Casi
sin tiempo de asimilar la avalancha de Rock’n’Roll que nos metieron entre pecho
y espalda los Corazones Eléctricos en Murcia la noche anterior (pero sin
olvidar ni por un solo segundo las grandes impresiones que nos dejaron), al día
siguiente volvíamos a tirar de millas con el coche, casi en dirección contraria,
para desplazarnos esta vez hasta el mismísimo núcleo de la capital madrileña. Llevaba
bastante tiempo siguiéndole la pista con lupa a esta espectacular gira formada
por FM y Dare, un auténtico caramelazo irresistible para los amantes del
soft rock británico, un estilo que, si bien no está exento de cierto número de seguidores
por aquí, tampoco goza de la atracción que tienen otros géneros. Sin embargo,
dicho concierto tan solo estuvo en la lista de “posibles”, sobre todo por tema
de gasto, hasta hace bien poco. Le añadimos unos cuantos planes, y aprovechando
que hacía unos cuantos años que no nos acercábamos por esas tierras, y por
tanto, había mucha gente conocida con la queríamos quedar… ¡Voilà!, ya teníamos
el perfecto conjunto de excusas para disfrutar a lo grande de uno de esos
conciertos que se repiten bastante a la larga por estos lares, y por el que
tanto se me ha caído la baba desde que se anunció. Para ir en plan Low Cost,
gorroneamos casa a nuestra amiga Rosa (gracias infinitas por la cama, la
compañía, y el papeo) y aprovechamos el resto de días del viajecito para darnos
un buen rulo por Madrid, aunque a decir verdad, el tiempo no acompañó en
absoluto, lloviendo a manta cada dos por tres, y con el fresquito del otoño ya
entrando por la puerta. Para quitármelo, no dejaba de frotarme las manos pensando
en el que, al fin y al cabo, era para mí el principal objetivo de este fin de
semana.