Cuando, a primera tarde de aquella tercera jornada, alguien preguntó medio de broma ¿y hoy, que toca? Contesté: Metal y a muerte. Y punto, no hay otra. Ese ha de ser siempre el espíritu, aunque ya dolieran todos los músculos del cuerpo, aunque las plantas de los pies echasen chispas y apenas pudiera mover el cuello ya, tal es la paliza que me pegué el día anterior a sudar y a hacer el cabra. Y precisamente en aquel día, el viernes, probablemente el más mortal de necesidad de los cuatro. El motivo era el dichoso escenario del camping. Si no meten a nadie interesante, pues se pasa y ya está. Pero si me meten a un grupazo como Jolly Joker, que son sin duda lo mejor que tenemos hoy por hoy en nuestro país en cuanto a Hard Rock y a Against myself, que al menos en disco me sonaron para chuparse los dedos… pues ahí la cosa cambia y había que ir aun a riesgo de acabar en coma por agotamiento. La noche anterior, terminamos acostándonos pasadas las 5:30 de la mañana, tras el concierto de Xtasy y el viaje. A la mañana siguiente, teníamos que estar en pie sobre las 11:00. No me cuadraban las cuentas, tan solo cinco horas para dormir ante el día más largo y movidito del festival. ¿Sobreviviríamos? La verdad, me la sudaba, el único objetivo era ir a muerte hasta caer de rodillas. Cuando llegamos al Leyendas, fuimos derechos a la furgoneta, incluso llegando antes de lo previsto, y seguidamente nos fuimos ya al escenario del camping, con el pensamiento de echarnos algo al gaznate y beber algo que nos despertara un poco. Pero sin duda, la mejor terapia, el mejor despertador, fueron los valencianos hard rockeros que, como veréis a continuación, dejaron flipando a todo el mundo con su show.