El tercer día de crucero, con la parada en Cozumel,
la excursión contratada, y el madrugón que me dejó hecho puré a la hora de
soportar toda una dura e intensa jornada de conciertos, fue en sí mismo una
contundente lección que aprendí por las malas. En esta quinta, y por desgracia
última jornada, nuestro viaje se detenía el puerto de Nassau, capital de las
Bahamas y principal centro cultural de las islas. La oferta de visitas y
excursiones era abundante y ciertamente apetitosa, como visitar un santuario de
tortugas marinas, entre muchas otras. Sin embargo, temiendo que me sucediese lo
mismo que con la excursión del tercer día, y teniendo siempre presente que mi
única prioridad absoluta en los festivales es ir a ver conciertos, y no
permitir que nada interfiera en ellos, cancelé mi parte de la excursión
programada. No quería correr el más mínimo riesgo que pudiese comprometer mi
resistencia en aquel último día, donde el cansancio acumulado, además, ya era
lógicamente considerable. Además el hecho de que el primer día pospusieran la
actuación de mis amados Firehouse
hasta primera hora de este último, fue definitivamente lo que me hizo tomar la
decisión. Así pues, dediqué la mañana a holgazanear y tocarme los huevos todo
lo que pude. Tras un reconfortante sueño (el más profundo de todo el viaje),
bajé tranquilamente, sobre las 11:00, a por el desayuno, el último, con el que
me pegué una hinchada bárbara. Imaginaos que, en el buffet, al ver cómo estaba
mi plato de lleno, un tipo que estaba a mi lado me dijo, con cierta
preocupación en su tono de voz: ‘you are eating too much, man…’ (estás comiendo
demasiado, tío), a lo que le contesté que estaba hambriento como un perro
callejero. Después, fui otro ratejo a estirar las piernas al camarote.
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lunes, 18 de marzo de 2024
viernes, 15 de marzo de 2024
Let's get CRAZY!! (Monsters of Rock Cruise 2024, 3ª Jornada, lunes 04/03/2024, Independence of the Seas)
El día anterior
fue una de las jornadas festivaleras más intensas y, al mismo tiempo,
agotadoras que he vivido nunca. Un empalme continuo de bandas, desde las 11:30
que comenzó la primera, hasta casi las 3 de la madrugada, cuando tomamos el
último tentempié tras Hardcore Superstar.
Como podéis imaginar, estaba literalmente hecho trizas. Apenas me senté a
descansar en todo el día, y disfruté de cada uno de los conciertos con toda
pasión que pude, porque no sé hacerlo de otra forma. A la mañana siguiente, el
crucero se detendría unas horas en Cozumel, México. Dicho paréntesis, que
podría haber sido un placer, terminó siendo todo lo contrario para mí. Al hecho
de que nos acostásemos rondando las 3 (por el dichoso retraso), hay que sumar
que a las 6 debíamos estar en pie, y también el hecho de que solo conseguí
dormir 1 triste hora en todo el rato (puto insomnio…). Cuando sonó el
despertador, estaba hecho una puta mierda. Cogimos un ferry hasta la Playa del
Carmen, cerca de donde visitaríamos las espectaculares ruinas de Tulum. Pero además
de pillarme un mareo de la hostia en el trayecto, en el que casi echo hasta la
primera papilla, llegué a Cozumel tan hecho polvo, que la excursión, a pesar de
ser muy interesante, la viví en tal estado de duermevela por el sueño y el
cansancio extremo, que apenas recuerdo nada. Entre haber dormido una sola hora,
la reventada del día anterior, y lo que iba a ser este (con seis o siete
conciertos obligatorios), las iba a pasar putísimas. Conclusión, y nota a mí mismo: no participar nunca
más en excursiones. Un festival para mí, sea donde sea, es ir a hincharme a ver
conciertos, y punto, no a malgastar energías en ninguna otra actividad, y menos
si puede interferir en ello. Fin de la nota.
