lunes, 15 de noviembre de 2021

Un paseo por los 50's (Corazones Eléctricos, Sábado 13/11/2021, Sala Musik, Murcia)

Con algún chispazo de electricidad todavía por el cuerpo, y el consiguiente dolor de cervicales post-concierto ya tan habitual y casi obligatorio, me siento de nuevo ante este blog rememorando los detalles y pormenores de la excelente velada de este pasado sábado. Nueva sala (para mí) y nuevo ambiente, pero un grupo sobradamente conocido y querido en lo personal al que le he dado muchísima caña desde sus inicios. Además, este concierto supuso mi regreso a Murcia tras la friolera de más de un año y medio sin acudir a ningún concierto en la ciudad, todo sea dicho, con gran alegría, ya que la comunidad murciana y su escena de Rock / Metal han sido unas de las más puteadas por las absurdas y retrógradas restricciones que han tenido que sufrir las salas de conciertos (con todo lo que ello arrastra) debido a la pandemia. Mientras otras comunidades llevan meses haciendo conciertos con los mínimos impedimentos, aquí han tenido que ver las salas cerradas hasta hace bien poco ante la imposibilidad de celebrar este tipo de eventos, con el consiguiente deterioro de la cultura musical que ello implica. Pero poco a poco vamos olvidando los tiempos oscuros y también aquí la música en directo empieza a rodar de nuevo, deseando que todo vuelva a la normalidad. Y por mi parte, aunque esta forma de pensar a muchos les joda y les amargue, no voy a tener ningún problema en enseñar mi prueba, mi certificado, o lo que cojones haga falta para recuperar mi auténtica felicidad que es ver los conciertos de pie, como ha sido toda la vida y como nunca debió dejar de ser. Y de hecho, así fue en la noche del sábado. Bailes, desmelene y saltos, lo que viene a ser un concierto en toda su esencia.

Aunque fue el verdadero corazón y motivo del viaje, no todo fue Rock’n’Roll aquella noche. Acudimos bien temprano a la ciudad de Murcia y, tras unas compras rápidas, mi chica y yo nos encontramos con un par de colegas con quienes disfrutamos de intensas charlas y unas birras cojonudas en El Perro Azul, un garito muy recomendable ya que, aparte de tener una carta más que decente de cervezas, contaba con una música que daba gusto (y eso sin haberlo previsto). Las tres horas que teníamos previas al concierto pasaron como si fuesen minutos, fue un enorme placer compartirlas con esta gente tan de puta madre. Y cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos esperando a la apertura de puertas ante la sala Musik, que es donde se celebraría el bolo de mis queridísimos Corazones Eléctricos. Como ya expliqué en mi anterior crónica, los valencianos han sido una de esas bandas cuyos conciertos, por los más diversos motivos, siempre se me han escurrido entre los dedos, y en este nuevo arranque de la gira para presentar su “Arte y oficio” he tenido la ocasión perfecta para poder, al fin, desquitarme y disfrutar de su apoteósico directo, que es si cabe mucho mejor todavía de lo que esperaba.

Así lo pude corroborar hace ya dos semanas, cuando tras una aventura de locos pude verles por primera vez en la Sala Euterpe de Sant Joan D’Alacant. Entonces, literalmente, reventé de ganas y ansia por verles, pero esta segunda ocasión no le fue precisamente a la zaga. Y ni por un momento penséis que con dos veces ya me he saciado de ellos, porque el próximo día 26 (el que avisa no es traidor) si todo sale bien habrá una tercera parada para mí en la sala 16 Toneladas de Valencia. Ya centrándome en el bolo que nos concierne, la primera impresión de la sala fue, como poco… curiosa. Esta está situada en la misma plaza de toros, mejor dicho, forma parte de ella. El interior es bonito y rústico, con una pequeña zona de mesas a la derecha y la barra a mano izquierda. Como garito está bien, pero como sala de conciertos… tengo mis dudas. Delante del reducidísimo escenario, que se sitúa básicamente bajo una bóveda de la plaza, a unos pocos metros, hay un arco con paredes que limitan muchísimo la visión de quienes estén por detrás de ellas, por lo que la distribución no me pareció muy adecuada. Por supuesto, yo no pensaba perderme ni una décima de segundo del bolo, así que una vez vi a la banda avanzar hacia el escenario, me situé entre las primeras filas aun asumiendo cierto riesgo por lo apretujados que íbamos a estar. Por suerte en este caso, la asistencia tampoco fue demasiado multitudinaria, y la hora y media de goce que nos regalaron los Corazones Eléctricos se pudo disfrutar cómodamente y dando rienda suelta a todas las ganas que tenía de ellos.

