El amontonamiento y la cercanía de tantos conciertos y festivales de verano (¡Yujuuuu!) me esta poniendo difíciles las cosas a la hora de redactar tanta crónica junta, pero por otra parte me esto dando un hartón como hacía tiempo que no me daba, lo cual solo puede ser positivo y encima al estar de vacaciones puedo disfrutar doblemente de los eventos.
Esta pasada semana por fin se hizo real la fecha tantas veces deseada y remarcada en mi calendario personal de conciertos y movidas varias. Wacken no es solo un concierto, no es solo un festival, es una semana de oro que implica mucho Metal, muchos colegas, mucho ambiente y mucho buen rollo. Año tras año esta sensación ha ido mejorando exponencialmente hasta que al final desplazarme a tierras alemanas para acudir al mejor y mas grande festival de Metal del mundo se ha convertido ya casi en una tradición (y yo soy muy tradicional) que seguiré cumpliendo mientras pueda, por encima de todo y cueste lo que cueste.
De nuevo me embarqué en un autobús con salida de Alicante para un largo viaje con el Comando Valky con parada un día en Ámsterdam (todo un aliciente) para, en pocas horas, poder ver aparecer las primeras señales que nos indican la proximidad de Wacken, todo un momentazo que no tiene precio. El Miércoles día 3 llegamos a la Tierra Sagrada del Metal. Ya es mi tercera vez. Beso la tierra, como siempre, y montamos todo el tinglado de las tiendas para terminar pasando una jornada muy especial, aunque apenas había conciertos apetitosos, pero si muy buen ambiente y mucha bebida jeje. Para rematar, esa noche era la primera sesión de las dos fiestas Hard Rock que había en la carpa Bullhead City, un espacio que han habilitado este año para la realización de eventos varios, como la nombrada fiesta o concursos de Miss camiseta mojada. Un puntazo fue poder presenciar el striptease integral que una pedazo de rubia se curró al ritmo del Girls Girls Girls de los Crüe (que estuvieron en Wacken la pasada edición, por cierto).