
Con tan
solo dos discos en el mercado (más una maqueta previa), y especialmente gracias
a ese último “Electricidad” que vio la luz el pasado año,
Baja California han pasado de ser casi unos perfectos desconocidos a
convertirse, durante todo este tiempo, en un objeto de deseo, en una de las
bandas que más ganas tenía de ver en directo de todo el panorama nacional. A
pesar de ello, reconozco que han sido unas cuantas las ocasiones que he dejado
pasar por alto. La razón principal es que las últimas veces que se han acercado
por estos lares, lo han hecho en calidad de teloneros de otras bandas, y no
estaba dispuesto a pagar el elevado precio de dichos conciertos en los que,
para mí, ellos eran el plato principal, y menos sabiendo que solo podría ver
media hora o tres cuartos de actuación. Pero esta vez, todo salió casi rodado
gracias a la iniciativa Girando por Salas, un programa que, durante los últimos
16 años, ha organizado y promovido giras de bandas nacionales de todos los
estilos de música, tratando de dar tanto visibilidad a dichos grupos emergentes,
como apoyo a las salas en las que se celebran sus respectivos conciertos. Sin
duda, esta era justo la oportunidad que estaba esperando para verles
desplegando todo su potencial en un concierto propio. Ni el peliagudo temporal
de viento que azota nuestra comunidad desde hace ya semanas, ni los carnavales,
ni el puto San Valentín, ni hostias en vinagre, podrían impedir que esa noche
nos arrimásemos mi chica y yo hasta la capital alicantina en pos de ver cómo
los asturianos arrasaban la sala Marearock (antigua Babel). Las autoridades
recomendaban no realizar desplazamientos de no ser que fuesen estrictamente necesarios…
pero es que, precisamente, esta noche lo era para mí.