocida y cada vez mas versionada por otras bandas Replica con la que cerraron y que me pareció la mejor de todas, tanto por interpretación como por sonido. A destacar que todo en general se escuchaba perfectamente, un sonido nítido y lleno de potencia, incluso para nosotros, que lo vimos desde bien lejos. Tampoco es una banda que me llame actualmente la atención demasiado, otra cosa hubiese sido hace unos 7 u 8 años, pero eso no me impidió disfrutar en gran medida de los últimos momentos de su concierto. También me di cuenta que, al menos esa noche el vocalista Burton C. Bell ha mejorado notablemente con el tiempo a la hora de cantar en registros limpios. Aun recuerdo cuando les vi por primera vez, que destrozaba la mayoría de canciones por desafinar terriblemente en estos momentos tan presentes en casi todas las canciones de la banda. También, y a diferencia de aquella vez, ahora volvía a estar tras la guitarra el inmenso Dino Cazares, con lo que la banda tenía un sonido mucho más compacto e incluso más agresivo. El colofón lo pusieron los tremendos fogonazos que salían hacia el final tanto de la calavera de vaca ardiente como de las torres que hay por las mesas de sonido. Me dio bastante lastima perderme el show especial de Tiamat, en el cual tocaron íntegramente, con algunas florituras añadidas, su disco “Wildhoney” con motivo de su 25 aniversario. Mucha gente, como mi colega Jesus, me dijeron que fue un show muy oscuro y ambiental en el cual se alargaron algunas partes de ciertos temas.

Tan solo U.D.O. uno de los maestros del Heavy Metal quedaba marcado como interesante en mi running order. Allá que fuimos Ángel y yo con bastante expectación, pues en realidad hacia como 4 o 5 años que no le veía en directo (y la ultima vez fue con Accept). Comenzó a dar caña, con esos movimientos y coreografías que solo el sabe hacer y con los dos primeros temitas de su ultimo y buen disco “Dominator”, The Bogeyman y la fantástica Dominator (100% U.D.O.). Todo sonaba a la perfección a pesar de encontrarnos bastante lejos, y recuerdo que a pesar de la hora que era, había mucha gente, algunos incluso presos del desmadre (y el alcohol jeje). Desgraciadamente, en esos instantes comenzó a
llover, y por este motivo, y también porque el tiempo apremiaba y dentro de poco habríamos de coger el autobús que nos arrancaría de Wacken, fuimos
haciendo camino al camping, a desmontar tanto la tienda como todos los sueños e ilusiones con los que llegamos hacia 4 días, que pasaron como quien pasa la pagina de un libro. Ahora tocaba comerse 2 días enteros de autobús para volver a la cruda y gris realidad, pero por el camino fuimos recordando conciertos y anécdotas que mantuvieron el buen ambiente hasta que llegamos a casa. Lo he dicho y lo seguiré diciendo muchas veces. Wacken es otro mundo. Es un festival heavy hecho por heavys y para heavys. Esa es la diferencia con los festivales de mierda que se hacen aquí, hechos por empresarios para… clientes, perros, borregos o lo que sea. Así de claro. Pero yo lo tengo claro. Ya empiezo a contar los días para la cuenta atrás que acabara con otro viaje hacia la tierra sagrada, la meca del METAL.


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