
Un terrible dolor de cuello, esa es la primera sensación que noté la mañana siguiente al abrir los ojos. La segunda, fue una inmensa alegría y satisfacción por la brutal noche que lo provocó. Medallas de guerra que le alegran a uno la vida. Esta prolongada racha de conciertos que por suerte estoy teniendo en los últimos fines de semana (y a la que, en contra de mi voluntad, tendré que poner freno por temas económicos…), tuvo por último capítulo el evento más extremo al que he tenido el placer de asistir en este 2026, con nada menos que una banda tan legendaria como los británicos Benediction, que a lo largo de sus ya 37 añazos ininterrumpidos de carrera, han dado a luz algunos de los discos más exquisitos de la historia del Death Metal clásico. Vamos, lo suyo desde siempre. Hace tantos años que les vi por primera y única vez (como mínimo, una veintena), que apenas puedo recordar dónde y cuándo fue. Lo que sí tengo clarísimo, es que había muchas ganas de repetir frente a ellos, y tras tanto tiempo, este pasado viernes, día del trabajador, se presentó una ocasión inexcusable. Una vez más, la colaboración entre los Manguales Metal Union y la Zulú Klub de Aldaia nos dejó una noche para el recuerdo, de una intensidad aplastante. La asociación, formada a principios del 2023, ha sostenido un ritmo imparable, organizando conciertos sin descanso, dando sobre todo muchas alegrías a los fanáticos del Metal extremo, como en el caso de una gira de tal envergadura. Por otra parte, respecto a la Zulú, sala ya de absoluta referencia en Valencia y alrededores, también ha sido tremendamente activa desde sus inicios. Y este, mi tercer contacto con ella, ha sido con diferencia el mejor de todos en varios aspectos.













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