Se que es extraño que presente la crónica del último día del Leyendas del Rock 2013 estas alturas, casi un mes después de acontecer y debería caérseme la cara de vergüenza, pero por distintas circunstancias de tiempo y personales no he visto el momento de ponerme con ella. El sábado, último día como digo, no fue una jornada tan intensa como lo fue el día anterior, que a la gran mayoría ya nos dejó bastante tocados en cuanto a fuerzas, aparte de otros factores como el calor y el alcohol. Y es que, para bien o para mal, este fue un Leyendas extraño y bastante distinto a los anteriores, aunque no por ello menos genial y gratificante. A pesar de no tener el cartel del día anterior, seguía teniendo uno de los listados de bandas más impresionantes de cuantos festivales se han hecho este año en España. Bien sea por Ensiferum, Belphegor (que tampoco se dejan ver tanto por aquí) o los colosales Accept (que dieron uno de los mejores conciertos de todo el festival) bien merecía la pena pagar la entrada solo por aquel día, y de hecho mucha gente así lo hizo, aunque diría que no llegó al llenazo del viernes. Como ya comenté en los textos anteriores y más de uno sufrió en sus carnes (como el pobre Jose, que se abrasó toda la espalda) el calor seguía sin dar un minuto de tregua hasta bien entradas las 7 de la tarde, pero esta vez no hubo excursión a Banyeres, decidimos hacerlo todo del tirón pero dosificando conciertos (o parte de ellos) para poder llegar hasta el gran colofón de la noche, los grandiosos Obús, que una vez más, a pesar de tocarles cerrar un festival tan duro como este, lo bordaron.