En este finde en el que ando con los bolsillos completamente vacíos, siempre es de agradecer que surjan algunos conciertos interesantes bien cerquita de casa a los que sí me pueda permitir asistir. Y es que paso, me niego en redondo a quedarme en casa amargado un fin de semana sin mi necesario concierto de turno. Excusas para apoyar el Metal siempre hay, aunque algunos giren la cabeza hacia otro lado o prefieran buscar excusas baratas justamente para no hacerlo. Hacía ya unos cuantos meses que no ponía un pie en mi querido Morgul de Caudete, por lo que soy consciente de que me he perdido muchas noches de fiesta y buen rollo con el gran ambiente que velada tras velada de allí se desprende. Pero lo cierto es que las últimas bandas que actuaron allí estaban muy alejadas de mis gustos e intereses, y otras se me solapaban en fechas. Este viernes dio en el clavo con una formación que, pese a ser desconocida para mí, supieron transmitirme en directo incluso más que en disco y me dejaron con un buen sabor de boca. En realidad fue un concierto de lo más exprés, ida y vuelta sin demasiado tiempo para disfrutar un poco más del buen ambiente del Morgul, pero a veces es eso o no ir, y para mí la segunda opción no existe. No me lo puedo ni quiero permitir. Cursed Angel, que así se llama la banda, practica un Power Metal clásico de corte europeo, en quienes podemos apreciar influencias de bandas nacionales como Avalanch, Arkania o Dunedain y otras extranjeras, como ciertos dejes en ciertos momentos a lo Sonata Arctica. Y a pesar de tener una carrera relativamente corta (aunque ahí están, entre cambios de formación, demos y conciertos, sus buenos 10 años de historia) uno puede garantizar que son músicos muy solventes.