Aun con
la escasez autoinflingida de conciertos para este mes de abril (para poder
sobrevivir económicamente al de mayo), lo de este fin de semana en particular
fue de escándalo, y entre el viernes y el sábado, hubo una cantidad de
conciertos por la zona que le hacían a uno desear poder desdoblarse para ir a
todos. Pero las limitaciones y la mala suerte al final redujeron el abanico de
posibilidades. Por una parte, en Valencia había un buen doblete, con mis
queridísimos Pölvora tocando en el Loco Club el día 13, y el trío formado por
Hitten, Redshark y Chantrice actuando al día anterior en la Zulu Club, una sala
que, maldita sea, todavía no he podido visitar a pesar de las ganas que tengo.
En la Sala Euterpe, de Sant Joan d’Alacant, teníamos, también el sábado, el
Rock’n’Roll añejo de La Perra Blanco, que era mi principal objetivo, aunque por
despistarme, me quedé sin entradas. Y como opción más extrema, aquel al que
finalmente acudí, un cartel formado por Homizide,
desde Murcia, God’s Funeral
(Tarragona) y los barcelonenses Fogos.
La cercanía y el módico precio de cero euros, finalmente fueron determinantes
en mi decisión, y por otra parte, tampoco me venía mal una buena dosis de Metal
extremo, que ya hacía tiempo que no me pasaba yo por las profundidades del
infierno jeje. Y por qué no decirlo, también echaba de menos el Pub Morgul,
hacía demasiado que no me dejaba caer, y siempre es un placer disfrutar del
calor de su gente, un garito muy activo en este y otros géneros musicales, que
nunca ha tirado la toalla con el underground. Mi amigo Kurro y yo pusimos rumbo
a la población de Caudete alrededor de las 23:15 después de una opípara cena,
buena hora para llegar a la primera actuación.