Tras la
brutal mandanga que nos ofrecieron Obscure y Rotting Christ la noche anterior,
en el Paberse de Sedaví, el fin de semana estaba muy lejos de terminar, porque
este era uno de esos especiales en los que tocaba doblete. El día siguiente,
sábado, era el DÍA (en mayúsculas) de Jolly
Joker, y lo remarco tanto porque para mí era una cita tremendamente
especial, necesaria, ineludible, incluso más que en otras ocasiones. Y es que no
sabéis hasta qué punto me fastidió en el alma no poder ir a verles en aquel
conciertazo que, con total seguridad, se marcaron el pasado 4 de febrero en el
16 Toneladas, con músicos invitados, con fiesta especial, y presentando por
primera vez los temas de su nuevo, flamante y colosal “Loud & Proud” ante
todos sus fans, armándola en casa, y en una sala a la que tengo tanto cariño…
pero me fue literalmente imposible ante la coincidencia con nuestro viaje al
Monsters of Rock Cruise. Esto me provocó, como efectos secundarios, unas ganas
terribles, exponencialmente acumuladas, de volver a verles cuanto antes,
saborear cómo sonaban esos nuevos temazos en directo por primera vez y romper
los casi 5 meses sin un concierto suyo, que son demasiados para mí. Su actuación
tendría lugar en Puçol, dentro del festival RockFalles 2022, que celebraba
su sexta edición en el Espai Jove, un recinto bastante bien acondicionado para
la música en directo. Lo cierto es que no es el típico ambiente en el que suele
actuar la banda, bastante más ecléctico a nivel de sonidos y con otras bandas
más jóvenes e inexpertas, pero también soy sobradamente consciente de que a
ellos lo que más les importa es tocar, tocar y tocar, como ya han demostrado
durante estos dos últimos años más jodidos que de costumbre para la escena.