Pues no, amigos. Nunca, jamás se puede decir que no a un concierto que aúne a 6 bandas de los más variados palos por 12 ridículos euros y a menos de 100 Km de casa. Y además, de esos que sabes que si apoyas le haces un enorme bien a la escena. Este pasado sábado se presentaba como un día aburrido y sin planes, pero todo cambió cuando puse la mirada en este apetecible cartel, formado por bandas emergentes cuyos nombres ya empiezan a resonar con fuerza, cada uno en su rollo y ámbito. Así pues, y tras llegar a un acuerdo con mi colega Kurro, salimos bastante pasada la hora de apertura de puertas, aunque la cosa no pintaba demasiado bien por determinadas circunstancias relativas a la hora (como quedarnos sin gasolina, y tal… jeje), pero finalmente tuvimos la suerte de cara y a partir de aquí, todo fue in crescendo (de ahí el título de esta entrada). Llegamos a la zona de la sala pensando que, como desgraciadamente suele pasar, seríamos cuatro ratas las que íbamos a disfrutar del concierto, pero en la puerta ya se veía bastante movida, lo que dio esperanzas de que no fuera así. Ya cenados, no tardamos mucho en ir a pillarnos la entrada y al entrar en la sala, la alegría fue mayor aun por doble motivo, porque estaba bastante llena (una de las veces que más la he visto así) y porque, al contrario de lo que pensábamos, todavía llegamos a ver aproximadamente la mitad de la actuación de los castellonenses Lèpoka. Pedir más ya fue imposible (de hecho, los horarios iban bastante retrasados) y lamentablemente tuvimos que perdernos la actuación de las dos primeras bandas, Theron y Hadadanza. Aun así y aunque solamente hubiésemos llegado al último grupo, los 12 pavos de entrada habrían salido sobradamente rentables.