La
música supone, para muchos de nosotros, y entre muchísimas otras cosas, una
forma de vivir y un medio de canalizar las emociones, positivas y negativas: algo
sin lo cual la existencia no tendría suficiente color. Es por ello que eventos
como este pasado VEM (Villena es Música) son tan necesarios como bien
recibidos. En esta sexta edición, la localidad alicantina volvía a llevar la
música a cada rincón de sus calles, dos jornadas intensivas en las que esta se
convertía en indiscutible protagonista, en cualquiera de sus formatos, y tocando
prácticamente todos los estilos, con más de 100 actividades musicales
diferentes, lo que lo convierte en uno de los festivales más abiertos, grandes
y variados de esta comunidad. El primer día, viernes, terminaba de la mejor
forma posible, con un ciclo de conciertos por parte de seis bandas distintas,
agrupado bajo el nombre de VEM Rock Festival. Y aunque los cambios de lugar y
horario fue un movimiento arriesgado, me alegré de comprobar que tuvo mucha
mejor asistencia y apoyo del que en principio imaginé. Thrashcore, Punk, Metal moderno
o Rock de influencias noventeras se darían cita en un mismo gran escenario,
montado para la ocasión en la plaza de toros de Villena, hasta pasadas las 6 de
la madrugada, una verdadera maratón para los amantes de sonidos más
alternativos. Pero para quienes buscábamos un rollo más clásico pero
refrescante al mismo tiempo, la actuación de Frank Suz era, sin duda, la más destacada. El artista, residente en
Villena pero de origen ibense, junto a una formación de auténtico lujo y con un
setlist de lo más intenso, desplegó inmejorablemente sus facetas de showman,
teclista y cantante para encandilar a toda la plaza, incluyendo a un gran
número de asistentes que no habían escuchado al conjunto con anterioridad.