Entre
la hora de retraso en los horarios la noche anterior, las vueltas que tuvimos
que dar para llegar hasta Sabadell y la
movida inesperada del parking, nos acostamos más tarde de lo que hubiésemos
deseado. Nos levantamos el tercer día bastante más machacados que el segundo…
¡y el sábado era el día realmente grueso del cartel! En cualquier caso, no
había otra opción que hacer acopio de las últimas fuerzas. Optamos por llegar
más tarde al recinto, pero obviamente antes de que empezara cualquier banda.
Una vez en Santa Coloma nos fuimos a las mesas a descansar, donde se celebraba
un cumpleaños al que no habíamos sido invitados xD. Allí, meditamos sobre cuál
sería el plan del día, pero teníamos claro que íbamos a ir a muerte, hasta el
final, o hasta caer sin sentido. Que luego, cuando uno se da cuenta, el
festival se ha terminado y todo son lamentos y quedarse con las ganas. Con lo
que no contábamos, y que como siempre fue anunciado tarde y mal, fue con la
reposición en los horarios de los clásicos Diamond
Head, y además, empotrándolos justo al principio, antes de las actuaciones
de Disconnected y Mind Driller, que
en principio abrían la jornada. Así que de nuevo, nos tocó ir deprisa y
corriendo, terminar el desayuno, bebernos las birras casi de trago… y para
dentro, porque era un bolo que no pensábamos perdernos. Como era de esperar, no
mucha gente se había hecho eco del cambio repentino en los horarios, y no eran
muchos los que intentaban entrar, lo cual nos facilitó la tarea y nos ahorró
las grandes colas. El calor picaba más que cualquier otro día, era espantoso, y
teníamos 8 intensos conciertos por delante (que al final fueron 9). Todo un
reto que superaríamos sin faltar a ninguno de ellos.