Decir, ya de primeras, que fue un concierto en plena ebullición desde el segundo uno. Pau y los suyos salieron con una excitación tremenda al escenario decididos a darlo absolutamente todo, y el resultado es lo que os contaré a continuación. Previo saludo entre los miembros del grupo y con ese arranque ‘in crescendo’ sonaba ya Por ti con una fuerza arrasadora. La gente en su sitio, el sonido como un trueno, y… ¡¡a disfrutar!! Pete con su atrapasueños colgando del mástil, Quique embistiendo duro contra su batería y por supuesto, el gran Pau Monteagudo (un nombre cuyo sinónimo de diccionario es puro Rock’n’Roll) sintiendo cada fraseo del tema y transmitiéndonos desde el principio esa pasión desenfrenada que siente por su música. Y no nos dejaron ni un segundo para reponernos con Camino al sur. Si acaso me dio la impresión de que la guitarra sonaba un poco por debajo del resto de instrumentos, y aun así, el tema fue un auténtico bofetón con la mano abierta, tan bien ejecutado como esos coros armónicos que salían de los tres músicos. La batería de Quique llenaba cada mínimo resquicio del aire de la sala en ese potente inicio de Doble o nada, que es precisamente cómo apuesta la banda por seguir adelante… ¡a por todas!

Nos consiguieron envalentonar de golpe con tan solo tres temas, y es que la elección de estos no pudo ser más acertada. Abrir un bolo con esta dinámica es meterte a los asistentes en el bolsillo ya de primeras. Pero la cantidad de tesituras musicales que tocan los Corazones va muchísimo más allá, y con Todo me recuerda a ti, ese nostálgico viaje al sonido Rock de los años 50 en sus melodías y en sus arreglos (las líneas de Pete, los detalles de Quique y la entonación de Pau…) es uno de esos temas que me llegan al centro del alma. Una de esas canciones para disfrutar con el corazón y los ojos cerrados, que dio paso a un intervalo en el que la banda hizo gala de toda su colección de registros, desde la melódica Despierta (que sin embargo tuvo un final de lo más enloquecido, con los tres componentes sudando la camiseta sin freno) hasta Cama de faquir, uno de los singles más celebrados de su carrera. Este momento en concreto fue algo espectacular en el que, vista la acogida que tuvo el tema, Pau nos dejó terminar las primeras frases del tema a nosotros, gritando a pleno pulmón. Su cara de complicidad lo dijo todo sin palabras.

La verdad es que hacía un calurón de tres pares en la sala. Sin aire acondicionado, sin ninguna ventilación y con la tremenda energía que la banda nos estaba transmitiendo, era como para deshidratarse, y el bueno de Quique sabía mejor que nadie la que estaba cayendo, sudando a mares. Pero esto no le impidió lucirse por todo lo alto en la que creo que fue su mejor interpretación del concierto, esa ¿Quién salvará al Rock’n’Roll? absolutamente fabulosa… ¡de locura! con las teclas disparadas y el talento de Quique brillando por todo lo alto en su parte central; una verdadera delicia verle en directo. Quien no se deje el esqueleto en este tema… sencillamente es que es de piedra. Tras este subidón incontrolable, A contraluz nos mostraba la faceta más personal en el sonido de la banda y en sus letras, con un Pau Monteagudo que cantó de miedo, de vez en cuando añadiendo esos cambios en melodías vocales respecto al disco mientras el bajista marcaba el tempo con golpes en el suelo. Otra que me parece de lo mejor que han hecho desde sus inicios. Y es que ese “Arte y oficio” es auténtica crema, un disco de Rock atemporal que todo el mundo debería escuchar. Siguiendo por sendas melódicas con Sangre y revolución (MUY emocionante) o Volver a empezar, en la que tanto Pete como Quique demostraron toneladas de sentimiento, Pau hacía un pequeño descanso para saludarnos y comentar un poco la situación actual de la música en directo, no sin antes agradecernos la asistencia.