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Slaughter
Ubicación:
Cozumel, Quintana Roo, México
jueves, 14 de marzo de 2024
Let's get CRAZY!! (Monsters of Rock Cruise 2024, 2ª Jornada, domingo 03/03/2024, Independence of the Seas)
Como ya comenté al final de la anterior crónica, esta segunda jornada era,
como poco, de las mejores de todo el festival. Ahora, pensándolo bien, tras la
machacada con la que terminé los cinco días, agradezco que este cartel se
celebrara el segundo, porque de haber sido el último, seguramente habría muerto
por extenuación. Una auténtica maratón de conciertazos ineludibles, como los
que dieron Y&T, The Darkness, Enuff Z’Nuff o Hardcore
Superstar, entre muchos otros, que haría babear a cualquier fan del Hard
Rock, con las pinceladas de Heavy Metal que pusieron los Accept y los KK’s Priest
del Sr. Downing. Un día que había que disfrutar obligatoriamente de principio a
final, una jornada en la que, afortunadamente, todo cuadró casi a la
perfección: ni caídas, ni excesivos retrasos, ni decepciones, ni mal sonido.
Posiblemente, fue la que disfruté con mayor intensidad. Ya de muy buena mañana,
escuchamos por megafonía la voz de nuestro capitán de este 2024, Mr. Ted Poley, que también actuaría en
breves horas, dándonos los buenos días y anunciando determinados eventos. Eran
nada menos 10 bandas las que tenía pensado ver en poco más de 12 horas, un
verdadero ‘tour de force’, un listón muy alto que solo con la mayor de las
motivaciones podría cumplir. Y esa motivación insuperable, residía en el mismo
cartel. ¿Cuándo podríamos parar a comer y cenar? Esa cuestión era algo
totalmente secundario para mí. Los primeros en abrir fueron Kaleido, una banda
que escuché por primera vez tan solo unas semanas antes del festival, y que por
su rollo excesivamente modernote, no me gustaron nada, aunque algunos me
hablaron de la gran voz de su frontwoman en directo. Puesto que la movida
empezaría bastante temprano, nos levantamos sin prisa pero sin pausa para
intentar no perdernos nada.
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Y&T
Ubicación:
Mar Caribe
miércoles, 13 de marzo de 2024
Let's get CRAZY!! (Monsters of Rock Cruise 2024, 1ª Jornada, sábado 02/03/2024, Independence of the Seas)
La mañana en la
que, por fin, íbamos a embarcar en ese coloso llamado Independence of the Seas,
fue un poco estresante. Era hora de dejar la casa donde habíamos convivido
durante cuatro días (adiós futbolín, adiós arcade de Mortal Kombat) y volver a
embutir todos los trastos en las maletas. Lo cierto es que estuvimos muy a
gusto, era una casa fantástica, bonita y bastante bien equipada. Me tocó
madrugar más de lo deseable, pero el subidón, solamente de pensar lo que se nos
venía encima, me hizo abrir los ojos de par en par. De todas formas, tarde o
temprano lo habría hecho la luz de la mañana, ya que por lo visto, los
americanos desconocen la existencia de esas cosas tan extrañas llamadas ‘persianas’.
Hoy era el gran día. O mejor dicho, el primer gran día de muchos. A pesar de la
nefasta combinación de las líneas de autobús de Miami, y la exasperante
lentitud de estos, logramos llegar a tiempo a la zona de embarque, donde
cientos y cientos de rockeros formaban cola para entrar en ese paraíso flotante.
Hacía un calor brutal, y la espera se me hizo bastante larga y estresante, cambiar
trastos de sitio, preparar documentación, etc. Hace dos años tuvimos que dejar
nuestra maleta para que nos la entregasen ya por la tarde, pero en esta
ocasión, conseguimos colarla con nosotros. Al fin nos encontrábamos ante la
puerta de embarque, y traspasarla es una sensación que no se puede expresar con
palabras. Es como cruzar las puertas de la libertad más absoluta, y más cuando,
tras andar unos metros, te recibe el ‘comité de bienvenida’, ofreciendo champán
y birra totalmente por la patilla. No tardamos en reencontrarnos con nuestros
colegas Aitor e Inma, y las ganas de que todo empezara nos hacían subirnos por
las paredes.
