Comenzaba la mañana con las habituales nubes grises que encapotaban el cielo, pero de una forma ligeramente distinta a las anteriores. Hoy el día iba a ser algo distinto. Para empezar, lo primero que hice fue dejar a mi chica en la estación, con lo que la despedida fue algo triste para comenzar la jornada. El cartel del sábado, para mis gustos personales, perdía un pelín de intensidad. Aunque por suerte mis colegas iban a seguir ahí dándolo todo, tampoco coincidiría con ellos en todas las bandas (por suerte, sí en la mayoría). Al menos parecía que las previsiones de lluvia iban a ser más remotas. Y ante todo, que cojones, había que disfrutar la última jornada del Leyendas como si fuese el último día en la tierra. De hecho, no nos equivoquemos, en el cartel de este día se daban cita mis mas queridas bandas dentro del rock nacional, mis queridísimos Beethoven R, que por suerte siempre son una constante en el Leyendas, y mis Suaves, que siempre llevo en mi corazón de Metal y a quienes espero ver alguna otra vez en plan despedida definitiva. Por otra parte, mucha tralla (incluso algo tirando a extremo) se agolpaba en estas intensas horas que íbamos a pasar. Bastante variedad, a pesar de que no iba a ser mi selección favorita. Por suerte, quitando la caída de Halestorm, poco cambió en el diseño del cartel del festival, con lo que este año se pueden contar muy pocas bajas. Fuimos haciendo poco a poco los 20 minutos que nos separaban del pueblo, aunque con la alegría de saber que en un rato íbamos a estar de nuevo en la tierra de Leyendas. En esta ocasión, si que no pude resistirme a echar una buena siesta, pues aunque tampoco estaba excesivamente molido, nunca viene mal si uno se la puede permitir ;)