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miércoles, 23 de septiembre de 2026

We Own the Night (Rock the Sun 2026, viernes 18/09/2026, Carpa del Poble Espanyol, Barcelona)

El Antro del Metal - The Cruel Intentions portada

Cuánto tarda en llegar aquello que con más fuerza deseamos… y qué veloces transcurren esos momentos, escapándose de las manos como si fuesen unos pocos y efímeros segundos. Y cuanta más ilusión se acumula, más se acentúa esa sensación. Me ha sucedido con unos cuantos conciertos en lo que va de año… pero nunca en la misma medida que respecto a este Rock the Sun, rotundamente y con mucha diferencia, mi cartel favorito del 2026. Gracias tanto a este, como al Lion Rock Fest, por fin podemos enorgullecernos de tener dos señores festivales dedicados prácticamente en exclusiva al Hard Rock y al AOR, estilos que cuentan con más bien poca acogida por estos lares, y que requerían de promotoras y organizaciones con las agallas necesarias para montar algo así de una vez por todas. No cabe duda de que, hoy por hoy, los amantes acérrimos de dichos sonidos (como un servidor) estamos de enhorabuena, aunque como en nuestro caso concreto, tengamos que recorrernos media geografía para disfrutarlos. Rock the Sun 2026 contó con un cartel de ensueño que muy pocos esperaríamos haber visto algún día sin tener que salir de nuestras fronteras, dando cabida a bandas europeas, americanas, y estatales de lo más mítico y granado. Este año, de hecho, se apostó más concretamente por el Sleazy, variante del rock duro muy, pero que muy escasa en nuestro país, y que me flipa especialmente, por lo que para mí la oferta fue todavía más atractiva en esta que en la primera edición. No es extraño entonces, como dije al principio, que tuviese unas ganas locas de que llegara, por fin, una fecha tan señalada, para la que he estado ahorrando y sacrificándome (prescindiendo, incluso, del Rock Imperium) durante todo el año. Pero al final, sin duda, ha merecido la pena.

sábado, 16 de marzo de 2024

Let's get CRAZY!! (Monsters of Rock Cruise 2024, 4ª Jornada, martes 05/03/2024, Independence of the Seas)

El cuarto día a bordo ya fue otra cosa muy distinta por la mañana. Me levanté bastante reposado y por tanto, con mucho mejor humor, dispuesto a empezar, junto a mi chica y mi amiga Elena, desde bien temprano la fiesta… no sin antes practicar el noble (y prácticamente obligatorio) arte de abusar del restaurante de comida libre. Sí, soy una de esas personas que no les sale a cuenta a este tipo de bufetes. La ‘fartada’, como decimos en mi pueblo, fue tan monstruosa, que casi salgo de allí rodando más que andando, pero también imprescindible para soportar el duro ritmo que llevábamos día tras día. Hasta el momento, estaba siendo un festival enormemente aprovechado. Ya había visto a muchas de mis bandas favoritas, pero todavía quedaban muchas más, y concretamente, aquel penúltimo día, Dangerous Toys, Lizzy Borden, Crazy Lixx y, por encima de todos, otro Top absoluto para mí, Winger. A parte, tenía intención de volver a ver a H.E.A.T (esta vez, concierto completo), que no por haberles disfrutado ya incontables veces, iban a tener menos peso en el cartel. Vamos, lo que viene a ser otro día completamente abarrotado de conciertos desde primera hora hasta la madrugada, o dicho de otra forma, serotonina non-stop a raudales. Pasar tantas horas allí, paseando una y otra vez por los rincones del crucero, conviviendo con tanta gente del Rock, conociendo a muchos y encontrándote con colegas, zampando, descubriendo nuevos lugares incluso… son cosas que hacen que se convierta rápidamente en tu nuevo hogar. Es casi como si el mundo exterior hubiese dejado de existir desde el primer día en que entras. Y como uno disfruta tan intensamente, el tiempo pasa muy deprisa, demasiado. Con esa máxima pues, había que exprimir otra nueva jornada hasta que el cuerpo aguantase (y más allá).

jueves, 9 de noviembre de 2023

El Rugido de León (Lion Rock Fest 2023, Sábado 04-11-2023, Palacio de Exposiciones y Congresos de León)

