Más de una vez lo he pensado… ¡ojala hicieran algún concierto de Metal aquí en mi pueblo! Pero mucho me temo que eso, en el ambiente donde vivo y el poco empuje que tiene la gente… es algo más bien difícil. En cualquier caso, este pasado sábado los pocos heavys de aquí teníamos un bueno motivo para alegrarnos, ya que en la casi vecina ciudad de Alcoy íbamos a tener nuestra dosis de fin de semana (aunque el jueves yo ya tuve una y casi insuperable). Cosa rara la verdad, ya que ante el auge del gafapastismo, el pasotismo de la peña en general y la escasez de lugares donde celebrar eventos de este tipo, cada vez es más improbable que alguien monte un buen concierto cerca por los alrededores sin que huela a calimotxo barato. Esperemos que cunda el ejemplo y todos los que amamos esta movida hagamos piña y levantemos un poco el panorama, porque de verdad que a veces me dan ganas de llorar cuando veo conciertazos como el de este pasado jueves en Castelló prácticamente vacíos y sin vida. La sala que acogió el concierto fue La mujer barbuda, que está situada en la plaza de la fiesta de Alcoy, donde antes estaba el difunto Hobby, que de rock tenía poco o nada. Tampoco es que esta sala se vea enfocada en particular a este tipo de eventos, pero menos da una piedra, y mola pensar que de vez en cuando habrá algo decente a pesar de la decoración tan hipsterosa que tiene. La cosa allí tampoco os creáis que fue para tirar cohetes… ya que el aforo estaba prácticamente bajo mínimos, pero al menos sí se respiraba un buen ambiente entre los pocos que habíamos, y pudimos encontrarnos con varios colegas, como Javi Gremlin o Dani, y nuevas caras como Vicente o Silvia.