Como es habitual, el jueves empezaba a subir gradualmente el nivel de caña en lo que a actuaciones se refiere. Quizá en esta edición de Wacken no fue precisamente el mejor cartel que ha llevado el festival, pero si nos encontramos con momentos de grandísima calidad como el conciertazo de UDO (uno de los mejores que he visto suyo) o los Saxon que, una vez más, destronaron a cualquier otra banda del día en que tocaron. Hagamos un breve repaso de lo que fue el Jueves.
Skyline. Siempre lo digo: en mi opinión, cuando empieza Skyline, empieza Wacken. Básicamente, Skyline es la banda formada por el organizador del festival, Thomas Jensen’s y su principal cometido es empezar a avivar el fuego de Wacken, como en cualquier otra edición. No hay temas propios, tan solo versiones de bandas muy conocidas, más o menos bien interpretadas, pero que cumplen su cometido de animar el cotarro e ir calentando las vértebras. Mayúscula sorpresa cuando llegamos y estaban interpretando el Warriors of the World (Manowar) que es la primera vez que lo veo versionado en Wacken. La forma en la que el vocalista olvidaba la letra a cada estrofa era grotesca, pero aun así fue curioso y sorprendente. Nos perdimos temas como Separete Ways (Journey) o If you want blood (AC/DC). Siguiendo con el setlist, interpretaron temas de bandas tan dispares como Deep Purple (Hush, para terminar) o Rammstein, pero el momento más animado fue el protagonizado por la colaboración de Doro en el himno del Wacken, We are the Metalheads, que por su propio significado es un chute de adrenalina, y Raise your Fist, un temazo de la propia Doro que fue, sin duda, el que más sonó en Wacken a modo promocional.