martes, 27 de julio de 2021

Bienvenidos al INFERNO (Frank Suz, Domingo 25/07/2021, Sala 16 Toneladas, Valencia)

Estaba anunciado en las escrituras. Las puertas del Inferno se abrirían, una vez más, este pasado domingo día 25, con la sala 16 Toneladas de Valencia como templo pagano y el nuevo diablo, Frank Suz, como maestro de ceremonias. Un oscuro sacrilegio cargado de humor negro, espectáculo visual, letras corrosivas y, por encima de todo, cantidad de Rock’n’Roll de altos vuelos. Un evento que absolutamente nadie que haya podido degustar tanto el “Inferno” como los adelantos del “Hits from the crypt” debió haberse perdido por nada del mundo. Por mi parte, muchísimas ganas de que llegara esta fecha tan remarcada, y es que desde aquel lejano 7 de febrero del pasado año (y dejando a un lado el streaming que vi de su actuación en Madrid), no ha habido más oportunidades de ver cómo funciona esta banda en directo. Dos ocasiones en las que desde luego disfruté muchísimo de su espectáculo, pero he de decir que esta tercera se llevó la palma como la más engrasada, brillante y salvaje de todas. Y es que Frank Suz es un perfeccionista hasta el límite, y no solo en este último camino como proyecto en solitario, sino con cualquier banda en la que ha tomado parte, léase Babylon Rockets, Gang Bang 66 o Doctor Voltaje, tanto en estudio como en directo. Contribuyente imprescindible a la escena del Rock’n Roll en Valencia, con su último trabajo (a parte de ese “Hits from the crypt” de versiones guapísimas, todavía inacabado) se sacudió de encima cualquier estereotipo, etiqueta o prejuicio y dio a luz el que probablemente fue uno de los mejores discos nacionales del 2019, el ya mencionado “Inferno”. Es Rock, es 70’s, es cine de terror, es un pequeño acercamiento al sonido industrial, es sarcasmo puro… pero al mismo tiempo, no se parece a nada que puedas haber escuchado anteriormente.


De hecho, coincidí allí en la sala con gente que ni siquiera sabía muy bien cómo encajar el disco, otros tan solo lo habían escuchado por encima y algún despistado que acudió al concierto totalmente a ciegas (algo, por cierto, totalmente admirable). El bolo cayó en domingo, lo cual podría haber sido un hándicap para mucha gente a la hora de asistir, y sin embargo, también resulto ser casi una garantía de que quienes estábamos allí (la mayoría, al menos) ya sabíamos a lo que veníamos. Y sorprendentemente, para mi mayor alegría, la sala 16 Toneladas registró una entrada muy cercana al sold out. Alegría porque hablamos de un artista que se ha cargado muchísimo peso a las espaldas con este proyecto, muchísima ilusión y profesionalidad, ha creado una imagen y un sonido totalmente propios, y se ha enfrentado cara a cara, en muchos aspectos, con la lamentable situación en la que vivimos. Ya contaba con el respeto de muchos debido a su excelente carrera, pero con esta última etapa ha conseguido aumentarlo exponencialmente. Y este concierto no hizo más que corroborar este dato.

A pesar de que para variar me tocó acudir solo a la cita, lo hice con varias horas de antelación para tomar unas birras con mi colega Andi de Jolly Joker, momentazo de la hostia que pasamos mano a mano (eres muy grande tío) al que posteriormente se unió otro grande, Popi, y sus colegas, gente muy agradable, por lo que hasta me arrepentí de no haber llegado antes incluso. ¡A la próxima más y mejor! Gracias a esto, la espera para el concierto literalmente, voló, y muy pronto nos encontramos ante las puertas de la 16, que anunciaba la actuación con ese siempre sugerente letrero sobre las puertas. Apurando el último pitillo, entramos para, como ya he dicho, toparnos con una sala ya abarrotada y con las consiguientes necesarias pero molestas medidas de seguridad. En la parte de atrás, pero con muy buena visibilidad, eché la última birra antes de que el esperadísimo show diera comienzo.

La introducción del disco, El descenso del tamborilero, fue la auténtica llave para abrir las puertas del Inferno. Con sus notas desafinadas y distorsionadas de forma casi sacrílega, el calorcito de tan impío sonido comenzaba a llegarnos hasta que, a pesar de que la oscura noche no había caído aún, La noche de los muertos calientes hizo por fin temblar el escenario con ese ritmo que, a no ser que seas un zombi (nunca mejor dicho), no te permite dejar de mover la cabeza de un lado a otro, muy intensa, y tal vez la que más carga de sonido industrial lleva de todo el disco, bailable a tope, y en la que Frank cantó alto y claro, con muchas ganas, a la par que Nando al bajo pisoteaba el suelo sin compasión. Solo fue el comienzo, pero las llamas ya empezaban a agitarse tanto encima como debajo del escenario. No sé si fue impresión mía, pero la voz de Frank tras este primer tema, al saludar y agradecer, sonaba tremendamente emocionada… y con razón.

