El del pasado
2022 fue el primer Leyendas del Rock que se celebró tras dos años en los que la
puta pandemia nos privó de él. Este año, al menos, podíamos respirar más
tranquilos, sabiendo que por esa parte, al menos, no íbamos a temer por una
nueva edición. Conforme pasan los años, cada vez es mayor el tiempo previo
durante el cual uno acumula nervios y energía esperando a que llegue un nuevo
Leyendas. Tal vez sea la edad… pero me inclino mucho más por pensar que se debe
al hecho de que cada vez me gusta más y más ir de festival. Fueron unos cuantos
días de planear el tema de la acampada, de coordinarse con los colegas, de
repasar una y otra vez el cartel y los horarios, de compartir gustos y
desavenencias por el cartel, de crear imágenes anticipadas con toda la ilusión
del mundo… e incluso antes de darnos cuenta… ya lo teníamos ahí. Leyendas del
Rock 2023, en toda su plenitud. Y como siempre, no puedo dejar de celebrar y
recalcar que es un privilegio tener un festival que, aunque no sea realmente mi
favorito a nivel musical, se lleve a cabo tan cerca de casa. Al contrario de
muchas opiniones que he podido escuchar desde que se anunciaron las primeras
bandas, este año contaba con un cartel muy atractivo para mi gusto personal,
con un buen puñado de bandas más exclusivas y raras de ver en nuestro país,
aunque sin renunciar a nombres que ya son todo un topicazo año tras año, o cada
pocas ediciones. El miércoles ya contábamos con un set de bandas bastante
atractivo, que en su primera mitad, se volcaba en apoyar a bandas emergentes, y
en la otra, a aquellas más que consagradas o con grandes nombres en sus filas.