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lunes, 21 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 3, 11/02/2022)

Salvo algunos días parcialmente nublados, o algún que otro chispeo en días anteriores al crucero, estábamos disfrutando a tope de algo así como un verano anticipado en pleno Febrero gracias al clima tropical y eternamente cálido de la zona, y eso para mis oídos es pura música celestial. De hecho, no tardé en andar por ahí con la cara roja como una gamba. Disfrutar de esta forma los conciertos, y además sin mascarillas ni polladas, fue un verdadero privilegio, una sensación indescriptible de volver a los tiempos pre-pandémicos donde la libertad en los conciertos era absoluta. Es otro de tantos motivos por los que, aun con todos los bajones que nos tocó sufrir, mereció la pena hacer este viaje. Obviamente, y a pesar de que el hecho de estar sobre un crucero le daba a todo un aire algo pijo y elitista, las comodidades eran de otro planeta. ¿Qué quería uno cambiarse? Pues en un bote a la habitación y con tranquilidad, e incluso para tomarse ese ratillo exprés para descansar los pies unos segundos entre bolo y bolo. ¿Qué apetecía privar? Había decenas de barras donde escoger, allá donde uno estuviese, y lo mismo se puede decir prácticamente de la comida. El viernes era un día exclusivamente para ver conciertos, sin paradas. No había excursiones y, probablemente fue la agenda más concurrida de todo el festival para nosotros, y llegué a ver la friolera de ocho actuaciones distintas, la mayoría de ellas completas. Fue una de las jornadas más destroyer que tuvimos, pero la exprimimos al máximo, y además, hubo tiempo para hacer otras cosas, como filtrarse unas cuantas copas o darse una cena de verdadero escándalo en el restaurante de lujo. En cuanto a las bandas, había muchas en el cartel que no había visto nunca y les tenía unas ganas locas.

sábado, 19 de febrero de 2022

The American Dream (Monsters of Rock Cruise 2022, Día 1, 09/02/2022)

Aquel día, dejamos la casa a una hora bastante temprana, tal como nos había indicado la propietaria. La estancia resultó fantástica, una casa limpia, ordenada, y con todas las comodidades, conexión a Internet incluida. Pudimos levantarnos, por fin, a una hora medio decente, pero tampoco teníamos demasiado tiempo para volver a empaquetar las maletas y asegurarnos de que no dejábamos nada olvidado. Teníamos unas horas ociosas en Miami por delante, aunque nada comparado con el último día, que dejamos el barco a las 10 y nuestro avión salía 12 horas después. Sea como fuere, tampoco debíamos encantarnos, el horario de embarque era bastante estricto y, por otra parte, ardíamos en deseos de estar por fin a bordo de ese coloso llamado Freedom of the Seas. Por fuera resultaba realmente imponente debido a su enorme tamaño, y teníamos muchísima curiosidad por ver sus interiores y orientarnos cuanto antes, algo bastante complicado en mi caso jeje. La primera jornada, como tal, del festival, estaba a tan solo un tiro de piedra, y se inauguraría con una banda ‘sorpresa’ con la que veríamos en vivo y en directo zarpar el crucero mientras vivíamos el primer show del día, de entre unos cuantos que teníamos programados si todo salía bien. Al entrar a la cuarta planta del barco, quedamos ojipláticos. Aquello es un puto palacio, literalmente. Escaleras de mármol, lámparas de araña, unos balcones impresionantes, ascensores, moquetas, decoración… una pasada, pero de primeras me dio la sensación de que aquello era excesivamente pijeras para mí. De todas formas, uno siempre puede acostumbrarse a esas comodidades, pero por encima de todo, mi interés primordial seguían siendo los conciertos. Si eso fallaba, para mí fallaba todo, así qué, tras las brutales cancelaciones ya sufridas, fui cruzando los dedos para que no hubiese más. Desgraciadamente, no funcionó.

miércoles, 2 de julio de 2014

To Hell... and Back Again!!! (Hellfest 2014, Clisson, Francia 21-Junio-2014)

Nadie sabe exactamente como va a transcurrir un día en Hellfest, tan lleno de gente, conciertos, cientos de lugares que visitar… pero varias cosas ya las teníamos claras de antemano. Esta noche, todos habíamos dormido más y mejor, con lo que el cuerpo al levantarse se encontraba más descansado. También era una jornada mucho menos exigente que la primera, en la que apenas dormimos 4 o 5 horas como mucho y las bandas no resultaban tan extremas. Sin duda, el sábado fue mi día favorito. Tras las ensaladas de ostias en forma de thrash y death del viernes, a nivel musical este iba a ser mucho más tranquilo. Además, hicimos muchos menos viajes de aquí para allá, concentrándonos en los conciertos y planeando mejor los huecos para las comidas. Un festival europeo es una especie de batalla y una carrera contrarreloj en la que si quieres ver todo lo que te propones, tienes que administrar el tiempo casi al segundo, pero también las energías, descartando las bandas menos interesantes en el momento adecuado. Lo más importante en este sentido, y por lo que fue mi día favorito, era por la gran carga de hard rock en el cartel, un género que está prácticamente olvidado en otros grandes festivales como Wacken y Metaldays (con la gran excepción del Sweden Rock, que algún día visitaré sea como sea). Skid Row, Buckcherry, Extreme, Status Quo, Deep Purple… todo nombres míticos (o MUY míticos, según cual) cuyos conciertos se convertirían en muchas luces y muy pocas sombras, pero había concretamente uno de ellos que me haría cumplir uno de mis grandes sueños: poder ver a Aerosmith por fin en directo después de media vida esperando este momento.
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