El sonido era muy potente, muy impactante, sin altibajos, sin desequilibrios, todo directo y a la jeta, algo que se pudo decir de todos los temas que sonaron, incluida la siguiente Revolución, tema directo y protestón con una de mis letras favoritas y con unos coros fantásticos de Yannick que le dieron mucho cuerpo. Nando continuaba con su ritual de dar caña, no solo a su bajo, sino a todo su cuerpo. Su instrumento, que en disco se presenta atronador, no desmereció en directo, y en algunas como El nuevo diablo (puto temazo, joder) sonó de fábula, distinguido de entre el resto de instrumentos, pudiendo apreciarse esas notas y dibujos tan guapos e imprescindibles para un corte tan demoledor. Bromeaban con los curas y la religión con toneladas de ironía, se tomaban un pequeño respiro para presentar temas y soltar algún que otro disparate, pero el ritmo fue muy constante. Como por ejemplo, en No es país para viejos que arrancaba Yannick, la más coreada por todos hasta el momento, en la que mediante un pequeño interludio instrumental Frank hacía mención al descomunal Paco Muñoz, que por primera vez ocupaba el taburete tras la batería en sustitución de Álex. Su instrumento, cabe decirlo, también sonó destructivo durante todo el concierto. Pero la verdad es que no esperábamos menos ante tamaño músico. Y tampoco olvidemos que el grupo de Frank Suz también está orientado en directo a dar un buen espectáculo para la vista, con todos sus componentes pintados de blanco y negro y un movimiento casi perpetuo sobre las tablas.

Llegaba El predicador y con ella Frank se soltaba definitivamente la melena, alejándose un poco de su Hammond para bailar y contonearse en el medio del escenario, transmitiendo su sacrílego mensaje e incluso brindándonos un momento para que cantásemos el estribillo a pleno pulmón. La peña traía la lección bien aprendida, eso seguro. Para el final, ese arranque de teclado le dio el puntazo definitivo. De nuevo vimos a un Frank muy emocionado, muy feliz de poder representar a su criatura infernal en vivo, junto a esa tremenda banda que le acompaña. Y es que aparte de su talento innato… con esos músicos alrededor es muy difícil fallar. Yannick es técnica, pasión y actitud, todo en uno y al máximo nivel posible. Nando es un bajista sólido, peleón y muy entregado. Y Paco… bueno, todo aquel que le haya visto machacar literalmente su batería sabrá de qué nivelón supremo estamos hablando. Juntos se crecían cada vez más, y como instrumentistas, creo que llegaron a uno de los puntos álgidos de la noche con La bruja, esa pedazo de versión del The witch de The Cult (y qué queréis que os diga, es que casi me mola más que la original). Aquí, entre los fraseos de Suz y por supuesto sus teclas, los músicos pudieron demostrar a saco de qué pasta están hechos con esas partes largas e instrumentales. Y siendo una de sus bandas favoritas, Yannick se vino arriba a lo bestia, y no perdió la ocasión de adoptar esas poses en homenaje al Sonic Temple. Un guitarrista extraordinario de todas, todas. Si podéis encontrar alguna grabación del momento, echadle un ojo porque fue la hostia.

Tiempo muerto para el “Inferno” y hora de recordar en sentido musical al público que actualmente está todavía en proceso su “Hits from the crypt”, un EP todavía no editado que se compone de varias versiones totalmente frescas y sorprendentes de temas un poco más ajenos al Rock pero bien sacudidos y reformados en la extravagante cribadora del sonido Suz. El primero en hacer acto de presencia fue precisamente mi favorito. Al grito de guerra de ‘tira-li Paco!’ sonaba la hechizante Es una jungla ahí afuera, cover de la original de Randy Newman que tenía muchísimas ganas de escuchar. Un Yannick más concentrado de lo habitual pero sin perder ese estilazo tan cautivador y la base formada por Nando y Paco fueron claves, pero también la forma de cantar de Suz que, como es habitual, se salta muchas de las melodías vocales grabadas para ir por libre e improvisar sobre la marcha. Y cuidado, que no sería la última vez en este concierto que daría buena muestra de sus dotes de improvisación jeje. Otra alegría enoooorme, juntos de la mano hacia la extinción con esa fantástica versión Pueblos del mundo (de mis idolatrados Siniestro Total), tronchante, festiva y perfecta para mantener el frenético ritmo del show. Aquí Paco se volvió a salir por los cuatro costados con su batería (flipante la cantidad de detalles), y Frank se volvió a despegar de sus teclas para darse un buen meneo por el escenario.