Segundo día en plan rockero, y a muerte, en la capital leonesa, aunque para nosotros ya era el tercero de estancia en la ciudad. Sin embargo, incluso más que otros días, se percibía un ambiente único allí, y el principal motivo era que la ciudad estaba, literalmente, invadida por la peña del Rock y el Metal. Fueses donde fueses, ya caminando por sus calles, ya entrando a sus numerosos bares y locales, las melenas, el cuero y las camisetas negras estaban presentes a cada paso. Pero no era algo de extrañar. El Lion Rock Fest, que se celebraba aquel mismo sábado, reunía en un mismo cartel a algunos de los nombres más celebrados y candentes del Hard Rock melódico de la actualidad, un caramelazo al que no pudimos resistirnos pese a la barbaridad de kilómetros que nos separaban de allí. Sin duda era nuestro principal objetivo de aquel viaje, y una ocasión imprescindible para quienes disfrutamos de esos sonidos, a veces, tan poco representados en las salas y festivales de nuestro país. Con el objetivo de exprimir la jornada, volvimos a levantarnos de buena mañana para hacer un buen recorrido cultural, visitando la fabulosa Casa Botines o la catedral, entre muchos otros puntos icónicos de León (como hicimos también el día anterior con el Palacio de Gaudí, en Astorga), y por supuesto, catar a base de bien la suculenta gastronomía local. Poco a poco, se acercaba el esperadísimo momento, y con el fin de recuperar todas las fuerzas posibles para una noche tan intensa, volvimos al hostal para echarnos antes un buen siestón. Incluso tuve el placer de saludar, cerca de allí, al gran José Antonio Armero, del programa Senderos del Rock. Todo estaba dispuesto ya, pero sobre todo, lo más importante, unas ganas e ilusión indescriptibles por el arranque del fiestón final.

lunes, 21 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 3, 11/02/2022)

Salvo algunos días parcialmente nublados, o algún que otro chispeo en días anteriores al crucero, estábamos disfrutando a tope de algo así como un verano anticipado en pleno Febrero gracias al clima tropical y eternamente cálido de la zona, y eso para mis oídos es pura música celestial. De hecho, no tardé en andar por ahí con la cara roja como una gamba. Disfrutar de esta forma los conciertos, y además sin mascarillas ni polladas, fue un verdadero privilegio, una sensación indescriptible de volver a los tiempos pre-pandémicos donde la libertad en los conciertos era absoluta. Es otro de tantos motivos por los que, aun con todos los bajones que nos tocó sufrir, mereció la pena hacer este viaje. Obviamente, y a pesar de que el hecho de estar sobre un crucero le daba a todo un aire algo pijo y elitista, las comodidades eran de otro planeta. ¿Qué quería uno cambiarse? Pues en un bote a la habitación y con tranquilidad, e incluso para tomarse ese ratillo exprés para descansar los pies unos segundos entre bolo y bolo. ¿Qué apetecía privar? Había decenas de barras donde escoger, allá donde uno estuviese, y lo mismo se puede decir prácticamente de la comida. El viernes era un día exclusivamente para ver conciertos, sin paradas. No había excursiones y, probablemente fue la agenda más concurrida de todo el festival para nosotros, y llegué a ver la friolera de ocho actuaciones distintas, la mayoría de ellas completas. Fue una de las jornadas más destroyer que tuvimos, pero la exprimimos al máximo, y además, hubo tiempo para hacer otras cosas, como filtrarse unas cuantas copas o darse una cena de verdadero escándalo en el restaurante de lujo. En cuanto a las bandas, había muchas en el cartel que no había visto nunca y les tenía unas ganas locas.

domingo, 20 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 2, 10/02/2022)

Nuestro camarote en el barco era bastante pequeño, no solo contando con las tres personas que dormíamos allí, sino también con todo el equipaje (también era el más económico, claro). Poco a poco nos organizamos para no parecer sardinas en lata, y de todas formas, tampoco lo usamos para mucho más que sobar. Al final, dos camas y una litera, más que suficiente, ya que cada día llegábamos más y más reventados a la habitación. La limpieza diaria era correcta (aunque a veces toqueteaban más de lo debido), y cada día nos encontrábamos con una nueva sorpresa en forma de animal hecho con toallas (sí, tal cual) sobre nuestras camas, al que además le ponían el primer par de gafas que encontraran por la habitación. Era uno de esos momentos que te sacaban unas buenas risas, de entre los muchos que encontramos durante el crucero, por ejemplo mogollón de gamberradas, como cambiarsto el número máximo de personas por ascensor de 5 a 100 (realmente se acercaba más a la realidad jejeje) o pegarles ojos de plástico a todos los cuadros que había por los pasillos. Amigablemente, la organización te incitaba a personalizar la puerta de tu camarote, y había auténticas obras de arte, desde complementos que podías tomar prestados para hacerte fotos con ellos hasta fotos con artistas, imágenes de otros años o publicidades varias. Lo cierto es que el ambiente que se respiraba era fenomenal, mucho colegueo y mucha familiaridad en tono alegre. Es algo que hubiese disfrutado mucho más de no estar tan abatido por las cancelaciones diarias… Sea como fuere, aquel segundo día llegamos a las Bahamas, a la paradisíaca isla de Cococay, y había que pegarse un madrugón de padre y señor nuestro, por si no fuera poco el cansancio acumulado que llevábamos ya.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Degustación de exquisiteces (Ripollet Rock 2018, Viernes 24/08/18, Parc dels Pinetons, Ripollet, Barcelona)

