Suele pasar que, en una época con bastante movida en cuanto a bolos por la zona, siempre haya uno de ellos que pase desapercibido para mucha gente, pero que al final resulte tan sorprendente que nos deje más que sorprendidos a las pocas personas que vayamos a verlo y se convierta en algo difícil de superar en algún tiempo. Creo sinceramente que este fue uno de esos perfectos ejemplos en los que, aunque no llegamos a ser más de 40 o 50 personas en la sala durante toda la noche, arrimarse en un bote hasta la Paberse valió la pena por descontado, como siempre pocos pero bien avenidos y peleando hasta el final, y los que se perdieron esta noche, pues simplemente ya tienen bastante, porque fue espectacular, incluso dentro de las posibilidades de una sala tan limitada como esta. Para empezar, lo mejor de siempre: un ambiente genial con "cantidá" de colegas, mucha movida, palique y buenas perspectivas en cuanto a futuros bolos. Para rematar la jugada, señalar que la Paberse contó aquella noche con un sonido bastante superior a lo normal, con dos bandas que sonaron muy compactas y sin excesivo apelotonamiento sonoro. Lo cierto es que no merecieron menos, ya que ambas dieron todo lo que tuvieron en las manos, dejándonos muy satisfechos. Incluso Law Maker (a quienes ya no teníamos esperanzas de llegar a ver por lo tarde que salimos del pueblo) tuvieron un setlist fuera de lo común que me encantó por lo inesperado. Pero sin duda, fueron los gaditanos Snakeyes los que se llevaron el gato al agua, con un directo tan contundente que nos dejó a todos sudando la gota gorda. Una banda que, habiéndome repasado ya sus dos discos a conciencia, era el momento definitivo de comprobar sus tablas en vivo por primera vez.
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lunes, 21 de mayo de 2018
jueves, 5 de febrero de 2015
XMAS Metal Fest (02-01-2015, Sala Paberse Matao, Sedavi, Valencia)
Se podría decir que este año comenzó de una forma inmejorable. Tras el atracón de resaca habitual del día de año nuevo, decidí cambiar de aires, ya asqueado de tanta fiesta improductiva en el pueblo. Lo cierto es que de esto ya hace casi un mes, por lo que como podréis ver la crónica se ha retrasado de forma casi infinita por diversas circunstancias. Lo cierto es que odio hacer esto, pero entre unas cosas y otras… Nada, que no tengo excusa, es pa matarme o insultarme, pero demostraré que recuerdo perfectamente la mayoría de detalles a pesar del tiempo. En cualquier caso (continúo) tras estas fechas de alcohol y resacón, nadie se hizo el ánimo de venir conmigo a lo que ya de primeras pintaba como una velada para chuparse los dedos. Mi GPS y yo (al final voy a pedir matrimonio a la chica del GPS, ya que en las noches de concierto paso más tiempo con ella que con nadie más jaja) nos arrimamos a la pequeña localidad de Sedaví, en Valencia para redimirme de algo que ya anuncié en el Leyendas del Rock del año pasado: perderme nada menos que al tributo a Rainbow, Rising. Esta era la noche de la expiación pues. Llegué sobrado de tiempo a la apertura de puertas, aunque esto no explica la poca cantidad de gente que había por los alrededores de la sala, y daba la impresión de que iba a ser un concierto un tanto desangelado y frío (no por las bandas, claro) que conforme avanzó la noche se fue caldeando. Mira que, como he dicho muchas veces, los tributos no son mi fuerte, pero, sin desmerecer al resto de bandas del cartel, Rising eran la verdadera estrella que brillaría con luz propia en aquella fría noche de Enero.