También este pequeño paréntesis nos vino bien para refrescarnos un poco del sofocante calor, ya fuese en la barra o liberarnos de alguna que otra capa de ropa. Continuaron con El coleccionista de fronteras, y los músicos seguían con sus miradas de compenetración entre ellos, incluso alguna que otra broma que hacía ver cuánto estaban disfrutando y lo natural que era el ambiente que se había formado aquella noche en la sala Musik. El vocalista nos recordaba que estrenaban camisetas en el merchan antes de seguir a piñón con Rockawilly, que volvió a empalmar un ritmo descomunal para que la gente no dejara de bailar (algunos con más estilo que otros jeje), otra vuelta a los sonidos más puramente cincuenteros. De nuevo Quique Cuquerella nos volvió a dejar con la boca abierta, y es que lo suyo no solamente son los parches, sino que además aquí los combinaba con las sonajas y con golpes secos en los bordes, quedando el tema totalmente clavado al disco. El setlist fue el mismo que nos ofrecieron dos semanas antes en la Sala Euterpe de Sant Joan D’Alacant pero con cambios en el orden de los temas. Aquí, con El monstruo ya sonando a tope, Pau se hizo un pequeño lío con los pedales, aunque he de recalcar que el tema sonó de lujo, de hecho, diría que fue la que más eléctrica sonó de todo el concierto. Y si algo no iban a cambiar, eso era precisamente el orden de la recta final, a la que desafortunadamente ya nos acercábamos. Tras pedir unas bien merecidas birras al staff de la sala, soltaron otro de sus singles, un tema que te atrapa sin soltarte como es En las estrellas, cantada de nuevo a todo volumen por todo el mundo, y con un Pau Monteagudo, para variar, derrochando ese feeling, esa fuerza y esa sangre de Rock’n’Roll que para mí lo convierten en un artista único, incomparable. Y es que cuando uno lo lleva tan adentro, expresarlo se convierte en un juego de niños (nunca mejor dicho, le sobra lo que a otros les cuesta mantener).

Contra las cuerdas también contiene inequívocamente esa pizca de Rock’n’Roll de los años 50 / 60 que te incita a moverte por inercia, ya sea por los ritmos de batería, esos coros, o ese riff de Pau tan fogoso que abre el tema, y nos llevaba de la mano hasta una magnífica improvisación instrumental de los tres músicos, que a su vez sirvió de apertura para Fuera de sí, otra de las grandes subidas de intensidad del concierto, especialmente en su parte final, que puso la sala patas arriba. Y es que además, aunque el sonido no era perfecto por el acondicionamiento de la sala, el volumen era altísimo, completamente ensordecedor pero sin anular ni melodías ni detalles musicales… y eso es algo que me encanta. Así que, dicho esto, os podéis imaginar cómo sonó Valentina para ‘casi’ cerrar el setlist… ¡¡Abrasadora!! Y de nuevo incitando al personal al desmadre, a moverse sin control por el limitado espacio de la sala, a quemar absolutamente todas las energías. Pero… ¿cómo terminar de esta forma un concierto y no quedarse con ganas de más a pesar de este trallazo? Pronto las peticiones de ‘¡otra, otra!’ comenzaron a sonar más y más fuerte, y la banda, que ya se había descolgado los instrumentos, volvió a primera línea de fuego para interpretar aquella a la que Pau se refirió como ‘la primera’, nada menos que la legendaria Johnny B. Goode del gigantesco Chuck Berry para rematar la gran faena de aquella noche, regalándonos una última dosis de frenetismo y descontrol con un clasicazo de tal magnitud.

Segunda experiencia con estos grandísimos Corazones Eléctricos y os digo exactamente lo mismo que en mi anterior crónica: estoy deseando volver a verles. No porque me hayan sabido a poco. No porque la próxima cita sea lejana en el tiempo… sino porque tienen un directo demoledor y electrizante como pocos, unos temazos que quitan el hipo y una actitud exquisita… y eso son palabras mayores para mí. Desde aquí vuelvo a animar a quien todavía no les haya visto en directo, conozca en mayor o menor medida su música, que no lo piense dos veces, porque hay muchas probabilidades de que termine sus conciertos extasiado. Y precisamente así es como me hice la hora y media de vuelta a casa, con la cabeza llena de temas y momentos y su música a todo volumen.

_|,,| JaviMetal (Is The Law) |,,|_

Corazones Eléctricos, Sábado 13/11/2021, Sala Musik, Murcia

Corazones Eléctricos (Sábado 13-11-21, Sala Musik, Murcia)

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