Entre pitos y flautas, conseguía dormirme la noche anterior
sobre las 5 de la madrugada. Ciertamente, no hay color entre dormir en la cama
de uno a hacerlo en el duro y pedregoso suelo de la zona de acampada del
Leyendas, pero aun así, la jornada del jueves pesó bastante, fue realmente
agotadora. De hecho, mi idea era bajar el viernes pronto, y llegar a la
actuación que iban a dar los valencianos Rockbender en el escenario del
camping… pero entre que me levanté casi a las 14:00 de la tarde y se me
‘amontonaron’ un poco las cosas en casa, finalmente me lo tomé con más calma, y
tanto mi colega Kurro como yo decidimos bajar al primer grupo en el escenario
grande, los suecos Brothers of Metal,
que tanta polvareda han levantado desde su nacimiento en la prensa
especializada. Un día también abarrotado de conciertos y con muy pocos
descansos en donde el extenuante calor tampoco ayudaría demasiado. Pero aquí se
viene a pelear, no a tomar el té. También en el escenario Mark Reale había hoy
un buen número de grupos imprescindibles para mí, algo que siempre se agradece,
porque es una forma de descansar del sol, y al mismo tiempo, de ver los
conciertos de forma más tranquila y, si cabe, con un ambiente todavía mejor que
en los principales, dependiendo de momento y banda, y casi siempre se encuentra
uno a algún colega por allí de forma inesperada. Las filas para acceder al
recinto el viernes estaban especialmente abarrotadas, con un control además
bastante estricto, y nos tocó esperar un buen rato bajo el abrasador sol para
poder estar frente a frente del escenario Azucena, pero nada comparado con
algunas colas que nos hemos tenido que chupar años anteriores.