Por fin llegó el esperadísimo puente, días libres en los que poder dedicarme a mis hobbies (que son muchísimos), tomarme la vida con más relax, y por supuesto, no dar ni un puto palo al agua (y lo digo orgullosísimo: odio trabajar). Pero antes que nada, y por encima de todo, no faltaría más, un buen concierto, uno de esos de peso, de los que llevaba esperando mucho tiempo, y del que estaba seguro que iba a salir extasiado. En pleno viernes, pero con la tranquilidad de no tener madrugones ni quehaceres ni responsabilidades, fuimos tirando para el centro de Valencia con tranquilidad y tiempo de sobra, hacia una sala desconocida hasta el momento, con inquietud y curiosidad al mismo tiempo. La 16 Toneladas acogió uno de los eventos más esperados para mí de esta última etapa del año, los Firewind con el acompañamiento de lujo de Guadaña y Raven’s Gate. Aunque fue un puente bastante movidito y provechoso, podría decir sin ninguna duda que aquella noche fue el punto álgido. Una vez llegábamos a la ciudad (con algún traspiés jeje) fuimos buscando la sala. Y Valencia tendrá mil cosas buenas, desde luego, pero para conducir es una jodida mierda de ciudad, así de claro. Después de un buen rato de agobio, dimos con la calle, aparcamos, y nos metimos en el primer bar que vimos (muy simpáticos los camatas, por cierto) a tomar unas cuantas cañas mientras la gente iba poco a poco acudiendo. Por cierto, primera sorpresa con la sala, el cartel de anuncios, luz blanca y letras negras, en la escuela de las grandes salas de conciertos americanas en los 80. Una buena presentación, sin duda. A las puertas de la misma, vi a mi colega Jose, con quien estuve charlando un rato, mientras terminaba el cambio entre Raven’s Gate y Guadaña.
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sábado, 21 de octubre de 2017
miércoles, 3 de octubre de 2012
Después de la tormenta... (Gineta Rock 2012, 29 - Septiembre - 2012)
Para mucha gente, el Metal es una simple distracción, un pasatiempo más con el que llenar las horas muertas del día. Para mí es, sencillamente, una de las cosas más importantes de mi vida, la única forma de vivir por y para siempre. Pero son los momentos más jodidos de esta vida donde realmente aprecio todo lo que esta movida significa para mí. Tras la gran desgracia ocurrida hace unos pocos días, incluso llegué a pensar en no ir al festival. Nada pintaba demasiado bien. Mucho dolor encima y para colmo toda la gente que dijo que se iba a venir se vendieron como nenazas. Pero casi llegando ya la hora dije: a la mierda, me largo. Como otras veces, me planté yo solo en ese festival que para mí es casi ya una tradición y fue la mejor decisión que pude tomar.
Un festival que, con el paso de los años y las dificultades económicas ha ido ganando carisma, experiencia y profesionalidad, siempre apostando por bandas nuestras pero también por otras de fuera, y no precisamente las típicas de siempre, si no bandas que no se dejan ver demasiado por aquí. Este año todo fue muy difícil para el festival, de hecho, parecía haberse cancelado, cuando de repente anunciaron que se celebraría a finales de Septiembre y no en Junio, como era habitual. Un festival, además, que siempre es un valor seguro a la hora de descubrir nuevas bandas que en muchas ocasiones pasan a formar parte de los gustos de uno. Este año el cartel era, a priori, mucho más modesto que anteriores años, contando solo con los grandísimos Vision Divine como banda extranjera. Sin embargo, reunía a muchas bandas nacionales cuyo directo era desconocido para mí hasta entonces y que tenía muchas ganas de ver, como Arkania, Black Jack o Guadaña.
Un festival que, con el paso de los años y las dificultades económicas ha ido ganando carisma, experiencia y profesionalidad, siempre apostando por bandas nuestras pero también por otras de fuera, y no precisamente las típicas de siempre, si no bandas que no se dejan ver demasiado por aquí. Este año todo fue muy difícil para el festival, de hecho, parecía haberse cancelado, cuando de repente anunciaron que se celebraría a finales de Septiembre y no en Junio, como era habitual. Un festival, además, que siempre es un valor seguro a la hora de descubrir nuevas bandas que en muchas ocasiones pasan a formar parte de los gustos de uno. Este año el cartel era, a priori, mucho más modesto que anteriores años, contando solo con los grandísimos Vision Divine como banda extranjera. Sin embargo, reunía a muchas bandas nacionales cuyo directo era desconocido para mí hasta entonces y que tenía muchas ganas de ver, como Arkania, Black Jack o Guadaña.