martes, 12 de marzo de 2024
Let's get CRAZY!! (Monsters of Rock Cruise 2024, Pre-Party, viernes 01/03/2024, Magic City Casino, Miami)
Desde nuestra
llegada a Miami, el día 27 de febrero, no paramos quietos un solo minuto,
prácticamente solo para dormir. Durante la primera noche, nos dedicamos a comprar
avituallamiento para el resto de días que íbamos a pasar allí, para no gastar
una fortuna en restaurantes y demás (solamente con los precios de los
supermercados de allí, uno sale ya bastante escaldado…). Todavía siguiendo el
horario español, nos acostamos muy temprano, ya que a las 3 de la madrugada
debíamos estar en pie para nuestra primera visita. Disfrutamos de las vistas
durante un largo trayecto de 4 horas en autobús, más de 180 kilómetros, a
través de esa maravilla de la ingeniería llamada Overseas Highway, que nos
llevaría hasta Key West, donde pasamos todo el día, visitando lugares
emblemáticos y dando un paseo en barco. Pero para mí, lo mejor de todo fue
poder convertir otro sueño en realidad: visitar el Fort East Martello Museum y al
fin poder ver, en persona, a Robert the Doll, cuya figura y leyenda me han
fascinado casi hasta la obsesión durante muchos años. El día siguiente, entre
otras cosas, dimos un buen paseo por Miami Beach, visitando la zona del art
déco, el cementerio de Miami (precioso) por la tarde, y ya cayendo el sol,
tuvimos la “genial” idea de visitar Little Haiti, de donde tuvimos que salir
casi escopetados por el mal rollo que daba la zona. Al día siguiente, prometí
no levantarme de la cama hasta mediodía para ahorrar todas las fuerzas
posibles. La pre-party estaba tan solo a un tiro de piedra, y las ganas
incontenibles iban a hacer de aquella noche algo irrepetible. Para celebrar el
día, ir calentitos a la fiesta de presentación, y ahorrarnos allí los ridículos
precios de los cubatas, nos trincamos en casa una botella de bourbon entre los
tres. Pocas horas más tarde… comenzaba la locura.
lunes, 11 de marzo de 2024
Monsters of Rock Cruise 2024: Impresiones generales (02 / 06 Marzo 2024, Miami-Cozumel-Nassau)

Aprovechando las muchíiiisimas horas de vuelo que todavía me separaban de casa, he querido empezar a escribir, a más de 40.000 pies de altura, estas líneas que ahora leéis. Pese a estar triturado por el cansancio, desorientado por tanto cambio y madrugón, y con dificultad para mantenerme despierto, este me parece el mejor momento, antes de que pase más tiempo, para hacer un resumen de adelanto de todas las ideas, sensaciones y vivencias que ha dejado plasmadas en mí la increíble experiencia de este Monsters of Rock Cruise 2024. Mirándolo de esta forma, hace tan solo unas pocas horas que nos despedimos de nuestro camarote, de los conciertos, de tantos colegas y nuevas amistades, de la inmensidad del mar del Caribe… y aun así, todavía no estoy del todo seguro que esto haya sucedido de verdad, o sea producto del delirio provocado por el cansancio acumulado, que ahora empieza a vencerme por completo. Han sido seis días de fiesta casi ininterrumpida, de vivir nuestro propio sueño americano, con la música que nos apasiona y nos mantiene vivos, con muchas bandas que aquí en España solo podríamos soñar con ver en directo, y con el pequeño extra de ser ya nuestro segundo año navegando, esta vez, a bordo del Independence of the Seas, una enorme una ciudad flotante, que ha sido nuestro hogar durante cinco días y cinco noches, y que hemos exprimido hasta el límite, con momentos bastante extremos de cansancio, pero en general, con un nivel de disfrute como pocas veces he tenido en mi vida, con el Hard Rock por bandera, recorriendo los lujosos pasillos y salones del barco, prácticamente conviviendo con grandes artistas, gozando de insalubres atracones de deliciosos manjares y de un ambiente insuperable entre gente que, al igual que nosotros, acude allí a hacer de la música en directo una forma de vida.