Hace ya
bastantes meses, desde el ya mítico club de los Metal Bats de Valencia venían
‘amenazando’ con liar una buena juerga, promocionando la cuarta edición de uno
de sus festivales más queridos, el Fright Night, y no ha habido una sola
ocasión en la que no hayan cumplido sus promesas. Al igual que en otras
celebraciones pasadas, han vuelto a apostar ya no solo por el Heavy Metal
underground, como es la principal seña de identidad de sus filosofía, sino
además, por un cartel de lo más variado y amplio en cuanto a tesituras sonoras,
para casi todos los gustos y apetencias, recolectando no solo bandas de cosecha
valenciana, como los powermetaleros Aasymar
(a quienes tuve el placer de ver ya el pasado año), sino también de los alrededores,
como los garroteros ilicitanos Public
Intoxication, y desde Madrid, mis queridísimos y legendarios Easy Rider como colofón de la noche.
Pero probablemente, la gran sorpresa de la noche fue el proyecto internacional Phantom Spell, que me dejaron
completamente anonadado por su extrema calidad. Al margen de esto, lo que pueda
decir sobre asistencia, ambiente y entrega del público se queda corto. El Zulú Klub
(del que posteriormente hablaré más en profundidad, ya que fue mi primera visita
a este) presentó un buen lleno, y casi todo el mundo mostró un apoyo y un
entusiasmo dignos de elogio. Hacía mucho tiempo que no me encontraba con
tantísimas caras conocidas en un concierto, y es que, como digo siempre,
Valencia (aunque en este caso en concreto, hablamos de Aldaia), es casi como mi
segundo hogar, y siempre se siente uno de lo más arropado y cómodo. Por mi
parte, reconozco que es muy lamentable el haber pasado un mes entero sin pisar
un garito de conciertos… pero mi situación actual es la que es, y esto es lo
que hay.