Pese a que en la media jornada del miércoles nos llevamos algún que otro susto respecto al clima, al final no llegó la sangre al río y la cosa se quedó en cuatro gotas mal contadas. En cualquier caso, y en vista de las poco esperanzadoras previsiones, el jueves iba a ser el único día que nos íbamos a librar del temporal casi con total seguridad. No es algo que me asuste el que se ponga a llover en un festival, porque hay que ir a muerte siempre, pero claro, acojona el hecho de que se pueda joder el equipo o se puedan cancelar actuaciones. Por el contrario, el calor de aquella tarde era casi insoportable, y aliviaba pensar que el Leyendas del Rock es el único festival al que acudo año tras año en el que los propios escenarios están tan bien dispuestos que a partir de primera tarde ya empiezan a tapar el sol y así uno se olvida de este problema. Una razón más para pedir que el festival nunca se marche de Villena. El primer día “completo” pintaba muy pero que muy bien, sobre todo por las bandas que figuraban en el cartel, que lo convertían en el mejor de todos para mi gusto. Nombres como Dragonforce, Kamelot, Bonfire y sobre todo, Mr. Big, que llevo media vida tras ellos y era prácticamente un sueño poder verles en directo (¡¡GRACIAS Leyendas!!). Así es muy fácil comenzar el día cargado de energías y buen karma, deseando estar ya desde primera hora dando caña en medio de la gente con todo el ambiente tan único que se crea en el Leyendas todos los años. Un cartel fantástico en el que según el running order personal que nos hicimos, predominaba el Hard Rock y el Power Metal.