Siguiendo
la tónica general de lo que suelen ser mis conciertos últimamente, lo de este
pasado sábado en Madrid fue un auténtico locurón, y con ello no solamente me
refiero al grado en que disfruté de ambos conciertos, sino principalmente al
hecho de que todo lo referente a la asistencia al evento fue decidido en las
últimas 48 horas antes de celebrarse, y es que dos días antes, ni siquiera
había valorado la posibilidad de asistir, como siempre, debido a temas de pasta
y escasos medios… aunque me muriese de ganas de ver, ante todo, a mi banda nacional
favorita de todos los tiempos, los grandiosos Dark Moor. Antes de continuar, me gustaría mandar desde aquí un
profundo, sincero y eterno agradecimiento a Sara, de Heavy Mettle, y a Rubén de
Conciertos Por Madrid (donde también podéis leer esta crónica), sin cuya
inestimable ayuda, me hubiese sido sencillamente imposible estar allí, sobre
todo, con tan poco tiempo de antelación. Así pues, intentando que el viaje
fuese lo más ‘low cost’ y exprés posible, hicimos maletas, buscamos alojamiento,
preparamos papeo, y el mismo día 2 salimos de buena mañana hacia Madrid, con
una ilusión casi indescriptible. El pasado sábado, la capital vibró a ritmo de
Heavy Metal con una de las bandas más queridas y exitosas de nuestro rollo en
este país, como son Warcry, cuyo
triunfo fue aplastante, aunque sería injusto no aclamar, como mínimo al mismo
nivel, el soberbio conciertazo que también se marcaron Dark Moor, que aunque actuaron en calidad de invitados, para el que
suscribe fueron el auténtico plato fuerte de la noche. Una banda injustamente
infravalorada que, sin embargo, derrocha una calidad inmensa en cada uno de sus
trabajos, tanto en estudio como en directo, y que aunque solo sea por lo
difíciles que son de ver, ya fue un auténtico privilegio tenerles sobre aquel
enorme escenario.