Cuando
de lo que se trata es de ver a determinadas bandas en directo, uno ya sabe de
antemano que apostar por ellas es ir sobre seguro. Todos tenemos nuestro
listado personal de esos grupos que jamás nos han fallado sobre el escenario, y
en este caso, para mí, Rotting Christ son
uno de ellos. Personalmente, he tenido el privilegio de verles, contando con
esta última, ya 5 veces. Y no es que en cada una de ellas hayan mantenido el
nivel. Es que cada vez me parecen mejores y más atronadores. Mucho ha llovido
ya desde aquel “Kata Ton Daimona Eaytoy”, disco con el que les vi por primera
vez, y desde entonces, no han dejado de sorprendernos una y otra vez con joyas
discográficas de primer nivel, mediante las cuales han ido renovando su sonido,
pero sin perder ni un ápice de su creatividad ni entusiasmo compositivo. Por
eso, y por mil razones más, la noche del pasado martes se antojaba como algo
completamente imprescindible para un servidor. Por desgracia, he tenido que
dejar pasar muchos bolos últimamente, pero de ninguna manera me iba a perder el
más reciente asalto de los griegos a nuestra península, que han llevado a cabo
en seis ciudades, haciendo incluso un rotundo Sold Out en Madrid. A puntito
estuvieron también de conseguirlo en Murcia, a pesar de ser un martes, y es que
la sala Garaje Beat Club lucía, sobre todo en su actuación, completamente
abarrotada, lo cual es siempre un motivo de alegría. La compañía, además, fue
difícilmente mejorable, junto a mis paisanos y amigos de toda la vida Kurro y
Tere, a quien más tarde, pero no menos importante, también se unió mi gran
amigo Popi. Y por supuesto, un agradecimiento muy especial para Carlos, que se
curró el viaje al volante.