
El
cartel de esta edición 2025, para mi gusto, ha estado a malas penas por debajo
de los anteriores, y no tiene nada que ver con la eliminación del tercer
escenario. Ante esto último, la verdad, no tengo ningún problema, ya que al
final facilita el visionado de tantos grupos como uno quiera sin los odiados
solapamientos. Pero para mí, ha faltado un pelín más de Hard Rock, un estilo
más predominante en otros años. De hecho, hasta tan solo unos meses antes de su
celebración, me estuve planteando el hecho de asistir solamente un día a este
Rock Imperium, y ese día tenía que ser el sábado. La concentración de bandas
que realmente me interesaban en este tercer día, superaba ampliamente la del
resto de días juntos. No digo que no disfrutara ampliamente de todas y cada una
de las actuaciones que vi, pero mis objetivos estaban fijados sobre todo en
aquellas más difíciles de ver, lo cual coincide casi siempre con el susodicho género
musical. Digo todo esto para que os forméis la idea de con cuanta ilusión
esperaba la llegada de este penúltimo día de festival, en donde bandas como
FM,
Strangers,
Michael Monroe,
o
The Cult (aunque también
Leprous) brillaban con una luz
especialmente intensa para mis intereses. Pero aun con todas las expectativas,
no podría haber adivinado que me lo iba a pasar tan en grande. El bajón físico
del primer día, por suerte, fue algo muy puntual, ya que, aunque el segundo
todavía me levanté algo tocado por el exceso de calor, el cansancio, la mala
alimentación, etc., a partir de entonces todo fue con el viento a favor. Y en
este tercero, seguramente motivado por la ilusión que tenía encima, aguanté de
lujo el tirón desde la primera banda hasta casi el final.