Hubo un
tiempo, no tan lejano, en el que una parte de las giras internacionales de peso
tenía en Valencia una de sus paradas. De unos años a esta parte, la cosa, por
desgracia, ha flaqueado bastante, y aunque sigue siendo una provincia con mucho
movimiento underground en casi todos los estilos, a veces se echan en falta
nombres de esos cuyo rótulo y caché deslumbren por sí solos. Si bien el próximo
11 de Julio llegarán allí los Scorpions, y unos pocos días después tendremos
también a The Cult, este miércoles se celebraba otra cita obligatoria para
todos los amantes del buen Rock’n’Roll, como lo era el aterrizaje de los
míticos The Hellacopters, un
concierto que, para gusto de un servidor, está como mínimo a la misma altura
que las bandas antes citadas. Personalmente llevaba meses esperando con ansia
este gran acontecimiento, pero dicha espera no fue nada comparada con la
cantidad de años y años queriendo descubrir cómo se las gastan sobre un
escenario. Mis expectativas, debo decirlo, estaban por las nubes, casi al mismo
nivel que mis ganas de verles en directo. ¿Harían honor a esa energía desatada
y vibrante que se percibe en sus discos? ¿Qué setlist tocarían? (no quise mirar
nada de nada por Internet hasta la fecha) ¿Les acompañaría Dregen? ¿Tendrían el
sonido que merecen? Todas esas preguntas y muchas más tuvieron respuesta
aquella noche para el recuerdo, pero no en la Repvblicca de Mislata, como
inicialmente estaba previsto, sino en una sala completamente desconocida para
mí como era la Canal, situada muy cerca de Pinedo, en las inmediaciones de la
capital. Este mayo ha sido un mes criminal para mi ya de por sí paupérrima
economía (y eso que me quedé sin ver a Gun...). Pero aquella velada iba a
compensar hasta el último puto céntimo.