La diferencia entre el Ripollet Rock del año pasado (2017) y el de este es la misma que hay entre un concierto apetitoso y recomendable a uno totalmente imprescindible. Si el año pasado nos trajeron dos joyitas como Jaded Heart y Loudness (y a unos fallidos por culpa del sonido Crystal Viper), para esta edición los organizadores nos tenían preparados unos platos principales exquisitos, de auténtico lujo, un cartel variado, con Hard Rock canalla de la mano de Hard Buds, algo más melódico de parte de Crazy Lixx, y sobre todo, la suprema clase, técnica y capacidad de emocionar de los daneses Royal Hunt, a quienes siempre he considerado una banda terriblemente menospreciada e infravalorada, capaces de transmitir un aluvión de sensaciones con cada uno de sus temas, no importa el disco que elijamos. Como guinda del pastel, una de las confirmaciones más esperadas, la de los powermetaleros austriacos Serenity. No son bandas que pisen por primera vez la península, aunque tampoco precisamente las más habituales en los festivales, un aliciente añadido para un cartel que me encantó a primera vista ya con las primeras confirmaciones. Uno de los mejores, sin duda, de los últimos años. Para empezar, aquella semana ya me sentía plenamente recuperado del Leyendas (parece una tontería, pero estuve más tiempo ‘cascao’ de lo que pensaba) y con muchísimas ganas de volver a ver frente a mí un escenario. Así pues, tomamos el día con calma y nos fuimos a dar un voltio por la feria, esta vez mi chica y yo sin acompañantes, una cena cutre a precio módico y unas cuantas birras más de la cuenta. A destacar el enorme aparcamiento habilitado para los coches (ya lo hubiese querido el Rock Fest…). Finalmente llegamos al recinto, donde la entrada, como ha sucedido en las 26 ediciones, era gratuita.

martes, 6 de junio de 2017

¡¡Let's ROCK!! (Kalos Hard & Heavy Melodic Festival (Sábado 27/05/2017, Sala Riviera, Madrid)

En los últimos años cada vez me acerco a la capital con más frecuencia, a sus distintas salas, para ver conciertos, porque últimamente la cosa está que arde. Lo cierto es que no son viajes baratos precisamente (entre comidas, gasolina, alojamiento y entradas de concierto la broma se puede ir a más de 200 euros), pero también es cierto que al final, y especialmente en la zona donde vivo, o mueves el culo, o te pudres en el sofá esperando a que esa gran gira pase cerca y al final nunca acaba por llegar. O eso, o te acabas volviendo un pringao panoli que suelta frases como “yo cuando era heavy…” “yo cuando iba a conciertos”… algo que me resulta patético a todas luces. Al final, siempre merece la pena echarse los kilómetros y vaciar el bolsillo para vivir los espectáculos que, desgraciadamente, nunca veremos por Alicante o alrededores; que no sea todo amargura en el trabajo. Pero especialmente el evento que aconteció el pasado sábado 27 era, literalmente, para mear y no echar gota. Un cartelón de auténtico lujo para los amantes del rock en general y del hard rock en particular, pero que en cualquier caso nadie debería haberse perdido. Un evento único e irrepetible que era sin duda un auténtico caramelo, de los que se repiten cada mucho, mucho tiempo (lo último tan bestia que recuerdo fue aquel legendario concierto de Europe + Whitesnake + Def Leppard en el poble espanyol de Barcelona). Dentro siempre del hard rock, el festival contaba con bastante variedad para todos los gustos, desde hard rock más actual (que no moderno, ojo), algo más de clase por allí y algo más macarra por allá. Pero junto a las bandas, lo mejor de todo fue sin duda el gran ambiente reinante con gente que tenía muy claro de lo que iba a disfrutar: hard rock en vena.
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