Todos a disfrutar, e incluso a bailar aunque fuese desde nuestros taburetes con El rey del mundo. Vuelta al “Inferno” con otro temazo irresistiblemente adictivo, 100% instantáneo (algo que casi se puede decir de todos los que forman el disco), con teclas muy elaboradas, aunque quizá eché de menos esos pianos clásicos en su inicio. El estribillo, obviamente, dio juego para que todos los que estábamos abajo pudiésemos cantarlo a grito pelao. La iluminación tenue y difuminada seguía creando un ambiente muy propicio sobre el escenario, independientemente de la tesitura de los temas que sonaran. Hasta este detalle salió rodado. Y también las colaboraciones… porque Frank guardaba varias sorpresas en su chistera, y una de ellas fue la llamada al escenario de Eloy Ibáñez, sobradamente conocido por su calidad como músico en bandas como Babylon Rockets (donde también militó Yannick durante un tiempo) y Doctor Voltaje. Sí, en estos momentos todo quedaba en familia, y el feeling entre ambos guitarristas lo gritaba a viva voz. Y no podía haber tema más especial y cañón que la mismísima Inferno para que estos dos monstruos de la guitarra se lucieran mano a mano. Esa entrada del Hammond de Suz tras el ritmo marcado por Paco fue… ¡de infarto! y a partir de ahí, todo el mundo a darle caña al cuello (por supuesto, también Nando mientras zarandeaba su bajo de un lado al otro). Brutal Eloy también, todo actitud, que se quedó en el escenario para compartirlo con el segundo invitado de rigor.

La cachonda Babilonia recibía por todo lo alto a Micky Stoner, un artista y músico valenciano casi sin fronteras, con un estilo en su maquillaje mucho más cercano al Black Metal, que se hizo unos coros de lujo junto a Frank, pero también nosotros desde el público pusimos nuestro granito de arena con ese ‘nanana’ del estribillo. Bien escogida ya casi para el final, para mantener nuestras manos levantadas y nuestro fuego bien encendido. Junto a ellos, debía llegar una tercera colaboración, que supuso una de las anécdotas más divertidas del bolo. Y es que nada menos que el GRAN Lane Lazy iba a compartir su talento vocal con el resto de músicos invitados que ya habían subido para quedarse hasta el final, pero un pequeño imprevisto de última hora hizo que esto fuera imposible. Aun así, no penséis que hubo el más mínimo parón en el concierto, y es que como artista sobradamente versado en los escenarios que es, Frank supo sacarle jugo a la situación, y mientras sonaba ya a pleno rendimiento ese divertido Rock’n Roll de Gary Glitter, nos incitaba a corear con todo el cachondeo del mundo, ¿¿dónde está Lazy?? aprovechando el ritmo del tema. No negaré que me quedé con las ganas de verle aparecer y desplegar toda su clase, pero lo cierto es que con este momento improvisado nos reímos todos de lo lindo (arriba y debajo del escenario). Este cover, con su desbocado final, sirvió al mismo tiempo para dar por terminado un concierto que se me hizo terriblemente corto. Y ojo, digo esto exclusivamente por su duración, porque a nivel de intensidad fue algo electrizante, intenso y tan jodidamente bien presentado que nos fuimos con las manos peladas de tanto aplaudir.

Si siempre digo que para mí no existe mejor plan para un viernes o un sábado que un buen concierto, imaginaos para un aburrido domingo. Y lo mejor de todo es que este hecho no impidió que nos reuniéramos allí un buen puñado de gente disfrutando de un concierto de una calidad apabullante. Además, parte muy importante de tardes / noches como esa es precisamente la gente. El buen clima que se respira, el colegueo, el olor a Rock’n Roll, conocer siempre a alguien… Muchas gracias a todos por el trato, y muy especialmente a Andi por esas rondas (estoy en deuda con usted, señor), a Frank, que se la jugó y venció, a Yannick, Nando, Paco, Eloy y Micky por liarla de esa forma (insisto, a mí noches como esa me dan la VIDA) a Lane Lazy y a toda la peña involucrada en el bolo, a Popi, a su chica y a toda esa peña, a Susu, a Marta, a Bill y Angelika (keep on rockin’ my friends, see you real soon) y en definitiva, dedico esta crónica a toda la gente que fue a apoyar el bolo, a muerte y sin excusas. Esa es la única actitud que me vale.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_



Frank Suz (Domingo 25-07-2021, Sala 16 Toneladas, Valencia)

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