Las
asoladoras temperaturas fueron, sin duda, uno de los principales obstáculos
contra los que tuvimos que pelear a capa y espada durante todo el día del
viernes. Para el día siguiente, se esperaban todavía peores, por lo que tocaba
embadurnarse bien con protector solar y tomar las precauciones adecuadas. Como
ya dije anteriormente, son unas cuantas las mejoras que la organización debe tener
en cuenta si quiere que este nuevo Rock Imperium vaya hacia delante, algunas
con las que, más o menos, pudimos lidiar, otras bastante molestas, y otras
intolerables. Sin embargo, incluso dejando todo esto al margen, en la segunda
jornada del festival la decepción aguardaba… y no nos podíamos imaginar hasta
qué punto. No voy a empezar a repartir puñaladas, porque creo que nadie salvo
unos pocos privilegiados saben a ciencia cierta qué cojones es lo que pasó
realmente, y ni Madness Live me han decepcionado (al menos, no al mismo nivel
de otros promotores usureros y caraduras), ni tengo nada negativo que decir de
ninguna banda. Como es habitual, afronté el día con muchísimas ganas, energías,
e ilusiones a tope. Pero estas no iban a durar demasiado. Tan pronto accedimos
al recinto echamos un trago,
conversamos, visitamos los puestos y esperamos ansiosamente a que todo
arrancara… todo pintaba perfecto… pero el comunicado que se emitió por las
pantallas, anunciando rotundamente que Whitesnake no iban a tocar, fue un
hostiazo a mi estado anímico que, a día de hoy, todavía no he podido superar
del todo. Faltando el grupo por el que concretamente me había decidido a
comprar la entrada, todas las expectativas estaban ahora llenas de mierda.
Cabizbajo, amargado y sin ganas de absolutamente nada, llegué a pensar en coger
el coche y largarme a casa, y a tomar por el culo el Rock Imperium.
Mostrando entradas con la etiqueta Rock Imperium 2022. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 29 de junio de 2022
martes, 28 de junio de 2022
¡Vuelta a los festivales! (Rock Imperium 2022, viernes 24-06-22, Parque El Batel, Cartagena)
De la
nada, después de dos agónicos años en los que los festivales eran ya
prácticamente cosa del pasado, casi un añorado recuerdo, han surgido de golpe y
porrazo, en este 2022, una cantidad de festivales de Rock y Metal casi
abrumadora, desde aquellos que ya llevaban numerosas ediciones pre-pandémicas
hasta otros completamente nuevos, intentando cubrir ese vacío que estos pasados
veranos nos han dejado sin ilusión ni esperanzas en cuanto a música en directo.
Bcn Rock Fest, Resurrection, Z Live!, Rock Arena, Leyendas del Rock,
Gineta Rock, Ripollet Rock, el Move your fucking brain, Azkena Rock… y la lista
sigue y sigue, y solo hablando, por supuesto, de nuestro país. Una explosión
atómica de festivales que estábamos esperando como perros hambrientos, que
llegan para darnos raciones de música con carácter retroactivo si es necesario,
pero, seamos sinceros y claros, también a aprovechar las desesperadas ansias de
muchos de nosotros para lucrarse a base de bien sin a veces mostrar ningún tipo
de piedad con el consumidor. Y es que ir de festival ya no es como en los
viejos tiempos. Ahora uno necesita que su cartera esté a punto de estallar si
quiere vivir uno de ellos a tutiplén, o bastante llena incluso para no morir en
el intento. Sea como sea, este año de la mano de Madness Live! en estrecha
colaboración con Rock Beasts, nacía Rock Imperium 2022, un evento completamente
nuevo que traía bastante buenas vibraciones de primeras, y con un cartel,
ciertamente, de lo mejorcito que se ha visto por aquí en los últimos años, con
bandas grandes y otras muy sorprendentes y no demasiado habituales, pero
coronado por un triplete Hardrockero formado por Europe, Scorpions y sobre
todo, por Whitesnake, que fueron los que me hicieron decidirme a comprar el
abono desde su misma salida a la venta.